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22 Nacional MARTES 4 10 2005 ABC La Comisión de Estudios rechaza la inviolabilidad de los miembros del TC N. C. MADRID. La Comisión de Estudios del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) ha rechazado la nueva redacción que el anteproyecto de ley Orgánica del Tribunal Constitucional (LOTC) da al precepto en el que se establece la inviolabilidad de los magistrados del TC. El informe debatido en la Comisión, del que ha sido ponente el vocal Luis Aguiar, fue aceptado en su totalidad a excepción de la parte referida a esa cuestión. Aguiar y el vocal de la mayoría José Luis Requero ven correcta la nueva redacción hecha por el Gobierno, mientras que los otros dos miembros de la Comisión- -Adolfo Prego y Javier Laorden- -consideran que va más allá de la necesaria protección de la independencia e imparcialidad de los magistrados del TC en el ejercicio de su función. Los dos últimos creen que deja un espacio de inviolabilidad que no se limita a evitar que las sentencias del TC sean objeto de fiscalización por otro tribunal (el Supremo) sino que, además, libra a los magistrados constitucionales de cualquier control, incluso en el hipotético caso de que cometan algún abuso o delito- -por ejemplo prevaricación- -en el ejercicio de su cargo. Esta circunstancia sería contraria al derecho a la igualdad. La frase polémica es la que establece que los magistrados del TC no podrán ser perseguidos en ninguna forma ni ante ninguna jurisdicción En el trasfondo del debate, el duelo de titanes que desde hace años protagonizan Tribunal Supremo y TC y la condena dictada en 2004 por el primero contra once magistrados del TC. El segundo informe a debate, el relativo a la reforma del Supremo y los tribunales superiores de justicia, fue aprobado por unanimidad. El submarino de propulsión nuclear Turbulent que ayer llegó a Gibraltar ANDRES C. RAGEL Londres envía a Gibraltar el sexto submarino nuclear desde la llegada del PSOE al poder El Turbulent atracó ayer en el Peñón con un largo historial de averías b El Gobierno británico dice que es una visita rutinaria mientras el Campo de Gibraltar pone el grito en el cielo por la llegada del segundo submarino en quince días ABC MADRID. El sexto submarino nuclear británico en poco más de un año y el segundo en apenas quince días. El sumergible HMS Turbulent atracó ayer en Gibraltar con un largo historial de averías a sus espaldas, según denunciaron varias asociaciones ecologistas, y sin una fecha concreta de salida. Fuentes del Ministerio de Defensa inglés en la colonia explicaron que se trata de una visita rutinaria aunque no pudieron precisar el tiempo que el Turbulent permanecerá en el Peñón por razones de seguridad Sin embargo, la llegada de este buque de propulsión nuclear, el séptimo desde la llegada del PSOE al poder- -seis con bandera británica y uno norteamericana- ha colmado la paciencia de los habitantes y la clase política de la comarca del Campo de Gibraltar. En ese sentido, el Defensor del Pueblo Andaluz, José Chamizo, calificó ayer de permanente desafío la postura del Reino Unido al permitir que el submarino nuclear arribe al puerto de Gibraltar y avisó de que la paciencia de la sociedad tiene un límite Greenpeace, por su parte, acusó al Gobierno de ser complaciente e incoherente con la presencia de estos buques en el Peñón y otros puertos españoles y recordó que un fallo en el reactor provocaría daños a la población en un radio de 100 kilómetros La Junta de Andalucía también hizo constar su rotundo rechazo a la presencia de estos submarinos a través de un comunicado e insistió en que siempre se han mostrado contrarios a la presencia de cualquier sumergible de es- tas características aunque, matizaron, se trate de una simple visita rutinaria exenta de reparaciones, como parece que es el caso Mucho más lejos fue el PP andaluz que aseguró que la continua llegada de barcos nucleares a la Bahía de Algeciras (Cádiz) convierte al PSOE en el hazmerreír de todos El portavoz del Grupo Popular en el Parlamento andaluz, Antonio Sanz, definió la situación de insostenible y se preguntó dónde están ahora esas pancartas tras las que se escudaba el PSOE para exigir la prohibición para que estas embarcaciones fondearan en la costa algecireña Sanz aseguró que también quería saber si Manuel Chaves va a organizar alguna manifestación de protesta Por su parte, el delegado del Gobierno en Andalucía, Juan José López Garzón, dijo ayer que ha estado informado en todo momento de la llegada del Turbulent e indicó que su estancia es rutinaria. MADRID. Cuando el comandante J. A. L. salió del cuartel de Munguía (Vizcaya) aquella mañana del 7 de junio de 2002 para ir al médico poco imaginaba que empezaría, junto con una baja laboral de duración imprevisible la peor de sus pesadillas. El coronel L. G. A. su superior en la Unidad y al que meses antes había denunciado por moobing -acoso laboral- no hizo caso a los partes médicos remitidos por el padre del comandante (acogiéndose a una instrucción militar según la cual ha de ser el propio convaleciente el que presente las solicitudes de baja) y acusó a J. A. L. de abandono de destino sin causa justificada Meses después, y en lo que constituyó un paradójico intercambio de papeles, el comandante denunció a su superior por deslealtad continuada. Han pasado tres años desde entonces y los protagonistas se tienen que volver a ver El Tribunal Militar Central juzga a un coronel procesado por deslealtad. Su error fue denunciar por abandono de destino al mismo comandante que le había acusado de moobing Rencillas judiciales con estrellas en la bocamanga TEXTO: NATI VILLANUEVA las caras en el Tribunal Militar Central, donde desde ayer- -y previsiblemente hasta mañana- -se celebra el juicio contra el coronel L. G. A. para quien la acusación particular pide tres años de cárcel y el fiscal año y medio. Durante su declaración, el acusado se negó a responder sobre si sentía animadversión hacia su entonces subordinado, una cuestión con la que se pretendía resolver la incógnita de si los partes en los que acusaba al comandante de abandono de destino venían motivados por la denuncia de acoso laboral que meses antes había interpuesto J. A. L. (y que fue archivada por falta de pruebas) El coronel reconoció ayer que cuando elevó esos partes para acusar a su subordinado de abandono de destino lo hizo omitiendo la enfermedad que éste padecía (un trastorno psicopatológico grave) porque no lo consideró relevante ni tenía por qué saber que estaba enfermo. Amparándose en la instrucción antes mencionada, confesó que no dio validez a las cartas remitidas por el padre del demandante, quien desde el primer día se erigió en representante legal de su primogénito y se encargó de enviar los sucesivos partes de baja. La Sala tendrá que valorar si L. G. A. se limitó a interpretar fielmente aquella instrucción o si, por el contrario y como sostiene la acusación, denunciar al comandante era el último eslabón de la campaña de acoso.