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98 DOMINGO 2 10 2005 ABC Deportes Messi coincidió con tres no comunitarios La salida del nacionalizado Lionel Messi en el segundo acto y las botas de oro de Ronaldinho protagonizaron el otro partido. El morbo previo al encuentro era si el Zaragoza impugnaría la alineación de Messi. El director general del club aragonés había manifestado con anterioridad que se estudiaría la situación Las dos directivas no abordaron el asunto en la comida previa. Los dirigentes barcelonistas precisaron que Lionel tiene pasaporte español desde el pasado lunes y, por tanto, no hay caso Después del mal juego azulgrana en el primer periodo, los aficionados locales pidieron desde las gradas que Messi saltara al césped. Lionel, por fin, salió en el minuto 66, en sustitución de Giuly, ante una ovación de los incondicionales locales. Y, para avivar la polémica, coincidió en el campo con tres compañeros no comunitarios: Márquez, Ronaldinho y Eto o. Las botas de oro de Ronaldinho congregaron la otra discusión entre el público. Hubo comentarios a favor y en contra. Viene de familia pobre y no debería prestarse a eso decían unos. Es sólo publicidad defendían los más adeptos. El flojo rendimiento del brasileño provocó los sarcasmos: Menos oro y más jugar Menos mal que acertó en el penalti las dos veces que lo lanzó porque el árbitro ordenó repetirlo. Belleti no llega a tiempo para evitar el remate de Savio con Giuly como espectador REUTERS Un error arbitral abrió la puerta a la reacción del Barcelona El Zaragoza ganaba 0- 2 y un penalti inexistente acabó con su dominio TOMÁS GONZÁLEZ- MARTÍN Lo que es el fútbol. Vivimos toda la semana bajo la amenaza de la impugnación del Zaragoza o del Deportivo, por la posible alineación de Messi, y los dos goles del conjunto aragonés provocaron el mundo al revés: El Barcelona debería impugnar el partido para que se repitiera manifestaban con humor los aficionados azulgrana. El chaval jugó la última media hora, cuando reinaba un 0- 2 en el marcador, dos tantos de la familia Milito que aparcaron en una banda la polémica y fabricaron la más importante: los problemas de creación de fútbol del campeón. El equipo de Víctor Muñoz aplicó un sistema de contención total que maniató a los hombres de Rijkaard, quienes realizaron un juego previsible, lento, que ahogó esa chispa de calidad y de velocidad con la que marcaban la diferencia la pasada temporada. Pero el once visitante no podía luchar contra los elementos. Tenía controlado el encuentro y perdió dos puntos que se había ganado a pulso por dos errores garrafales. El primero, del ár- BARCELONA ZARAGOZA 2 2 Barcelona (4- 3- 3) Víctor Valdés; Belletti, Puyol, Oleguer (Van Bommel, m. 61) Van Bronckhorst; Iniesta (Larsson, m. 70) Márquez, Deco; Giuly (Messi, m. 66) Ronaldinho y Eto o. Zaragoza (4- 2- 3- 1) César; Ponzio, Alvaro, G. Milito, Toledo; Zapater, Movilla (Celades, m. 84) Ewerthon (Óscar González, m. 64) Cani (Aranzábal, m. 81) Savio; y D. Milito. Árbitro Megía Dávila. Expulsó a Toledo por dos tarjetas. Una a Álvaro, Ronaldinho, Deco, Márquez, Belletti y Diego Milito. Goles 0- 1, m. 47: Gabriel Milito. 0- 2, m. 52: Diego Milito. 1- 2, m. 78: Ronaldinho (penalti) 2- 2, m. 88: Eto o. to a quienes acusan al estamento arbitral de su favoritismo hacia el Barcelona. El colegiado, para colmo madrileño, señaló cómo penalti un choque entre Van Bommel y Toledo. Como todos los árbitros malos, quiso ratificar su decisión con la amonestación al defensa, lo que supuso la segunda tarjeta de Toledo y su expulsión. Un doble e injusto castigo al conjunto maño en un minuto que revolucionó el partido a falta de quince minutos paras el final. Un fallo defensivo propició el empate Para rematar su cúmulo de desaciertos, hizo repetir el penalti dos veces. Pero las botas de oro de Ronaldinho no fallaron. Fue en la única jugada que brillaron. El brasileño marcó en los dos penaltis, aunque sólo contaba uno. Un gol, el 1- 2, que permitió que comenzara otro encuentro, con un equipo diezmado y otro que jugaba con el lema de perdidos, al Ebro Megía había cortado las alas al Zaragoza y se las había concedido a Rijkaard y sus figuras, que no desperdiciaron la oportunidad. Encerraron a los visitantes, empataron y hasta pudieron vencer. bitro. El otro, de su defensa y de su guardameta. Todo comenzó en un minuto decisivo. Con el 0- 2 en las alforjas, los pupilos de Víctor apostaban incluso por un tercer tanto, entre los silbidos al campeón, cuando Megía Dávila dio alimen- Eto o avisó con un disparo que estrelló en un poste y el camerunés protagonizó el empate al aprovechar un error de principiantes entre Álvaro y César. El central dejó pasar un balón para que lo recogiera el guardameta, que no se lo esperaba, llegó tarde y Samuel metió la sexta marcha para robar la pelota y salvar un punto. Estas dos acciones puntuales cercenaron el éxito de un Zaragoza que fue muy superior en el primer partido el que duró setenta y cinco minutos. Si durante cuarenta y cinco se dedicó a vigilar a los once rivales y a no dejarles respirar, en los treinta siguientes los remató. Una magnífica jugada de estrategia significó el primer gol. Savio botó una falta, Cani cabeceó el balón hacia atrás y Gabriel Milito remachó la acción. Con el campeón desinflado, Ewerthon salvó una pelota perdida con una volea hacia atrás, Savio lanzó un trallazo con efecto, Valdés lo despejó mal y Diego Milito puso la firma. Todo este trabajo se fugó por una doble decisión arbitral. Ya lo dijo Felipe II. No se puede luchar contra los elementos.