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14 Nacional EL DESAFÍO DEL ESTATUTO CATALÁN MARTES 4 10 2005 ABC Un texto incomible según la revista del ex vicepresidente b Roberto Dorado, que fue jefe de Gabinete de Felipe González, se pregunta en Temas a ver quién arregla ahora este lío y sostiene que el texto está mal guisado ABC MADRID. Un artículo publicado en la revista de Alfonso Guerra, Temas y firmado por Roberto Dorado, que fue jefe de Gabinete del ex presidente del Gobierno Felipe González, asegura que el Estatuto de Cataluña está mal guisado y que el resultado por ahora es incomible al tiempo que se pregunta a ver quién arregla ahora este lío El citado artículo, titulado Verano catastrófico y embrollado glosa lo acontecido durante los últimos meses tanto en España como en el ámbito internacional; el análisis se detiene en la negociación del Estatuto catalán. Además de las insolencias y los exabruptos despóticos del PP, el verano ha venido marcado por los desacuerdos, los regates y las zancadillas en torno al proyecto de nuevo Estatuto para Cataluña asegura Dorado, que considera que allí, cada cual ha intervenido para apostillar al vecino y para enmascarar la situación Alfonso Guerra, que cocinó con Fernando Abril Martorell la Constitución de 1978, vuelve al primer plano de la política tras un periodo sabático reclamado por Zapatero por sus dotes para la negociación y su experiencia en fraguar consensos El renacer del gran negociador POR GONZALO LÓPEZ ALBA Yo me lo guiso, yo me lo como Llama la atención sobre el hecho de que cuando desde fuera de Cataluña alguien ha dado su opinión sobre el borrador se ha exigido silencio Yo me lo guiso y yo me lo como, y el resultado por ahora es incomible señala. Se queja también de que se les haya llamado agoreros y se les haya acusado de meterse donde no les llamaban cuando desde las páginas de la revista Temas y en especial en una entrevista a Alfonso Guerra, se señaló repetidamente que se iba por un camino que no llevaba a ninguna parte Pues bien, recalca, ahora el Consejo Consultivo Catalán ha puesto bien a las claras que nuestras prevenciones estaban bien fundadas Dorado hace un repaso a otros problemas nacionales, como el de la sequía. Sobre este asunto asegura que todavía no se ha tomado ninguna decisión restrictiva en espera de que llueva algo en otoño. Parece que nadie ha querido asumir la responsabilidad de amargar las vacaciones a los veraneantes afirma, al tiempo que apunta que si no llueve sólo quedará el recurso de sacar a los santos en procesión y hacer rogativas También se refiere a los incendios forestales y asegura que el país no se puede seguir incendiando todos los veranos. Hay que atajar esta epidemia tomando las medidas pertinentes de limpieza de los bosques antes y de vigilancia después MADRID. Alfonso Guerra no es en esta legislatura el presidente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados por casualidad, sino por una decisión muy personal y meditada del presidente del Gobierno. José Luis Rodríguez Zapatero nunca ha tenido mucho trato, ni cercanía, con el otrora semitodopoderoso número dos del PSOE- -el aparato guerrista intentó arrumbarle en los años noventa de la secretaría provincial de León y aunque los seguidores del ex vicesecretario general le apoyaron frente a José Bono en la disputa por el liderazgo del partido, Zapatero nunca llegó a hablar personalmente con Guerra durante aquel proceso- Sin embargo, también en este caso, el líder socialista antepuso en la designación el análisis frío de las cualidades a la devoción personal Zapatero atribuye a Guerra la condición de ser un gran negociador y valora especialmente su experiencia como uno de los principales artífices del complejo proceso de consenso que condujo a la Constitución de 1978. Aunque Guerra no fue ponente- -el socialista era Gregorio Peces- Barba- sí fue el gran cocinero de la Carta Magna junto al entonces vicepresidente del Gobierno, Fernando Abril Martorell. Guerra, como el fallecido dirigente de la UCD, participa de la corriente de opinión que sostiene que el auténtico problema de la articulación de España no es el País Vasco- -asumido, en mayor o menor medida, como una excepción inevitable sino Cataluña, pues las actitudes y reivindicaciones de esta comunidad autónoma acostumbran a provocar un efecto dominó en el resto de las comunidades. Además, Guerra encarna la tradición más jacobina del PSOE, en el que desde siempre han convivido un alma más centralista y otra más federal. Guerra en su escaño durante el debate del estatuto valenciano más por encargo que por iniciativa propia, aunque nunca ha dejado de tener su propia opinión y de manifestarla cuando lo ha juzgado oportuno. Y en su regreso a la fuerza de choque socialista parece vivir una segunda juventud en la que, aunque escaso hasta ahora, incluso su trato con los periodistas es más afable que en sus tiempos de vicepresidente y vicesecretario. Como presidente de la Comisión Constitucional, le corresponde sólo dirigir y moderar los debates, pero nadie espera que limite su actuación a este papel formal. Más bien se espera de él que vuelva a ser el cocinero de 1978. Paradojas de la vida política, Guerra IGNACIO GIL De enemigos a colaboradores Tras la elección de Zapatero como secretario general del PSOE, y después de constatar que sus seguidores ya no eran objeto de persecución Guerra asumió con naturalidad- -mucho más que otros que sólo habían sido segundos espadas- -su paso a la situación de segunda actividad Desde su refugio de presidente de la Fundación Pablo Iglesias, se dedicó a impulsar actividades de recuperación de la memoria histórica sobre el exilio de la Guerra Civil y escribió la primera parte de sus memorias, en las que- -a falta de grandes revelaciones- -hizo requiebros literarios. Además, en este tiempo ha superado una importante enfermedad, de la que ya se encuentra plenamente restablecido. Ahora, tras este periodo sabático vuelve al primer plano de la política, tendrá que mantener una interlocución permanente con Alfredo Pérez Rubalcaba, a quien los guerristas indentificaron como uno de sus demonios en las postrimerías de la hegemonía de Felipe González, cuando afirmaban que los renovadores intentaban fusilarnos al amanecer De hecho, ya se les ha podido ver, al menos en dos ocasiones, hablar largamente en los pasillos o en el patio del Congreso. La pelota la jugará Zapatero Con independencia de quién sea designado formalmente como ponente socialista en la tramitación del Estatuto de Cataluña, el auténtico ponente será Rubalcaba, que ya ha destripado el texto de la propuesta del Parlamento autonómico y se ha mantenido en contacto frecuente con dirigentes del PSC durante todo el proceso en Cataluña. Y, por encima de él, nadie duda de que quien jugará la pelota será, de forma muy directa y personal, el propio José Luis Rodríguez Zapatero, que en su agenda ya tiene prevista una próxima reunión con Alfonso Guerra. Guerra participa de la corriente que sostiene que el gran problema de articulación de España es Cataluña, no el País Vasco