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84 LUNES 3 10 2005 ABC Deportes La fiesta de los payasos Ronaldo, Roberto Carlos y Baptista deleitan al Bernabéu con sus golazos y derrumban a un Mallorca siempre a merced del Real Madrid REAL MADRID MALLORCA 4 0 de la renovación eterna estaba donde tenía que estar y sacó la mano salvadora de casi siempre en un remate de Okubo que se envenenó al golpear en Helguera. Pero en cuanto el partido se fue calentando, el Mallorca se diluyó. Fue mérito del Madrid, claro. De sus jugadores. De que cada uno haga lo que sabe y, como saben mucho, la suma de todos ofrezca el producto deseado. En cuanto cada cual cogió su posición de partida, aunque luego hubiera mucho movimiento, mucha rotación, mucho ofrecerse yendo y viniendo (con Beckham espectacular en su despliegue) los de Cúper se acogotaron. Los blancos presionaban muy arriba y el balón era suyo. Pablo García era una segadora en la medular, fiel a su filosofía de yo la robo y se lo doy a los que saben jugarla Pues eso. Y aunque Guti daba de cal y de arena, el trabajo de los laterales, la movilidad de Ronaldo y Raúl y el esfuerzo de Baptista y Beckham propiciaba el derrumbamiento de la defensa insular. Sólo faltaba el golpe de gracia para que el partido se inclinase definitivamente. Y ahí apareció Ronaldo, que se apuntó a la fiesta de la bicicleta para, después de hacerle una ídem a un rival, sacarse un zurdazo terrible desde fuera del área que entró pegado al poste izquierdo de Prats, quien pareció estirarse tarde y mal. Pero lo mejor estaba por llegar. Con el Mallorca lleno de agujeros, Baptista y Salgado se montaron un jugadón que no acertó a culminar Raúl, cuyo taconazo no encontró el balón que hubiese puesto boca abajo el Bernabéu. Como lo puso el 2- 0. Beckham lanzó de esquina medido a la zurda de Roberto Carlos. El empalme de éste se convirtió en un obús que dejó seco a Prats. Partido sentenciado. A la vuelta del descanso, ya con el ASÍ JUGARON REAL MADRID Casillas: notable. Míchel Salgado: bien. Helguera: bien. Sergio Ramos: bien. Roberto Carlos: notable. Beckham: muy bien. Pablo García: bien. Baptista: bien. Guti: regular. Raúl: bien. Ronaldo: notable. Zidane, Robinho y Woodgate: sin calificar. El técnico: Luxemburgo. Bien. Más lúcido en la colocación de sus jugadores, el equipo lo ha notado en su creatividad ofensiva y ya no está tan encajonado como en los primeros encuentros. Lo mejor: los goles, sobre todo el segundo. La labor oscura de Pablo García y la brega inmensa y con fundamento de Bekham. Lo peor: cierta falta de contundencia en algunas acciones defensivas y la irregularidad de Guti. Madrid relajado, tocando y tocando, el choque entró en una fase de control que dio opción a la reaparición de Zidane, el regreso de Robinho y la segunda oportunidad para Woodgate. Señal de que el Real Madrid empieza a superar sus fantasmas. En otro trallazo de Roberto Carlos de falta llegó el tercero y, para tapar la boca a Piterman, Baptista se apunto al circo con el cuarto al Real Madrid (4- 4- 2) Casillas; Míchel Salgado, Helguera, Sergio Ramos (Woodgate, m. 67) Roberto Carlos; Beckham, Pablo García, Baptista, Guti (Zidane, m. 60) Raúl (Robinho, m. 67) y Ronaldo. Mallorca (4- 4- 2) Prats; Cortés, Ballesteros, Potenza, Fernando Navarro; Campano, Farinós, Arango, Peralta (Tuni, m. 53) Okubo (Doni, m. 70) y Yordi (Choutos, m. 67) Árbitro Medina Cantalejo. Amarilla a Fernando Navarro. Dos, y por tanto roja (m. 75) a Ballesteros. Goles 1- 0, m. 32: Ronaldo. 2- 0, m. 44: Roberto Carlos. 3- 0, m. 65: Roberto Carlos. 4- 0, m. 76: Baptista. JOSÉ MIGUEL MATA MADRID. Lo bueno del fútbol es que se juega con los pies, aunque sea indispensable utilizar la cabeza para su gestación y, circunstancialmente, en su desarrollo. Y lo malo es que en muchas ocasiones se vive- -aunque algunos sólo se retratan y mueren cada vez que la abren- con la boca. Siempre se ha dicho que lo mejor de cualquier espectáculo son los protagonistas. En este caso, los jugadores. Y en el circo, los payasos. Personajes entrañables cuya misión en la vida es hacer que el prójimo transite por este valle de lágrimas de la forma más alegre posible. Ayer, los payasos del Real Madrid- -Piterman dixit- -deleitaron a su parroquia y a los aficionados que los vieran de forma imparcial con golazos marca de Brasil. Será casualidad, o no, pero los tres brasileños a los que el presidente del Alavés quiso calificar despectivamente se desquitaron a su modo, endulzando la vida de la gente a la que el señor Dimitry suele amargar con sus salidas de tono, sus desplantes, sus personalismos baratos y demás virtudes. Y, puestos a ser payasos, mejor si es para arrancar sonrisas- -sea con la cucaracha el canguro o la pídola- -hablando sobre el campo que para causar pena haciéndolo fuera de él. Gran despliegue blanco El Real Madrid ayer divirtió. Sin estridencias, sin violines ni trompetas. Pero divirtió. Más allá de cuadrados, triángulos, rectángulos o círculos, está la magia de los propios futbolistas, sus calidades y sus cualidades. Y la del equipo blanco es su demoledor poderío hacia la portería contraria. Siempre existirá Casillas, claro. En un equipo hecho para atacar, lo normal es que el rival te haga sus ocasiones, e incluso que marque algunas. Ayer hizo lo primero, pero el portero Ronaldo, animado por Baptista, salta por encima de Roberto Carlos para celebrar el tercer gol del Madrid