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4 Opinión LUNES 3 10 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: IGNACIO CAMACHO Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil DEL INDIVIDUALISMO U Santidad el Papa denunció ayer, en la apertura del primer sínodo de su pontificado, el destierro al que Dios es sometido en la vida pública y su reclusión al ámbito de lo privado. Conecta este mensaje con las críticas al individualismo, cuando no al nihilismo, que Benedicto XVI advierte en la sociedad actual y que, sin duda, viene a resultar nocivo para su progreso, pues abandona las creencias para pisar los terrenos de lo que él califica de nuevo paganismo. Sus palabras de ayer ahondan en el reproche al laicismo, propiciado desde la esfera política, que trata de circunscribir el culto a la esfera privada. El Papa vino a pedir compromiso a los católicos, destinatarios principales de este su primer gran mensaje teológico, en un toque de atención a la complacencia y el desinterés que muestran. El obispo de Roma pide acción, un paso al frente. S EL PSOE EMPIEZA A PAGAR SUS ERRORES L barómetro de otoño ABC- Metroscopia ofrece resultados muy significativos acerca de la situación actual. Es notorio que la distancia entre PSOE y PP se recorta respecto del trimestre anterior: los socialistas bajan más de cuatro puntos en intención directa de voto, situándose ahora en el 28,9 por ciento; a su vez, los populares suben ligeramente hasta alcanzar un 24,8 por ciento. Con las debidas cautelas que conlleva todo estudio realizado fuera del periodo electoral, los expertos calculan que la distancia se sitúa ahora en 3,5 puntos frente a la diferencia de 4,9 en el 14- M. Esa diferencia hace creíbles las expectativas de un vuelco electoral en la próxima cita con las urnas. En general, los datos son especialmente preocupantes para el partido en el poder, porque estamos en teoría en un momento muy favorable para el Gobierno, apenas un año y medio después de su inesperada victoria. Sin embargo, los ciudadanos pasan factura a un Ejecutivo que se maneja mejor en el terreno de la retórica y la imagen que en el de los principios sólidos y la eficacia en la gestión. Téngase en cuenta que los meses de julio y agosto han resultado especialmente negativos para Rodríguez Zapatero y sus ministros por razón de los incendios forestales, de los trágicos sucesos deAfganistán y de la avalancha imparable de inmigrantes que la opinión pública conecta con una regularización mal concebida y peor ejecutada. Empeora asimismo la percepción social sobre la situación política y económica. En concreto, crece el número de ciudadanos que piensa que la economía va a ir a peor, a pesar de que las grandes cifras justifican todavía el optimismo oficial (no obstante los datos recientes sobre inflación y el descenso de la inversión extranjera) El estado de ánimo colectivo no llega a ser pesimista, pero refleja una seria preocupación por el devenir de los acontecimientos a medio plazo. De hecho, son ya algo más numerosos quienes emiten un criterio negativo sobre la situación política global. En combinación con los datos referidos al debate sobre el modelo territorial, es evidente que gran cantidad de ciuda- E danos (incluidos muchos socialistas) no comparten la estrategia de Zapatero respecto de los nacionalistas. El desgaste del PSOE deriva en buena medida de su actitud complaciente ante los partidos que pretenden ir más allá del sistema actual: el 67 por ciento de los españoles (y nada menos que el 64 por ciento de sus votantes) cree que el Gobierno está demasiado condicionado por sus socios. Además, el 73 por ciento de los encuestados mantiene serias dudas sobre el buen fin de una eventual negociación con ETA. El presidente del Gobierno arriesga mucho en este terreno tan delicado. Su imagen sigue siendo aceptable ante los electores (baja levemente, pero se mantiene en un 5,5) pero debe ser consciente de que van a pasarle factura si fracasa en el tema territorial. En fin, el 53 porciento considera que el PSOE improvisa y que carece de una estrategia coherente. En este contexto, todo depende de una variable tan subjetiva y superficial como es la eficacia del talante presidencial para mantener la fidelidad de los votantes. También el PP debe reflexionar sobre el mensaje que transmite la encuesta. Los datos apuntan hacia una subida moderada, pero persisten ciertos elementos negativos. La imagen de Mariano Rajoy está estancada, con leve tendencia a la baja, y muchos ciudadanos expresan su disgusto con las formas que utiliza el principal partido de la oposición, aunque puedan estar de acuerdo con los contenidos. Paralelamente, Esperanza Aguirre obtiene unos buenos resultados de imagen, superando por una décima a Rajoy (análoga circunstancia ocurre entre el ministro Bono y Zapatero) Se demuestra así que las ideas expresada por Rajoy de mirar al futuro, ampliar la base social e incorporar nuevas figuras al primer plano son una apuesta necesaria para despegar en la valoración pública de la labor de oposición. La gente parece ser consciente de que los populares ofrecen un mensaje sólido- -sobre todo en la defensa del orden constitucional vigente- -pero necesita complementar esa impresión con un estilo atractivo de hacer política, que resulta imprescindible en las democracias mediáticas de nuestro tiempo. Ángel María Villar IGNACIO GIL ARBITRAJE A LA DERIVA OS árbitros son una parte esencial del fútbol y, como tales, el rigor y la calidad de su trabajo están sujetos a una minuciosa inspección por parte de clubes, deportistas y aficionados. Se trata de un oficio difícil, sin duda, pero últimamente la propensión que muestran al error supera lo interpretable para alcanzar la incompetencia y la acumulación de errores benéficos para determinados equipos. Ahora parece que le toca al Barcelona. Resulta un sinsentido que fallos clamorosos (de conocimiento básico del Reglamento incluso) queden impunes y que los colegiados que los cometen piten semana tras semana sin conocer sanción alguna. La Federación, que asiste impasible a la merma en la calidad del arbitraje, debería actuar en un asunto que puede herir de muerte la competición, restarle credibilidad y convertir el oficio de juez en el de mero organizador de trifulcas. L ALEMANIA REUNIFICADA ACE quince años Alemania recuperaba su perdida unidad. La división impuesta por la URSS al término de la Segunda Guerra Mundial mediante la ocupación de los territorios alemanes situados al este del Elba tocaba a su fin. La marea de ilusión generada un año antes con el derribo del Muro de Berlín se transformó así en una decisión política de hondo calado sentimental para el conjunto del pueblo alemán. Alemania recuperó su pasado y trató de restañar las heridas morales y sociales que generó la experiencia totalitaria vivida por los alemanes condenados a formar parte de la extinta República Democrática Alemana (RDA) Se cerraba así una página de la historia iniciada con la derrota de la tiranía hitleriana y la capitulación alemana en 1945, y que el totalitarismo soviético elevó a drama nacional al imponer a los alemanes una división contra su voluntad, tal y como evidenciaron las palabras del canciller Adenauer cuando, constituida la República Federal de Alemania en 1949, denunció la segregación que padecían los alemanes por la fuerza de las bayonetas soviéticas. La decisión impulsada por el canciller Köhl de afrontar la reunificación en octubre de 1990 fue un acto de envergadura histórica y política que afectó no sólo a la vida de Alemania sino que contribuyó decisivamente a liberar a los H países del centro y este de Europa sometidos a la URSS. De este modo, Europa recuperó su unidad y la revolución de la libertad iniciada en Berlín en 1989 propagó su fuerza democratizadora hasta causar, finalmente, el colapso mismo del comunismo soviético y la desaparición de la URSS. Quince años después nadie discute la oportunidad de la reunificación. Sin embargo, el balance interior está repleto de luces y sombras. Sobre todo porque la digestión de la RDA ha supuesto para el conjunto de la sociedad alemana una merma considerable de su capacidad de maniobra económica y social. La desertización moral impuesta por la tiranía comunista y el marasmo económico generado por décadas de planificación han terminado afectando a la economía más poderosa de la UE y lastrando buena parte del vigor y la capacidad de iniciativa que hicieron de la sociedad alemana un modelo de crecimiento y bienestar. Incapaz de recuperar la pujanza y seguridad de décadas pasadas, Alemania exhibe una debilidad preocupante que repercute sobre el continente y agudiza su crisis institucional tras el fracaso de la Constitución europea. Pendiente de reformas profundas, que el escenario político actual dificulta, Alemania vive así el aniversario de su reunificación con sabor agridulce. SORDINA AL GUIRIGAY F INALMENTE, será la Ejecutiva socialista la que elabore el informe oficial del PSOE sobre la propuesta de reforma estatutaria aprobada por el Parlamento catalán. El Consejo Territorial o el Comité Federal no le deben parecer a Rodríguez Zapatero foros adecuados para la tarea, aunque en la decisión seguramente haya pesado sobre todo el poderoso coro de voces formado entre las distintas baronías del partido que se opone, casi sin matices, al proyecto Maragall Ante la discrepancia abierta en ese gallinero que ERC dice ver en el seno del PSOE, el líder socialista opta por la sordina. Talante y diálogo, los justos cuando las cosas vienen mal dadas.