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ABC MARTES 4 10 2005 Nacional LA MARCHA NEGRA SITUACIÓN EN MELILLA 19 En el momento del suceso del lado marroquí únicamente estaban ocho agentes de la Mehanía Un diario marroquí vincula los asaltos con los planes de Rabat sobre Ceuta y Melilla hasta el CETI, donde al cierre de esta edición las máquinas excavadoras seguían acondicionando el terreno delante de la fachada principal para poder instalar nuevas tiendas de campaña, aunque ya caída la noche no se había levantado ni una nueva. De hacerse sería, por el momento, la tercera ampliación de este complejo de 480 plazas fijas, al que la semana pasada se añadieron diez carpas del Ejército para acoger a 400 inmigrantes, y el mismo domingo por la mañana otras de Cruz Roja con capacidad para 513, que ya se han quedado escasas ante la última avalancha. Fuentes de Cruz Roja indicaron pasadas las nueve de la noche que no había una decisión sobre cómo alojar a estas gentes durante la noche, y que seguía siendo objeto de reuniones que continuarán hoy. Como medida para descongestionar este Centro, se está a la espera de que se produzca el traslado a la Península antes de hoy martes de dos centenares de acogidos, un plan supuestamente ya en marcha sobre el que la Delegación del Gobierno en Melilla ha rehusado aportar detalles argumentando razones de seguridad y confidencialidad No obstante, fuentes del aeropuerto melillense dijeron que ningún avión despegó con este fin durante el día de ayer, aunque sí dos la pasada semana que transportaron en conjunto a un centenar de personas. La soldado que dio la voz de alarma, armada con una porra y un silbato y sin poder usar su fusil por orden de los mandos, relata que trataron de inmovilizar a los inmigrantes, mientras se producía una caza de negros Tenía miedo de que me atacaran, pero me daba cosa pegarles TEXTO: LAURA L. CARO MELILLA. Estábamos muy cansados después de 32 horas sin dormir, y nos habían dicho que si queríamos podíamos sentarnos un poco por la noche a descansar en la esterilla... A las cinco menos cuarto de la madrugada yo me caía. Llegaron sin hacer ruido, en sigilo, no sé cómo lo hicieron pero... la verdad, estábamos adormilados. Y de repente estalló el tumulto justo aquí encima. Estaba a oscuras, pero pude ver dos escaleras de mano grandísimas y que subían por la valla como gatos. Aunque se prendían en los pinchos les daba igual... Y yo cogí el silbato y silbé... y grité para pedir ayuda... Particularmente tuve miedo a ver si iban a por mí por ser mujer El más espantoso paisaje posible de ropas desgarradas pendiendo como colgajos de la alambrada literalmente vencida por la turba, de chanclas viejas enganchadas entre la espiral de anzuelos de la concertina, de regueros de saliva y sangre por el suelo, en el asfalto, da a entender con un escalofrío el episodio de apenas media hora que, con las palabras todavía atragantadas, intenta retratar la soldado que dio la voz de alarma. Soldado de la Sección de Logística, de aquí de Melilla de veintitantos años, mejor no dar más datos, que cuatro horas después del más violento asalto a la frontera registrado nunca en esta ciudad, continuaba ayer al pie de la misma valla de 6 metros de altura, ahora arrancada de cuajo en algunos tramos por el empuje de la tromba de 700 inmigrantes, ante la que esta mujer no supo muy bien cómo actuar. Primero el miedo, reconoce como desahogándose. Su compañero más cercano- -que también sigue aquí, y se aleja de la conversación desconfiado con miradas de reojo- -estaba apostado a unos metros, y otros 19 de la misma Sección repartidos por la zona. Todos, miembros del dispositivo militar desplegado desde el miércoles pasado para apoyar la vigilancia fronteriza de la Guardia Civil. Todos con muchas horas de guardia a las espaldas, provistos de su fusil reglamentario H K- que no cogimos en ningún momento aclara ella, consciente de la orden que han recibido de sus superiores y que les prohíbe usarlo- de un petate, un aislante para sentarse y porras reglamentarias proporcionadas sobre el terreno un día después de su llegada como todo material antidisturbio. Ese que, han advertido estos días muchas voces dentro y Estábamos muy cansados tras 32 horas sin dormir... Llegaron sin hacer ruido y estalló el tumulto fuera de Melilla, entre ellas el presidente de la Ciudad, no es propio de un militar, que está preparado para otras cosas, pero no para actuaciones más policiales de orden público y control de masas, por lo que siempre se temió que a la hora de la verdad hubiera problemas, falta de recursos para hacer frente a una avalancha cuerpo a cuerpo. Cuando soplé el silbato vinieron enseguida mis compañeros, y con una respuesta muy rápida los guardias civiles, que empezaron a repeler la avalancha... aquí mismo eran un centenar saltando, con la luz de sus coches ya se podía ver que había gente intacta, pero también muchos heridos, les asomaban las venas, algunos han dado un poco con el palo... eso era una caza de negros ¿Que qué hice yo? Ver cómo actuaban los compañeros, pero no he pegado a ninguno porque me daba cosa... Cuando saltaban la primera alambrada, los militares tratábamos de inmovilizarlos como podíamos para que no saltaran la segunda, agarrándoles fuerte y pisándoles a la vez los pies, y a los que todavía seguían intentándolo desde el lado de Marruecos les decíamos vete para allá, iros hacia adentro No sé cómo pudieron hacerlo Y la soldado insiste: Yo creí que me iban a agredir, pero no, en cuanto podían se iban corriendo hacia Melilla... a combatir el hambre Ni la más mínima referencia a las piedras que, según la Delegación del Gobierno, empuñaron los subsaharianos para resistirse, y con las que acabaron abriendo la cabeza a un guardia civil. La luz entreverada del eclipse anular que ayer no interesó aquí a nadie tiñe de siniestro el batir de los harapos que cuelgan de la valla. Los de la compañía Ferrovial intentan remendar desde una grúa un paño de alambrada roto en la parte de arriba por un agujero por el que cabría un coche, y tienen por delante cien metros de destrozo más. No me explico cómo han podido hacerlo reflexiona la mujer, que no sabe explicar a ciencia cierta si al otro lado de la frontera, cuando sobrevino la avalancha, había o no vigilancia marroquí. Sí que al rato llegaron a recoger algunas cosas del suelo, y las escaleras pero no recuerda verlos por allí cuando creyó que la barandilla se le caía encima. ¿Cuándo te van a relevar? Ese es el misterio contesta la dama soldado; eso nunca lo sabemos sonríe, ya más tranquila, justo cuando vienen a por ella con orden de que coja porra y fusil y al puesto, que ya está bien de hablar. Más de 130 arrestos en Marruecos En el otro lado, en el margen marroquí de la valla, fuentes oficiales dijeron que las Fuerzas de Seguridad alauítas procedieron a la detención de 131 subsaharianos participantes en el asalto, doce de los cuales habían resultado heridos con carácter leve. Marruecos ha dado a conocer estos datos al tiempo que difundía que horas antes de la avalancha, habían sido capturados en una redada junto a la alambrada de Melilla 101 inmigrantes, en su mayoría procedentes de Senegal, Camerún y Mali, continuidad de la que el sábado permitió detener a otros 96. Mientras, el diario marroquí L Opinion publicaba en su edición de ayer un artículo en el que por primera vez se vincula la inmigración ilegal con la retrocesión de las ciudades de Ceuta y Melilla a Marruecos. Bajo el título Dilema de la inmigración clandestina subsahariana. ¿Y si España hiciera la retrocesión de Ceuta y Melilla a Marruecos? el periódico considera que si ambas partes accediesen a ello, permitiría saldar la desavenencia que una y otra parte simulan ignorar, pero que persiste como telón de fondo a pesar de las apariencias