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30 Internacional LUNES 3 10 2005 ABC JULIA TIMOSHENKO Ex primera ministra de Ucrania La ruptura de la coalición naranja es un grave error que Ucrania va a pagar caro KIEV. La ex primera ministra ucraniana, destituida el pasado 8 de septiembre, pagó la factura de un gobierno que no supo distanciarse de oligarcas y burócratas. Ahora quiere seguir encarnando la revolución de finales de 2004. -En pocos días, la situación en Ucrania ha cambiado de forma drástica. La coalición que encabezó la revolución naranja se ha roto y el presidente está debilitado... -En mi opinión, la ruptura del bando naranja es un grave error, por el cual Ucrania va a pagar caro. He hecho todo lo posible para que nuestro equipo no se disgregase. Pero sería un error pensar que las divergencias surgidas entre el presidente Yúshenko y yo significan la derrota de nuestra revolución democrática y la destrucción de nuestros ideales. Pase lo que pase hoy, Ucrania ha cambiado y lo que suceda ya no dependerá de Yúshenko o de mí. Lo que ocurrió el pasado invierno ha introducido la honradez y la moral en el juego político. Como prueba de ello, el ex secretario de Estado, Alexander Zinchenko, dimitió para protestar por el rebrote de la corrupción. Los problemas políticos actuales no anuncian el fracaso de las reformas, sino la continuación de la purificación de nuestra política. Están surgiendo políticos que rechazan los escándalos del poder. Las legislativas de marzo serán la segunda etapa del proceso para librarse de los clanes y de la corrupción. ¿Qué opinión le merece el gobierno que acaba de formarse? -Compruebo que es casi el mismo gobierno, lo que significa claramente que no se ha destituido al anterior gabinete, sino que se han deshecho de la primera ministra. El nuevo jefe del gobierno, Ekhanurov, mantiene unas relaciones muy amistosas con el ex presidente Kuchma. El espíritu de este gobierno responde al antiguo régimen. Además, es un gobierno técnico que tendrá una existencia limitada. El entorno del presidente gobernará. ¿Pasará usted a formar parte de la oposición a Yúshenko? -Mi camino y el del presidente Víktor Yúshenko se han separado. Seguiremos vías paralelas, que representan dos fuerzas distintas. Estas fuerzas competirán entre sí. En las elecciones legislativas espero encabezar el partido de las fuerzas fieles a los ideales democráticos defendidos en la plaza de la Independencia el pasado noviembre. Quiero que mi grupo parlamentario se comporte de forma constructiva en relación con temas como la Organización Mundial del Comercio. -El gobierno critica su balance y le acusa de populismo, al aumentar los presupuestos sociales sin tener Heroína de los ideales democráticos que acabaron con Kuchma en noviembre pasado, fue a su vez destituida el 8 de septiembre por no saber distanciarse de la oligarquía LAURE MANDEVILLE EPA Una política con carisma La melena rubia de la revolución naranja Julia Timoshenko nació en Dnepropetrovsk el 27 de noviembre de 1960. Se licenció en Economía. Militante del Komsomol (juventudes comunistas) abrió un videoclub- -su primer negocio- -siendo estudiante. Princesa del gas creó la floreciente empresa Sistema Energético Unido de Ucrania. Rechaza las acusaciones de corrupción y alega que perdió todas sus empresas por la persecución de Kuchma. Primera ministra en el gobierno del presidente Víktor Yúshenko, tras el triunfo de la revolución naranja a cuya imagen aportó su gran carisma. Destituida el 8 de septiembre pasado por Yúshenko, pagó la factura de un gobierno que no acertó a marcar distancias respecto a burócratas y oligarcas. en cuenta la situación económica. -Muchos oligarcas del antiguo equipo de Kuchma, como Víktor Pinchuk, han pagado grandes cantidades a agencias de relaciones públicas para impedirme trabajar y difundir una imagen negativa de mi gobierno. Sin embargo, hemos hecho lo que habíamos prometido. Hemos trabajado para desarrollar Ucrania a largo plazo y, al mismo tiempo, hemos respondido a las demandas sociales de la población. Esto ha sido posible gracias a la reducción del porcentaje de la economía sumergida en Ucrania. Sin subir los impuestos ni un céntimo, hemos aumentado la recaudación presupuestaria en un 70 por ciento en comparación con el año pasado. ¿Qué ha hecho contra esa corrupción cuya influencia sobre el poder usted denuncia? -Hemos anulado más de 5.000 reglamentos administrativos que daban a las burocracias derechos ilimitados para corromper. Hacían falta autoriza- ciones especiales, licencias... Al simplificar los trámites, hemos secado el río de la corrupción en el que pescaban los empresarios. Naturalmente, el trabajo no ha terminado, pero los avances son significativos. Hemos simplificado los trámites para que las empresas agrícolas adquieran tierras. Antes se necesitaban tres o cuatro años, así como 73 firmas administrativas. Hoy, en tres o cuatro meses se puede comprar un terreno en una subasta libre. Nuestro gobierno ha propuesto un modelo transparente y distinto para privatizar las empresas estatales, excluyendo toda negociación en los pasillos. -A usted se le ataca por este asunto. El nuevo gobierno desea volver a plantear la cuestión de la reprivatización del complejo de Krivorojstal (cuya dudosa privatización al final de la era Kuchma fue anulada por el gobierno de Timoshenko) -Con la reprivatización de Krivorojstal, nuestro gobierno creó un ejemplo de procedimiento de privatización abierto. Una empresa francesa, Arcelor, se disponía a pujar. Pero todo ha sido cuestionado ahora. -Sus adversarios le acusan de vincular su destino al poderoso oligarca Kolomeiski, del grupo Privat, al que, según se dice, usted benefició con unas privatizaciones. -Es totalmente falso. Esta acusación tan sólo ha servido para justificar a posteriori mi cese, que no se correspondía con ninguna lógica política. ¿No teme que la división del equipo de la revolución naranja perjudique a Ucrania en Occidente? -Es algo que, por encima de todo, no me gustaría que pasase. Alejarse de este actor con un potencial tan fuerte sería un grave error. -Acaba de pasar unos días en Moscú, donde la justicia militar ha anulado el mandato lanzado contra usted. ¿Cómo la han recibido? -No quiero creer que en Rusia, socio estratégico para nuestro país, puedan alegrarse por las dificultades de Ucrania. El sábado, cuando fui a Moscú en visita privada, no vi ninguna alegría malsana en los ojos de la gente. Por el contrario, vi por todas partes rostros amistosos, en la frontera, en la aduana, en el aeropuerto. Es absolutamente necesario restablecer una colaboración amistosa y sólida con los rusos. ¿Ha abandonado la fiscalía general toda intención de procesarla? -Mi viaje ha demostrado que las acusaciones lanzadas procedían en realidad de las campañas de calumnias fomentadas desde dentro de Ucrania por mis adversarios. Quise demostrar que podía viajar a Rusia con tranquilidad. EDA Le Figaro