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32 Internacional LUNES 3 10 2005 ABC hora local) estaban atestados de turistas que se disponían a cenar. Todo indica que el atentado fue cometido con la misma metodología que el de 2002 en Bali, con mochilas cargadas de explosivos La Policía piensa que al menos seis terroristas estarían implicados y que cuatro o cinco cargas no estallaron. La cifra provisional de muertos alcanza los 26, con más de cien heridos y dos decenas de desaparecidos. Estos ataques suscitan de nuevo el miedo de que vuelva a hundirse el antaño floreciente turismo de la isla de los dioses justo cuando empezaba a recuperarse del trauma de la matanza provocada por el atentado de 2002. Hundimiento del turismo Aunque las agencias de viaje no quieren sembrar la alarma, lo cierto es que ayer volvían a repetirse las escenas de turistas que se dirigían en masa hacia el aeropuerto y de hoteles que se vacían. Hoy sólo he tenido un cliente- -se quejaba un masajista en la famosa playa de Kuta- Si las cosas siguen así, me temo que ni yo ni mi familia vamos a poder comer. Aunque tampoco puedo reprochar a nadie que se marche. Yo mismo no me siento seguro La isla de Bali- -un enclave de religión hindú en un país mayoritariamente musulmán- -basa su economía en el turismo. Así que son tiempos difíciles los que les esperan a sus habitantes. Australia es el principal país de partida de los turistas que visitan la isla. Los australianos disfrutan de sus playas espectaculares y de sus olas gigantes, perfectas para los surfistas. Pero hoy viven traumatizados por este atentado en el que murieron tres australianos y que les recuerda la matanza de 2002 que se cobró la vida de 88 de sus compatriotas. Desde entonces, Australia no cesó de reforzar su seguridad, y de reiterar las advertencias sobre riesgos terroristas, en especial en la vecina Indonesia. Unos pesimistas augurios que demostraron estar fundados cuando en septiembre de 2004 la Embajada de Australia en Yakarta fue blanco de un atentado suicida. La Yemaa Islamiya parecía muy debilitada antes del atentado, y se teme que haya sido organizado por una facción radical disidente del grupo. La explosión en el restaurante de Kuta, en imágenes de videoaficionado tomadas por un turista REUTERS Los atentados de Bali fueron cometidos por suicidas equipados con mochilas- bomba Uno de los terroristas fue grabado por un videoaficionado en un restaurante b La población de Australia, que tiene a Bali como uno de sus destinos turísticos preferidos, vive traumatizada por este ataque que les recuerda la matanza de 2002 ABC BALI. El triple atentado cometido el domingo en la isla indonesia de Bali fue ejecutado por terroristas suicidas, aseguró ayer la Policía balinesa. Así lo prueba el que apareciesen desmembrados y decapitados tres de los cadáveres encontrados tras el ataque. Es más, la macabra circunstancia de que, pese a quedar decapitados, los rostros de los terroristas conserven aún sus principales rasgos facilita la investigación. Además, uno de los autores del atentado aparece en la grabación de un videoaficionado en el momento en que el entra en el restaurante Raja en la playa de Kuta, que fue arrasado por el ataque. La grabación muestra a un hombre con una mochila y una camiseta negra que pasa lentamente entre las mesas del restaurante, se dirige al fondo de la sala y entra en la cocina. Entonces se produce una explosión ensordecedora que destruye la parte trasera del restaurante y se oyen gritos de pánico. El interrogante de esta grabación es por qué el suicida escogió una zona en la que había menos clientela para hacer estallar su carga mortal. El jefe de la Policía de Bali tampoco pudo explicar esta circunstancia. Los organizadores del triple atentado, no obstante, querían provocar una matanza y para ello dieron la instrucción a los suicidas de que se hicieran estallar en restaurantes que en el momento del atentado (las 8 de la tarde, KUALA LUMPUR (MALASIA) Uno es el técnico y otro el relaciones públicas Los sospechosos de organizar los últimos atentados de Bali son dos malasios de acreditada experiencia y habilidad terrorista: Azari bin Husin es Demolition Man (el demoledor) el técnico, el experto en explosivos; y Nuredin Mohamed Top es Moneyman (el hombre del dinero) el relaciones públicas, el encargado de reclutar suicidas. Como los más notorios terroristas de la última generación, Azari- Demolition Man de 48 años, fue un aventajado alumno de las universidades occidentales. Estudió ingeniería química en la universidad australiana de Adelaida, y se doctoró después en la universidad británica de Reading. Con su flamante título se dedicó durante algunos años a la enseñanza en la universidad malasia de Yohor. Pero abandonó su país cuando la Policía des- Los sospechosos de organizar el atentado son dos terroristas malasios hábiles con las finanzas y los explosivos Moneyman Demolition Man TEXTO ABC cubrió que militaba en el grupo Yemaa Islamiya, considerado la filial de Al Qaida en el sureste asiático. Atrás dejó a su esposa y a sus dos hijos. Pero para entonces ya contaba con una prometedora formación terrorista recibida en Mindanao, en el sur de Filipinas, donde en 1999 hizo sus primeros estudios avanzados en la fabricación de explosivos. Un año más tar- de, amplió su formación en Afganistán que, como ahora Irak, se había convertido en la más avanzada escuela para los aspirantes al doctorado en el terrorismo internacional islamista. Demolition Man conoció a Nuredin Mohamed, Moneyman de 35 años de edad, a través de Riduan Isamudin, un indonesio que actuaba como jefe de operaciones de la Yemaa Islamiya, capturado en Tailandia en 2003 y en la actualidad bajo custodia norteamericana. Se supone que, en el presente, el demoledor y el hombre de la pasta ocupan el lugar dejado vacante por Riduan en la organización. En Yakarta, Moneyman actuó como estratega de los atentados contra el hotel Marriott, en 2003, y contra la Embajada australiana, en 2004. Sus especialidades son la recaudación de fondos para financiar atentados y el reclutamiento de suicidas para su ejecución. Como Azari, recibió su formación terrorista en el sur de Filipinas, donde pronto se convirtió en un persuasivo reclutador. Cuando compartieron vivienda en un suburbio de Yakarta, con su capacidad de persuasión se ganaron también la confianza de sus vecinos, que los tenían por dos hombres tímidos pero tranquilos