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ABC DOMINGO 2 10 2005 Los domingos 59 Cameron, en una vista parcial y desoladora, tras el paso de los últimos huracanes rías tú después de dos días de pie sin poderte mover porque todo está inundado, y sin nada que comer? pregunta indignado. La parada de rigor es la tienda de Harold Herman, junto a la carretera bloqueada. Desde el interior se ve el cielo, por los trozos de tejado que se ha llevado el huracán, y un gallo en lo alto del granero de los veinos, hundido en más de un metro de agua. El hombre despacha bolsas de patatas mojadas con toda dignidad, como si su actitud pudiese devolver la normalidad a ese paraje. ¿Cuánto por esto? le pregunta un parroquiano mostrando una botella de refresco. ¿Tienes un dólar? ¡Hoy no se pagan impuestos! contesta el tendero. La molida clientela le ríe la gracia a coro, deseosos de una excusa para el buen humor. Un periodista de la televisión estadounidense le rechaza la vuelta de cien dólares. Le he dado diez le dice con suavidad. Harold le sonríe con condescendencia. No, hijo, me has dado cien, mira le replica mostrando el billete doblado que acaba de guardar en el cajón. Aquí estarán mal las cosas, pero no nos quedamos con el dinero de nadie El periodista se va turbado, repitiendo palabras de agradecimiento, y los locales se suben a sus todo terreno para continuar el rescate del ganado. Su determi- AP Los habitantes de esta zona nada reprochan porque nada esperan. Pertenecen a la zona más deprimida y olvidada del país nación es tal que el Ejército se ha sumado a la lucha por las vacas. Nuestra prioridad ahora es centrarnos en mantener con vida al ganado explica con seriedad el general Russel Honore, al frente de la unidad que hasta que llegó el Rita se encargaba de borrar las huellas del Katrina Otro huracán de facturas Irónicamente, el jueves tenía que haber empezado el Festival del Ganado, el evento del año en que se elige a la Reina del Ganado y sus damas de honor. En él los hombres miden fuerzas en el rodeo y tocan los mejores músicos de country. Un festival que da idea de la arraigada importancia que tienen estos animales en la economía local. Según el profesor del Departamento de Agricultura de la Universidad de Louisiana, sólo en las dos parroquias más afectadas, Cameron y Vermilion, 40.000 cadáveres de ganado han quedado regados por los campos con el receso del agua, en una población de entre 150.000 y 200.000 cabezas. La cifra llega a suponer el 20 por ciento del ganado existente, que sumado a las plantaciones inundadas de arroz y azúcar de caña, y a los cocodrilos dispersos que han huido de los criaderos, hundirán la economía del lugar bajo las agua del Golfo de México, donde un día, explican los geólogos, estuvo todo este banco de tierra, en la época prehistórica de los deshielos. Con el paso de los siglos la arena que depositaba el mar y los sedimentos de los ríos sirvió para recuperar el terreno. Tanto es así que los lugareños consideran que las praderas son viejas marismas, y las furia de los huracanes, parte del ciclo de la naturaleza. En sus cavernas se han encontrado los restos arqueológicos más antiguos del país, signos de una antigua civilización desaparecida en tierras que permanecieron pristinas hasta que en 1539 llegaron los exploradores de Cabeza de Vaca, con Hernando de Soto al frente. El Señor de la Salle lo reclamó siglo y medio después para la corona francesa y lo llamó Louisiane en honor de Luis XVI, pero volvió a pasar a la corona española en 1762 con el Tratado de Fontainebleau. Así es como el visitante se encuentra por las carreteras con El Viejo Camino Español, la Nueva Iberia, o las parroquias de Santa María, San Martín y Asunción, nombres todos ellos que ahora aparecen traducidos al inglés. Franceses, españoles, canadienses, indios y mexicanos, se han comprado, vendido, traspasado y abandonado durante siglos estos teritorios al oeste de Nueva Orleáns que incluso llegaron a conocerse como tierra de nadie hasta que el ríoo Sabina se definió como la frontera con México, ahora Texas. Y en muchos sentidos, los habitantes de este este País Cajún, donde la comida creol de Nueva Orleáns se cosidera un derivado moderno de la suya, que en realidad es especiada pero no picante, siguen actuando como si todavía tuvieran que valerse por sí solos. Barbacoas solidarias Han sacado las barbacoas a los porches anegados de barro para poner en las brasas todo lo que quedaba en los frigoríficos descongelados por la falta de suministro eléctrico, y basta pasar cerca para ser invitado a compartirlo. Los que se cruzan en las carreteras se paran en medio de las mismas para comentar cómo van las cosas, como si nadie fuera a pasar por allí en horas, y hasta los soldados de la 82 división de paracaidistas, que el año pasado estuvieron en Irak, están descubriendo entusiasmados este pequeño paraíso perdido por el huracán, donde las serpientes son tan habituales como los mosquitos, entre una población amable. ¡Para esto es para lo que yo me alisté en el Ejército, para ayudar a la gente y salvar a mi país! decía el soldado de 19 años Adam Dill No hay ningún otro lugar en el mundo donde quisiera estar Y mundo en el Ejército estadounidense, es ese lugar donde se quiere combatir el terrorismo, tan cerca de Texas y tan lejos de Luisiana. Kathleen Blanco, gobernadora de Louisiana, y el presidente Bush, el pasado martes AFP