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ABC LUNES 3 10 2005 Nacional 21 LA MARCHA NEGRA Bautizo a este lado de la valla CARMEN ECHARRI CEUTA. La tragedia vivida el pasado jueves en Ceuta tuvo ayer su nota alegre. Juan Pablo, un rollizo bebé de tres meses, recibía el bautismo en la iglesia de África. Allí estaba su madre, Flore, una camerunesa de 28 años que llegó a Ceuta en abril, tras cruzar el Estrecho en patera. Llegó embarazadísima y su marido, Hervé Flerie Tchouge, de 28 años también, esperaba en los montes de Beliones para dar el salto. Hervé es uno de los casi 700 clandestinos que armados con escaleras protagonizaron el pasado jueves la avalancha que se saldó con un centenar de heridos y cinco muertos. Él es uno de esos cien heridos y todavía sigue ingresado en el hospital militar. Ayer no pudo estar al lado de su pequeño, al que todavía ni conoce. Pero su esposa, Floré, lo tuvo presente al igual que los fieles que presenciaron el quinto bautizo de subsaharianos que tiene lugar en la iglesia de África y que destinaron la colecta dominical a esta familia porque, como dijo el vicario, Francisco Correro Tocón, cuesta mucho sacar a un niño adelante Un hombre muestra el pasaporte abandonado por un maliense en el arrasado campo de inmigrantes clandestinos de Beliones El inventario de lo que quedó abandonado en el campamento de Beliones da para pensar. Escaleras de madera, aletas y gafas de buzo, pasaportes, amuletos, un billete de avión virgen, plegarias a Alá... Memoria de un campamento TEXTO Y FOTOS: LUIS DE VEGA. CORRESPONSAL BELIONES (MARRUECOS) Dios, haznos fácil nuestro camino y que se vaya todo lo malo que nos rodea. Yo soy Ahmed y te escribo esto rezando Este es el testimonio dejado en exquisita caligrafía árabe en una pequeña libreta por uno de los subsaharianos que habitó hasta hace unos días el campamento de Beliones, junto a la valla de Ceuta. Ligeros de equipaje, los inmigrantes viven mucho de los recuerdos y la memoria. Lo poco que tenían quedó atrás después de la avalancha sobre la Ciudad autónoma y las últimas redadas de los agentes marroquíes. Recorrer el bosque, entre escenario de cine y campo de refugiados, llega a poner los pelos de punta por lo que uno se imagina. El vientecillo bambolea los plásticos montados sobre los arcos de palos que daban forma a los centenares y centenares de casuchas. Miles de prendas de vestir permanecen colgadas de los árboles y por el suelo. Miles de mantas sucias. Miles de zapatos más sucios aún. Cientos de fogatas frías. Cientos de las famosas escaleras de madera para ir al cielo. Cientos de sartenes y cazuelas renegridas de malcomer. Un par de aletas y unas gafas de bucear- -algunos lo intentaban a nado- Un billete Casablanca- Nuakchot de la Royal Air Maroc para el próximo 23 de octubre. Teteras con la infusión sin saborear... Y un cuaderno de notas con los resultados de las cuentas de uno de los colmados que se improvisaban en el campamento. Aceite, cebolla, arroz, jabón, sal... El balance se interrumpió el sábado 24 de septiembre, cuatro días antes del ataque a la doble verja. Aquí y allá aparecen amuletos de la suerte envueltos en piel. Libros como Morirás en Chafarinas de Fernando Lallana, todavía colocado junto a lo que debía ser la almohada a la luz de una vela sobre una lata de sardinas. Y pasaportes, algunos hechos trizas y otros sin apenas sellos en sus páginas como el del maliense Kante Issa. Nacido el 21 de mayo de 1983, estrenó su documento saliendo de su país el 8 de marzo de 2004. El 1 de junio de ese año llegó al aeropuerto de Argel... y ahí se acaba la historia de este pasaporte, sin sellos de Marruecos ni de España. ¿Dónde estará Kante? No lleva su documentación, como casi todos ellos. ¿Estará en Ceuta, en Argelia, en Marruecos? Esperemos, al menos, que no esté en la morgue. Una cuadrilla de agentes forestales y unos cuantos espabilados que arramplaban con todo lo que pudiera tener la más mínima utilidad son los únicos que merodean por el fantasmagórico lugar. El viernes medio centenar de los pocos vecinos que quedaban en este inmenso poblado se entregaban a la Gendarmería y a las Fuerzas Auxiliares de Marruecos. No aguantaban más. El lugar en el que se rindieron alzando los brazos arde desde entonces. Otros fueron detenidos y unas decenas huyeron fuera del monte y se encuentran escondidos en campos y casas de localidades aledañas. Dicen que algunos aún se atreven a regresar por las noches a dormir. O a soñar, pues desde el bosque de Beliones la valla de España casi puede acariciarse. Cerca de 300 inmigrantes llegaron a las costas el fin de semana ABC MADRID. Al menos 270 inmigrantes llegaron a las costas canarias y andaluzas durante el pasado fin de semana, otros cinco han fallecido y 14 siguen desaparecidos en aguas próximas a Canarias. Aunque continúa su búsqueda por parte de Salvamento Marítimo y Guardia Civil, las posibilidades de encontrarles con vida son muy escasas. De estos 270 inmigrantes, 216 fueron detenidos en la madrugada del domingo en las costas andaluzas. En Almería fueron arrestados 94, entre ellos dos menores, y otras 28 personas de nacionalidad marroquí, una de ellas mujer, fueron interceptadas también en aguas almerienses, en el mar de Alborán. En Granada, el número de inmigrantes detenidos fue de 94, de ellos 17 menores, que ocupaban tres embarcaciones, una de las cuales logró alcanzar tierra en una playa de La Mamola. En las islas Canarias, la cifra de inmigrantes localizados durante el fin de semana ascendió a 55; además la Guardia Civil halló el cadáver de un inmigrante ahogado, un marroquí de 30 años. Al parecer, falleció al sufrir un percance, aún no aclarado, cuando desembarcaba junto a otros nueve inmigrantes.