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64 Los domingos DOMINGO 2 10 2005 ABC EL PERFIL DE LA SEMANA EN LA ACERA ESCRIBÍ TU NOMBRE FERNANDO IWASAKI MIGUEL BARROSO Ex secretario de Estado de Comunicación La fontanería no está reñida con un nombramiento en el BOE, pero igual o más eficazmente aún se puede ejercer sin cargo. Eso se espera de Miguel Barroso tras dejar La Moncloa Orfebre y desatascador guel Barroso, socialista, licenciado en Historia y periodista. Al menos, un conocedor del oficio de la comunicación ha desempeñado un cargo que, no se sabe por qué, se reserva a veces al medio pelo del escalafón político, para satisfacer al círculo más cercano de Presidencia o saldar deudas de gratitud pendientes. Así les ha ido a algunos, y así les puede ir a otros. Aunque ahora que deja la Secretaría de Estado de Comunicación nadie espera que mengüe su influencia sobre José Luis Rodríguez Zapatero. En fontanería no hay por qué dar la cara, e incluso parece obvio que es mejor permanecer agachado para desatascar las cañerías. Las versiones oficiales u oficiosas apuntan a que el zaragozano se va de La Moncloa porque así lo había convenido con el presidente sólo hasta mitad de legislatura mientras otros murmuran que el omnímodo poder que desplegaba desde su despacho oficial ya suscitaba demasiados recelos en otras piezas del tablero de ajedrez zapateril. Por ejemplo, en José Blanco (que jamás le ha tragado) en un Julián Lacalle demasiado reducido a simple jefe de prensa o en el propio Alfredo Pérez Rubalcaba, de quien fue íntimo amigo. Barroso y Rubalcaba formaron un férreo tándem en el Ministerio de Educación desde la etapa Maravall como jefe de prensa el uno, y en sucesivos altos cargos el otro, hasta que llegó a ser titular del Departamento. La confianza mutua se prolongó en el tiempo hasta el extremo de que Rubalcaba apuntaló su nombramiento como Secretario de Estado, hace año y medio. Nada hacía presagiar ese agrio distanciamiento que es hoy un hecho. En la trastienda de la ruptura unos han colocado un culebrón personal y otros al grupo Prisa, al que han cortejado al unísono. El triunfo de Barroso en ambos terrenos no habría sido bien digerido por el duende Rubalcaba. ESPAÑA, ¿ALIANZA DE NACIONES? Mi POR LUIS DOMINGO M Desde la sombra Al saliente Barroso se le atribuye, entre otras orfebrerías de la propaganda, ser el inspirador del posado de las ministras para el Vogue voluntarioso intento de dar un barniz divine a nuestra carpetovetónica gauche según usos aprendidos cuando, justo antes de aterrizar en Moncloa, ocupaba la dirección general de la FNAC en España y la vicepresidencia de esa poderosa compañía de libros y discos con sede en París. Pero, ¿por qué guarecer a las ministras de cuota con pellejos de la Benarroch? Él opina que existe un amplio tejido social impermeable a los vapuleos de los tertulianos no afines y que ahí hay mucho voto que rascar. Igual no le falta razón, a la vista de lo que viene dictaminando el CIS. También maniobró para colocar en la parrilla de Televisión Española el debate del micrófono esquivo, 59 segundos una producción de su gran amigo José Miguel Contreras, factótum de Globomedia. Ahora parece que los tiros de la actividad profesional privada de Barroso irán por ahí, de la mano de su colega de negocios audiovisuales. No es raro, por ello, que se haya atribuido al hábil Contreras la capacidad subterránea de hacer y deshacer a sus anchas en la maltrecha Radiotelevisión Espa- ñola, donde Caffarel marcha al compás que le marcan desde la fontanería. A Barroso, especialista en macroconsumo cultural, no le ha faltado tampoco vocación literaria oportunamente empujada por sus estrechas relaciones con el mundo editorial. Es autor de una novela ambientada en la Cuba precastrista Amanecer con hormigas en la boca que después ha sido llevada al cine por su hermano, el director Mariano Barroso. Todo queda en casa, aunque, según la crítica, con resultados dignos. Ahora prevé tener más tiempo para acabar su segunda novela, sin descuidar su papel, sotto voce de consejero áulico de Zapatero. Se queda con lo que le gusta, influir desde la sombra, y descarta lo que más ha aborrecido en estos últimos meses: la pesada carga burocrática y funcionarial de Moncloa, terreno mejor abonado para su sucesor Fernando Moraleda. De paso, se quita de enmedio y, cara a la galería, ya no estorba. e gustaría creer que cuando un político se encaja en Nueva York para hablar de una Alianza de Civilizaciones por lo menos debería saber qué es una Civilización Sin embargo, compruebo desolado que hay políticos capaces de pedir turno en Naciones Unidas sin saber ni siquiera lo que es una Nación En realidad, los políticos suelen ir contra la lógica, la razón y el conocimiento, porque en otras profesiones no les consentirían semejantes veleidades y no tendrían ningún futuro. Sólo así se entiende la respuesta de aquel banderillero que le explicó a Belmonte cómo llegó a ser alcalde de su pueblo: Degenerando, maestro Sin embargo, como Marx no era político siempre habló muy claro. ¿Qué era la nación para Marx? El fundador y teórico del socialismo se expresó así en el Manifiesto del Partido Comunista Se nos acusa también a los comunistas de querer abolir la patria, la nacionalidad. Los obreros no tienen patria. No se les puede arrebatar lo que no poseen Más tarde, en su Crítica del Programa de Gotha Marx afirmó que la clase obrera, para poder luchar, tiene que organizarse como clase en su propio país, y éste es la palestra inmediata de sus luchas. En este sentido, su lucha de clases es nacional, no por su contenido, sino, como dice el Manifiesto del Partido Comunista, por su forma Finalmente, en el tomo segundo de El Capital Marx estampó: la clase capitalista en su conjunto o lo que se llama nación Por lo tanto, ¿cómo se come que en España existan partidos nacionalistas de izquierda o que un partido socialista se convierta en nacionalista? Degenerando, como el banderillero de Belmonte. Si ZP se creyera el concepto de nación que le ha reconocido a Cataluña y que probablemente le adjudicará al País Vasco, ¿por qué no aprovechó la Cumbre Hispano- Marroquí de Sevilla para defender a la nación saharaui? ¿Qué es una nación para ZP? En realidad, lo mismo que pensaba Marx- -una burguesía poderosa y potente- con la diferencia de que Marx quería combatirla mientras que a ZP le fascinan las burguesías ricas que votan socialista. Los políticos no distinguen entre Gobierno y Estado Estado y Nación Nación y Civilización o Civilización y Cultura porque hablan mal y escriben peor. ¿Qué cosa es Naciones Unidas? Una plataforma de Estados. ¿Qué debería ser una Alianza de Civilizaciones Otra plataforma de Estados, pero suena más bonito lo de las civilizaciones En Melilla- -por ejemplo- -nos hemos aliado dos civilizaciones para dispararle a unos africanos que no tienen patria y que por lo tanto jamás serán una nación Igual que Murcia, Extremadura o Andalucía, que nunca serán naciones aunque España se convierta en una Nación de Naciones según ZP y Maragall. ¿Y por qué no una Alianza de Naciones Después de todo, las naciones de ZP se han aliado contra las que no lo son. Cuánta razón tuvo don Antonio Cánovas del Castillo cuando dijo que Es español aquel que no puede ser otra cosa www. fernandoiwasaki. com