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58 Los domingos DOMINGO 2 10 2005 ABC FRONTERAS INTERIORES EN EE. UU. País Cajún Tan lejos de Washington Los vecinos de las tierras olvidadas de Luisiana se dan la mano al mejor estilo sureño para salvar el ganado de las inundaciones provocadas por el huracán Rita POR MERCEDES GALLEGO ENVIADA ESPECIAL ameron (Louisiana) La historia de un pueblo nunca puede separarse de la geografía que tiene la tierra que habita Así empieza a hundirse en sus raíces la Parroquia de Cameron cuando se trata de narrar su pasado a los visitantes. Palabras que, después de que toda esta zona del suroeste de Luisiana fuese castigada el sábado pasado por el huracán Rita parecen salidas del oráculo. Esta tierra de praderas y marismas, donde los condados aún se llaman parroquias y los canales bayous en honor a su historia española, francesa e india, quedó cubierta por las cálidas aguas del Golfo de México que hasta hace poco sus habitantes consideraban una bendición Sus lagunas son un paraíso para los ornitólogos, los sedimentos del pantano alimentan una vegetación subtropical y los pocos vecinos tienen la buena costumbre de ceder el paso en las carreteras a cocodrilos y ciervos, con la misma distinción. C quia de Vermilion, una de las más afectadas. Vivos, pero en la ruina Eso no supone que les falle el sentido común. Casi todos evacuaron sus casas en busca de zonas más altas la víspera de que el Rita tocase tierra. La tragedia del Katrina en Nueva Orleáns y el vecino estado de Misisipi se ha clavado en sus mentes como en las de muchos otros estadounidenses del sur, que viven continuamente amenazados por los huracanes. No hubo vidas humanas que lamentar porque no quedó ni en un alma. Sin sangre no hay noticia. Las cámaras de televisión, que esperaban el huracán en Houston y Nueva Orleáns, se marcharon con las imágenes aéreas y les dejaron, una vez más olvidados en medio. Se han quedado en ciudadades como la propia Cameron, en la que el 80 por ciento de los edificios ha sido arrasado, según una estimación de la agencia Associated Press. El agua del mar ha llegado hasta 32 kilómetros al interior. A esa distancia, la mitad de los 1.500 habitantes de Creole ha permanecido viviendo entre astillas. Lo único que ha quedado en pie en esas ciudades ha sido el juzgado relató el general Russel Honore tras visitar la zona. El resto de los edificios públicos, y la mayoría de las casas, ya no existen En algunas de estas parroquias devastadas, como la de Terrebonne, valió la pena no esperar al FEMA. Su terroritorio no había sido declarado zona de desastre, por lo que el polémico organismo sobre el que se culpan los errores del Katrina no tenía intenciones de acudir. El giro a la derecha que tomó a última hora el fenómeno atmosférico libró a Houston de la catástrofe, que sin embargo había sido declarado anticipadamente zona de desastre para agilizar la llegada de fondos federales. Una medida que muchos han atribuido con resignación al hecho de que sea el estado del presidente George W. Bush. Acostumbrados a las inundaciones y a la buena vecindad de quienes dependen uno de los otros, los Los más pobres de la Unión En el llamado País Cajún no existe la prisa, ni el gobierno federal. ¿Ayuda? Natali Valeen se encoge de hombros, pensativa, como si hasta ese momento nunca se hubiera planteado que el gobierno de su país tuviera algo que hacer en las situaciones de desastre. No lo hecha de menos porque nunca ha contado con él. Luisiana es el estado más pobre de la Unión. Sus habitantes no se consideran abandonados por la mano de Dios, sino por la del hombre, y en cierto modo lo agradecen. Admiten que utilizan la palabra pueblo alegremente porque algunas de esas supuestas poblaciones no pasan de un centenar de habitantes desperdigados en sus granjas. Cameron, a unos metros de Texas y tan lejos de su oro negro y sus vecinos altaneros, es la mayor parroquia del estado, y sólo tiene 9.260 habitantes en una superficie parecida a la de las Islas Baleares (en esta comunidad española habita casi un millón de personas) Los pobladores son mayormente ganaderos, pescadores y cazado- Un irónico cartel, recuerdo de un idealizado Sur, REUTERS AP en una calle de la parroquia de San Bernardo. Cowboys de Vermilion tratan de recuperar el ganado disperso res. Cuando el domingo la policía bloqueó las salidas de las autopistas para evitar que regresaran a sus casas inundadas, no les disuadieron lo más mínimo. Algunos rodearon con sus pick- up la barrera. Otros se subieron a las canoas, las lanchas o incluso a pie, vestidos con botas hasta la pantorrilla y petos de pescador. Llevan siglos sorteando obstáculos en estas tierras indómitas y no se iban a rendir por las buenas. Conociendo a esta gente no van a esperar a que llegue FEMA (organismo federal para emergencias) o cualquier otro, sino que van a hacer lo que necesitan hacer. Están acostumbrados a condiciones primitivas advirtió el director de emergencias de la parro- rancheros no han tardado en darse la mano. Un aviso en la radio en busca de voluntarios congregó en los juzgados de Abbeville a una buena cuadrilla armada en botes y camionetas rancheras dispuesta para el rescate. Las hambrientas víctimas no eran ninguno de los aproximadamente 3.500 vecinos de Luisiana que tuvieron que salir en lancha el domingo con sus pertenencias en una bolsa de plástico, sino las 30.000 cabezas de ganado que se han instalado en los porches de sus casas sin una brizna de hierba que rumiar. Desastre ganadero A Gerald Gilbert, un ganadero que se abre paso a lomos de un oxidado tractor, le corresponde un centenar de esas cabezas de ganado, muchas de ellas, dice, apenas becerros. Hasta el sábado pastaban dispersas en unos mil acres de tierra, pero ahora no quedan más de 25 acres fuera del agua. Yo tengo mi pequeña crisis en las manos contesta cuando se le pregunta por la polémica agencia federal que brilla por su ausencia. El tiempo apremia, el ganado está demasiado débil para sobrevir. Algunos se ríen de las vacas por considerarlas animales tontos que se quedan plantadas donde estaban hasta morirse mientras el nivel del agua crece bajo sus patas. Gilbert las defiende como si fueran de su familia. ¿Cómo esta-