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ABC DOMINGO 2 10 2005 99 Luxemburgo deja a Robinho y Sergio Ramos en el banquillo del Real Madrid para el partido contra el Mallorca Jorge Lorenzo, segundo en 250 c. c. fue el mejor español en el Gran Premio de Qatar de motociclismo El Getafe culmina una remontada a base de fe y mucha entrega Excelente primera parte de ambos, aunque el Valencia pagó su conformismo en la segunda GETAFE VALENCIA 2 1 con todo lo que hace siendo lo que es (el equipo con el segundo menor presupuesto de Primera) lo que llegó a continuación afirma aún más su grandeza. Ante un equipo ordenado, rotundo y experimentado como es el Valencia, consiguió arrebatarle el balón, tirarle sobre el portal de Cañizares y acosarle con todo lo que tenía. Y de lo que más tiene el Getafe son lanzadores, sobre todo Pernía, que posee una zurda que es un guante. Al final del acoso le llegó la oportunidad al hispano- argentino en una falta. Desde la frontal metió un zapatazo que Cañizares se tragó por su palo. El rechace lo agarró Riki y lo estampó en la red aprovechando el desorientado ir y venir del portero valencianista. Uno a uno, que era lo más justo que se podía ver en un bello encuentro, jugado a doscientos por cien y con un derroche de entrega y ardor por parte de ambos. Y es que ya no se suelen ver partidos así, con toma y daca en cada portería y con un jugador, Aimar, al que a uno se le cae la baba viéndole manejar el balón cada vez que entra en juego. Getafe (4- 2- 3- 1) Luis García; Pulido, Belenguer, Matellán, Pernía; Celestini (Redondo, m. 69) Rivas; Contra, Paunovic (Craioveanu, m. 77) Riki; y Güiza (Pachón, m. 85) Valencia (4- 2- 3- 1) Cañizares; Caneira, Ayala, Albiol, Moretti; Marchena, Baraja; Rufete (Angulo, m. 35) Aimar (Mista, m. 74) Vicente; y Villa. Árbitro Pérez Lima, del Comité tinerfeño. Amarilla a Pulido, Moretti, Angulo, Marchena y Caneira. Roja a Villa en el minuto 93. Goles 0- 1, m. 30: Villa. 1- 1, m. 42: Riki. 2- 1, m. 88: Redondo. JOSÉ MANUEL CUÉLLAR GETAFE. Buen partido de estos dos. Equipos ordenados, bien puestos sobre el campo y con una dosis de motivación de las que ya se ven poco en los campos de España. Sobre todo la del Valencia, que jugaba fuera y parecía que estaba en Mestalla, saliendo en tromba sin mirar atrás ni una vez, sabedor de su mayor peso específico, de sus figuras en pleno movimiento y con hambre de gloria. Pero el Getafe, que se sorprendió con este arreón inicial, no es equipo que se amilane con facilidad. Aguantó el chaparrón como pudo, con el marcaje, tremendo y pegajoso de Rivas sobre Aimar, y esperó plegando velas. El marcaje en sí demostró, fundamentalmente, lo bueno que es el argentino porque ni con un depredador como es Rivas, se frenó. Comandó todas las acciones de su equipo con un temple y una rapidez admirable hasta que encontró hueco en la firme defensa del Getafe. Fue en el minuto 30 y un jugadón suyo acabó en una apertura a Vicente. La puso éste y el siempre efectivo Villa (cinco goles en cinco partidos) estaba donde tiene que estar un goleador para adelantar a su equipo. Y el caso es que el Getafe se había repuesto del empujón del Valencia en los primeros minutos. Trabajó mucho en medio campo para nivelar la contienda y ya llegó con frecuena a la puerta contraria, si bien fue más con tiros lejanos que con jugadas hilvanadas pues los de Quique Flores estaban tan metidos en la faena pedregosa de la destrucción como su rival, los dos sin perder un segundo de concentración, agresivos y con un gran ritmo en todas las acciones. Si siempre tiene mérito el Getafe Mucho menos fuelle Como suele suceder en los partidos con tanto ir y venir, el brillo desapareció en la segunda parte, un tanto agotados los jugadores de tanto sudar la gota gorda, bien arriba, bien abajo, en el medio campo o en todos lados. El partido se trabó, fue a los terrenos de los Ayala, Rivas, Marchena, Matellán o Caneira y Moretti, que destruyen mucho y construyen cero patatero. Todo lo que antes era bello se tornó Villa oculta el balón ante el acoso de Pernía feo y obtuso, sin nada que ofrecer más que sudor, entrega y, eso sí, y muchos kilómetros recorridos sin por ello perder nunca el orden que los dos siempre ofrecieron. Fútbol ya hubo poco, pero faltas, parones, imprecisiones todas hasta el punto de que se deslució y todo lo que ambos equipos habían ganado EFE lo acabaron perdiendo en una mediocre segunda parte. Eso sí, a falta de fútbol el final fue trepidante con un gol anulado a Villa, en una falta dudosa, y luego el gol de Redondo que premiaba la ambición del Getafe y castigaba la premiosidad y conformismo del Valencia.