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ABC LUNES 3 10 2005 Nacional EL DESAFÍO DEL ESTATUTO CATALÁN 17 cia su objetivo último de hacerse con Ceuta y Melilla? -No es que yo lo diga, la pretensión sobre Ceuta y Melilla está presente en todos los discursos de Mohamed VI. ¿Se le ha pasado alguna vez por la cabeza que sin la respuesta al desafío de la invasión de Perejil el régimen marroquí hubiera vigilado mejor a los terroristas islamistas marroquíes? -Creo que esa tendencia del Gobierno de Marruecos a abusar de la confianza de su vecino y aliado natural sólo puede tener una respuesta de firmeza en la legalidad nacional e internacional. En Perejil quebrantó la legalidad internacional. El Gobierno español agotó la vía diplomática y ejerció nuestra competencia constitucional en defensa legítima de nuestros intereses. La actitud que tuviera luego el Gobierno de Marruecos con el terrorismo islámico la ignoro. Sólo sé que, efectivamente, muchos de los ejecutores de los atentados eran de origen marroquí. ¿Da por cerrado el capítulo judicial por el accidente del Yak en lo que le concierne a usted? -En el mes de mayo se cumplirán tres años del accidente, y desde entonces no ha variado la conclusión principal de la Comisión Internacional de Investigación: fue un error humano de los pilotos. Pero también desde entonces hay quien se ha empeñado en negar esa evidencia y en imputar una responsabilidad directa de ese accidente al ministro y a sus colaboradores políticos. Yo asumí mi responsabilidad en primer lugar ante el presidente del Gobierno. Mi obligación era investigar y dar cobertura, la máxima cobertura a las familias, dar explicaciones al Parlamento, que lo hice en varias ocasiones, y, finalmente, dar cuenta ante el electorado. Gané las elecciones y, en consecuencia, encuentro saldada mi responsabilidad política. Las responsabilidades judiciales en lo que a mí respecta quedaron dilucidadas por el Tribunal Supremo al decretar el archivo de dos querellas que se presentaron contra mí, la de mis colaboradores y en otros dos autos de archivo de la Audiencia Nacional, que fueron enervados por el fiscal general del Estado de orden expresa del Gobierno del señor Zapatero. En esos procedimientos ni yo ni mis colaboradores hemos sido llamados como testigos, porque la conclusión no ha variado: fue un error humano. ¿Qué le parece que un ministro de Defensa no deje de marcar distancias con su jefe, Zapatero, en asuntos fundamentales como las reformas institucionales? -Es otra diferencia con los gobiernos del PP: nosotros siempre tuvimos unidad de actuación. Pero es que no tuvimos motivos para excusarnos en temas tan serios como la unidad de España. -Usted cuenta en su libro que Rodrigo Rato discrepaba de las decisiones de Aznar sobre la guerra de Irak. ¿Ha pensado alguna vez que, de haberle hecho caso, podrían seguir ahora en el poder? -Todo el mundo sabe que nuestra salida del Gobierno está motivada por el brutal atentado del 11- M. Rato mantuvo una posición más escéptica respecto a nuestra participación, pero es que ESTATUTO Maragall plantea un proceso constituyente confederal Lo que yo quiero saber es si el PSOE va a permitir que se conculque de una manera tan evidente la Constitución española INMIGRACIÓN La presencia del Ejército en Melilla es consecuencia de la incompetencia del Gobierno en inmigración nuestra participación finalmente no fue en calidad de combatientes, sino para ayuda humanitaria a la población. Todos estuvimos de acuerdo. -Algo debieron de hacer mal, porque ahora predomina en la opinión pública que el gobierno de Aznar nos metió en la guerra -Esa es la mentira oficializada como verdad, pero nuestros ejércitos estuvieron en Um- Kasar con una misión humanitaria y no dispararon un solo tiro contra ningún ciudadano. Entre otras cosas, porque llegamos cuando ya la invasión había acabado. Y posteriormente estuvimos en Diwaniya y Nayaf con la Brigada Plus Ultra, en una fuerza multinacional de paz y seguridad, aseguramiento de la paz, ava- lada por dos resoluciones de las Naciones Unidas entonces, y, poco más tarde, por tres. -Insinúa que es una misión bastante diferente a la que están desempeñando ahora mismo las tropas españolas en Afganistán... -Están desempeñando una misión semejante, pero con la diferencia de que en nuestra etapa nunca aceptamos desarrollar misiones fuera de Kabul en aquellos territorios controlados por los antiguos señores de la guerra, y que son misiones de mayor riesgo. Hemos pasado de 130 efectivos a más de mil con el Gobierno de Zapatero, que sin duda tomó esa decisión para compensar ante los americanos su intempestiva salida de Irak.