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88 Deportes PRIMERA DIVISIÓN SEXTA JORNADA LUNES 3 10 2005 ABC ASI JUGARON MÁLAGA Arnau: bien. Alexis: regular. Navas: regular. Sanz: mal. Valcarce: mal. Edgar: mal. Gerardo: mal. Anderson: mal. Nacho: regular. Juan Rodríguez: regular. Salva: mal. Antonio Hidalgo: regular. Paco Esteban: regular. Manu: regular. El técnico: Antonio Tapia. Mal. No tuvo soluciones dentro ni fuera del terreno de juego. El equipo fue un horror en todos los sentidos y no se vio ni juego, ni agresividad ni recursos. Lo mejor: Las paradas de Arnau, que evitó una derrota mayor. Lo peor: No tuvo ataque, el medio campo no funcionó y atrás solamente Arnau dio garantías. No hubo presión ni físico para nada. ATLÉTICO DE MADRID Leo Franco: bien. Velasco: regular. Pablo: bien. Perea: bien. Antonio López: regular. Maxi: mal. Luccin: mal. Zahínos: regular. Petrov: regular. Kezman: regular. Fernando Torres: notable. Gabi: regular. Galletti: sin calificar. El técnico: Carlos Bianchi. Regular. Mal partido en general, aunque el requipo reaccionó en la segunda mitad con cierta efectividad. Lo mejor: Las galopadas de Torres, que fue el mejor del partido. Los detalles de Kezman y Petrov. La parte central de la defensa. Lo peor: En la primera parte no hubo fútbol ni juego ni nada. El feo gesto de Torres al marcar su gol. que el encuentro se active, al menos en alguna de las dos áreas. Bien, nada de esto pasó en La Rosaleda y, mientras, los técnicos de paseo, sin mover el banquillo ni buscando soluciones que ofrecer para que se viera algo, algo aunque fuera mínimo. Lo único que se veía eran jugadas a balón parado o tiros lejanos (un disparo de Juan Rodríguez o un cabezazo de Zahínos que sacó Arnau) Si alguien, livianamente, pero con claridad, merecía algo más era el Atlético que insistió en la segunda parte, pero más a impulsos y a empellones que a juego fluido, que no lo tuvo en todo el partido. Al menos se acercó con cierto peligro como en un tiro de Kezman que sacó Arnau como pudo o un disparo raso de Luccin que se fue un pelo desviado. El Atlético intentaba lavar su cara, pero el Málaga ni eso, sin salida, sin media ni ataque, sólo esperando. Así que lo que le llegó fue Turienzo Álvarez, que se unió al fiasco de partido con un error de consideración. Fue Torres a por un balón aéreo, tropezó con César Navas, que es un muro, y se fue al suelo. Penalti que no vio más que el árbitro. Lo aprovechó Torres para adelantar al Atlético en el marcador y sumar el lance al cúmulo de desastres que había sido el partido. El Málaga, en vez de reaccionar, se hundió aún más y pronto recibió el segundo en un buen tiro de Kezman que superó la estirada de Arnau. Del resto no se supo, sólo contras del Atlético ante un Málaga desmadejado que fue un auténtico desastre del que se aprovechó el Atlético, que fue el menos malo. Fernando Torres disputa un balón con el defensa malagueño Gerardo EPA El Atlético se aprovecha de un Málaga y un árbitro desastrosos Un grave error de Turienzo abre la puerta al justo triunfo rojiblanco MÁLAGA ATLÉTICO DE MADRID 0 2 raba, tuvo más sostén atrás y nula distribución y proyección arriba. A eso también contribuyó la falta de actitud del equipo, que se mostró liviano y sin presencia a lo largo de toda la primera parte, sin salida ni ambición arriba. Tampoco el Málaga hizo mucho más. Un poco de agresividad en el medio campo y una buena organización defensiva, pero poco más. En el Atlético no se vio casi nada, alguna aparición esporádica de Torres con sus galopadas o de Petrov con sus centros, pero muy poco fútbol, escasa circulación de balón y ninguna idea en su juego. El partido se fue por un desagüe de tiros desviados, de pésimas entregas y de la escasez de regates, desmarques sin balón o algo que sonara a fútbol de verdad. En suma, un tostonazo terrible en el que los dos merecieron perder y ninguno sumar punto alguno. Duda y Gabi, grandes ausentes Visto lo visto, lo que más se echaron de menos fue a los ausentes, que se convirtieron en ilustres. Todo el mundo en La Rosaleda buscaba a Duda, que se ha convertido en la atracción de Málaga al ser apartado del equipo por no querer renovar con el club andaluz. El jugador estuvo viendo el partido desde la grada, muy escondido, y no quiso hacer declaraciones. Al final, a falta de diez minutos, el portugués se iba del campo de manera sigilosa. En cuanto a Gabi, tampoco jugó de principio, aunque fue el primer recambio del que echó mano Bianchi para buscar frescura en el equipo. Sustituyó a Kezman cuando el Atlético ya iba ganando por dos a cero. más pecaminoso en el Málaga, que jugaba en casa y que, al menos, debería haber metido al rival en su área con un fúbol más directo, compacto y con un mordiente que no exhibió en momento alguno. Vamos, para echar a los leones deportivos a todos. En ocasiones, partidos lamentables como éste se revoluciona en la segunda parte. Basta con que uno de los dos se inyecte sangre en las venas para Málaga (4- 4- 2) Arnau; Alexis (Antonio Hidalgo, m. 50) Navas, Sanz, Valcarce; Edgar (Manu, m. 71) Gerardo, Anderson, Nacho (Paco Esteban, m. 67) Juan Rodríguez y Salva. Atlético de Madrid (4- 4- 2) Leo Franco; Velasco, Pablo, Perea, Antonio López; Maxi, Luccin, Zahínos, Petrov (Galletti, m. 87) Kezman (Gabi, m. 76) y Fernando Torres. Árbitro Turienzo Álvarez, del Comité castellano- leonés. Tarjeta amarilla a Luccin, Petrov, Pablo, Alexis, Nacho, Anderson y Velasco. Goles 0- 1, m. 67: Fernando Torres, de penalti. 0- 2, m. 75: Kezman. JOSÉ MANUEL CUÉLLAR Desesperante el Atlético, horrible el Málaga. Un rollo de partido, un rollo infame por el que se debería castigar a ambos equipos. Porque uno es piadoso, que si no era para echarles de la Liga española y apuntarles a la de Zimbawue o similar. Ni un tiro entre los tres palos, ni un pase ni apenas ocasiones de gol pero, sobre todo, nada de fútbol. La entrada de Zahínos por Gabi vulgarizó al Atlético que, como se espe- Sin argumentos En el tramo final, con el Atlético algo más adelantado, los rojiblancos tuvieron la mejor, y única ocasión, en un fallo en cadena de la zaga local y galopada de Torres que, como casi siempre, no supo definir ante la buena salida de Arnau, que metió una mano salvadora y muy oportuna. Pero todo eso, con ser malo en el Atlético, resultó