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58 Espectáculos LUNES 3 10 2005 ABC TEATRO Historia natural Creación y dirección: Ana Vallés. Textos: Ana Vallés y Peter Handke, entre otros. Iluminación y espacio escénico: Baltasar Patiño. Vestuario: Matarile Teatro y Naftalina. Compañía: Matarile Teatro. Intérpretes: Daniel Abreu, Mariu del Amo, Helen Bertels, Antón Coucheiro, Roberto Leal, Emma Silva, Guillermo Weickert y Sergio Zearreta, entre otros. Lugar: Teatro de la Abadía. Madrid. Julio Bocca: Sigo bailando porque sigo disfrutando sobre el escenario El bailarín argentino presenta mañana en la Zarzuela sus nuevos trabajos b Bocca, que anuncia en su página web su retirada para diciembre de 2007, regresa a Madrid con un programa que incluye El hombre de la corbata roja JULIO BRAVO MADRID. Julio Bocca es un extraño fenómeno dentro del mundo de la danza internacional; pocas figuras poseen su carisma y su apoyo popular, multiplicado por mil cuando se habla de su país, Argentina, donde es un ídolo que ha convertido el ballet en un arte multitudinario y que ha sido capaz de llenar, en tiempos de crisis y durante varios días, escenarios como el Luna Park bonaerense, con una capacidad de catorce mil espectadores. Tampoco es frecuente que una figura de su entidad cree una compañía, el Ballet Argentino, y logre, en apenas quince años, el reconocimiento general del público y la crítica. En España lleva actuando desde 1987. Tenía Julio Bocca entonces veinte años, había ganado el prestigioso Concurso de Moscú y había conquistado a Mikhail Baryshnikov hasta el punto de contratarle como primer bailarín del American Ballet Theatre. Desde entonces han sido muchas las veces que el público español ha podido ver a Julio Bocca. Ahora vuelve al teatro de la Zarzuela, donde debutó en aquel 1987, y donde siempre se ha sentido muy a gusto. Es un lindo teatro- -dice el bailarín en conversación telefónica desde su recién estrenada casa de Buenos Aires- que me trae muy buenos recuerdos, y al que tenía ganas de volver El programa que presentan Julio Bocca y su Ballet Argentino en la Zarzuela desde mañana martes hasta el domingo 9 incluye tres coreografías: Chaikovski Pas de Deux una de las más brillantes coreografías de George Balanchine; Nine Sinatra songs un singular y atractivo trabajo de la coreógrafa Twyla Tharp, que popularizó Mikhail Baryshnikov a mediados de los ochenta en Estados Unidos a través de unos programas televisivos; y El hombre de la corbata roja uno de los últimos trabajos creado para Julio Bocca. Se trata de un ballet de unos cuarenta y cinco minutos de duración, coreografiado por Ana María Stekelman sobre un guión de Elio Marchi y Natalia Kohen y que cuenta con música original de Lito Vitale. El bailarín argentino asegura que es una obra interesante y muy diferente a otros trabajos anteriores. Es una historia de amor muy teatral con el fondo del mundo del arte Probar cosas nuevas es uno de los motivos de que Julio Bocca esté todavía en el escenario y disfrute de la danza. En su página web anuncia su retirada para el 22 de diciembre de 2007, pero UNA PUERTA A LA ALEGRÍA JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN n torno a una mesa, doce personas charlan, ríen y cantan, comen, bailan, se quitan la ropa, alguna vez discuten, abren la espita de sus recuerdos y, como si repasaran un antiguo álbum de fotos, reviven momentos especiales en un intento de hacer eterna y multiplicar en la percepción de quienes les escuchan la vibración de ese instante. Matarile Teatro ha titulado este montaje multidisciplinar- con música, teatro y danza en el menú de un día de fiesta- Historia natural y lo subtitula, para que todo quede aún más claro, Elogio del entusiasmo Una ligera ensalada de citas de Peter Handke y un guiso de textos de Ana Vallés- -directora y creadora habitual de los espectáculos de la compañía gallega, que cumple doce años como titular del Teatro Galán, en Santiago de Compostela- Javier Martínez Alejandre y diversos miembros de Matarile componen el entramado de palabras que estos músicos, bailarines y actores entregados meten en su equipaje para visitar las escenas de una historia natural, es decir, auténtica, y aún más, empapada de vida, de su propia vida, y de entusiasmo. E Julio Bocca, en Caracas, donde comenzó su gira mundial hace unos días mientras tanto trata de exprimir al máximo tanto la danza como su vida privada. Acaba de comprarse una casa nueva y está feliz, disfrutando los pocos momentos que estoy en ella. Ni siquiera veo la televisión Bailar obras nuevas es también una manera de no aburrirme, de crear adrenalina, de seguir creciendo artística y personalmente. Voy a incorporar al repertorio de la compañía obras de Balanchine, de Twyla Tharp y de Martha Graham; voy a bailar por última vez el Quijote que ya me cuesta mucho hacer; voy a estrenar El lago encantado sobre la parodia que crearon Les Luthiers; dos nuevos ballets de Ana María, uno titulado Cruz y ficción sobre el Ave María de Schubert cantado por Gabriela Ferri; y otro con música de Manuel de Falla, Tango Bru- EFE Aire felliniano Le gente de Matarile abre una puerta a la alegría y a la reflexión, transitan por un género sin géneros que se apropia, sin pedir permiso ni perder la compostura, de los elementos que necesita para expresarse, un género fragmentario suma de varios, fronterizo y nómada, mestizo como lo son las más actuales experiencias de las artes plásticas y algunas fascinantes formas de literatura. Tiene Historia natural un aire felliniano, tal vez por no hacerle ascos al exceso o porque el melancólico sonido de la tuba y los quiebros de la trompeta nos traen aromas de la música del gran Nino Rota mezclados con clásicos de merendero. Palabras, gestos, canciones, bailes, música, pedazos dispersos de una historia que es la suma de todas las historias. Y un brindis: que jamás se agote la copa del entusiasmo. Probar cosas nuevas es uno de los motivos de que Julio Bocca esté todavía en el escenario y disfrute de la danza jo La actividad me hace disfrutar Es ésta una palabra que escapa de la boca del bailarín con mucha frecuencia. Me siento muy feliz, muy contento. Sigo bailando porque sigo disfrutando sobre el escenario. Hubo un tiempo en que cada nueva actuación era una montaña que había que escalar, pero después de veinticuatro años de carrera uno sale con más placer. Y no sólo disfruto en el escenario; también en la vida. Si hay función, perfecto. Si no la hay, también perfecto. Estoy aprendiendo a disfrutar de los pequeños placeres, y vivo en positivo. En la vida hay que aportar soluciones, nunca dar problemas, y eso lo estoy aplicando Entre esos placeres figura el encuentro con el público, que es de quien recibe buena parte de la energía. Ver a los espectadores que te quieren y que te respetan es algo que no tiene precio. Hace poco bailé en el Teatro Colón, que celebraba los ochenta años de su ballet, y el respet y el silencio que se hizo cuando entré en el escenario, fueron algo inolvidable. Algo maravilloso, que anima a seguir trabajando y a seguir teniendo respeto por lo que uno hace