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68 Sociedad DOMINGO 2 10 2005 ABC Comienza la aventura para el tercer turista espacial de la historia La nave rusa Soyuz alcanza la órbita terrestre y se dirige a la Estación Espacial Internacional b Graduado en Física y especialis- ta en óptica y cristalografía, Olsen se propone medir el flujo térmico de la atmósfera para determinar el nivel de contaminación del planeta RAFAEL M. MAÑUECO CORRESPONSAL MOSCÚ. El multimillonario estadounidense Gregory Olsen, de 60 años de edad, inició ayer por fin el periplo con el que ha estado soñando durante lustros. Esta vez la salud no le ha jugado una mala pasada, como sucedió hace un año, cuando se quedó en tierra por no superar el reconocimiento médico de rigor. Su fuerza de voluntad y espíritu de sacrificio le han permitido culminar con éxito 1.500 horas de duro entrenamiento y hacerse merecedor del asiento derecho de la nave Soyuz, el único que carece de mandos. Ha tenido que pagar, además, 20 millones de dólares por ese billete de ida y vuelta a las estrellas. El lanzamiento se produjo ayer a las 5.54 de la mañana (hora central europea) Pocos minutos después, el ingenio espacial alcanzaba su órbita a unos 500 kilómetros de altitud. Su acoplamiento con la Estación Espacial Internacional (ISS) está previsto para mañana, lunes. A bordo de la cápsula Soyuz TMA- 7 viajan también el norteamericano William McArthur y el ruso Valeri Tókarev, dos experimentados astronautas. Ellos son los componentes de la duodécima expedición a la ISS y no regresarán a la Tierra hasta abril del año que viene. Olsen, sin embargo, estará ya de vuelta a finales de la próxima semana, tras ocho días de odisea espacial. El tercer turista del espacio hubiese regresado en un transbordador de la NASA, si no hubieran sido suspendi- dos nuevamente sus vuelos. Así que el transporte a utilizar será la Soyuz TMA- 6 con la que, hace seis meses, subieron a la plataforma espacial John Phlilips y Serguéi Krikaliov, sus actuales inquilinos, y con la que bajarán llevando consigo a Olsen. Aplausos y champán La fiabilidad de los cohetes Soyuz FG fue puesta ayer una vez más de manifiesto. El aparato se elevó verticalmente con facilidad y sin percances sobre el desierto de Kazajstán. Al oírse a través de los altavoces que la nave había sido puesta en órbita y que sus tres tripulantes se sentían perfectamente, en la tribuna de observación del cosmódromo de Baikonur empezaron a escucharse aplausos, gritos de júbilo y el descorche de numerosas botellas de champán. Entre los presentes, los máximos responsables de las agencias espaciales rusa y estadounidense (Roskosmos y la NASA) Anatoli Perminov y Michael Griffin. Los más ruidosos, sin embargo, fueron los familiares y amigos de Olsen, que en gran número y ataviados con Greg Olsen, ayer, poco antes de su despegue en la base rusa de Baikonur cazadoras azules acudieron a contemplar el lanzamiento. Entre ellos, su hija, Krista Dibsie, su yerno, su nieto Justin, de cuatro años, y tres de sus hermanas. Todos ellos rezumaban satisfacción aunque también cierto nerviosismo y deseos de que Greg regrese sano y a salvo de su aventura. El viernes, durante la rueda de prensa previa al lanzamiento, Olsen volvió a repetir que no se considera un turista del espacio. Preferiría que me denominasen simplemente participante en el vuelo aseguró. Tókarev, por su parte, le echó un capote diciendo que estamos ante un investigador y un científico Y es que, durante su estancia en la ISS, Olsen, graduado en Física y especialista en óptica y cristalografía, se REUTERS Asegura que no se considera un turista y dice que prefiere que le consideren como un participante más Numerosos familiares y amigos, ataviados con cazadoras azules, acudieron a Baikonur para despedir a Olsen propone medir el flujo térmico de la atmósfera, con el objetivo de determinar el nivel de contaminación del planeta y la concentración de abonos químicos en las zonas de cultivo. El nuevo turista orbital es actualmente presidente de la compañía Sensors Unlimited Inc. El californiano Dennis Tito fue el primer hombre que accedió al selecto club del turismo espacial. Voló a la ISS en mayo de 2001. Un año después lo hizo también el sudafricano Marc Shuttleworth. Ambos son poseedores de enormes fortunas. Space Adventures es la empresa que organizó los vuelos de Tito, Shuttleworth y Olsen. Esa misma compañía ofrece ahora viajes a la cara oculta de la Luna por el módico precio de cien millones de dólares por pasajero.