Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
ABC DOMINGO 2 10 2005 Los domingos 57 Ocampo (ONU) Wolfowitz (BM) Almunia (UE) y Rato (FMI) la semana pasada mundo, Wolfowitz prácticamente ha hecho un voto de silencio sobre Irak. Pero basta con decir que sigue creyendo que derribar a Sadam era lo que había que hacer. Hoy he recibido noticias de Ann Clwyd una política británica laborista que estuvo recientemente en Irak, cuenta, y me ha hablado sobre la labor de la Asociación de Prisioneros Libres, que documenta los certificados de defunción de la gente ejecutada... Me ha dicho que son más de 300.000. Si eso ahora les parece malo, el silencio del mundo ante lo que estaba ocurriendo antes es impresionante Un escéptico- -y no ya un cínico del Banco- -podría señalar que en África Wolfowitz se enfrenta a un desafío igual de difícil que Irak. Leon Louw, el economista surafricano, afirma que en los últimos treinta años el mundo ha vertido en África 3.730 millones de euros en ayudas, pero que los ingresos medios per cápita son más bajos que a finales de los años sesenta. Según datos del Banco Mundial, un 39 por ciento de la riqueza privada del África subsahariana se encontraba fuera del continente en 1990, en comparación con un 3 por ciento en el caso del sur de Asia e incluso sólo un 10 por ciento en el de Latinoamérica. ¿Por qué invertir en África si los propios africanos no lo hacen? Es una pregunta muy justa, y creo que parte de la respuesta es lidiar con los tipos de regulaciones e impuestos de los que he estado hablando afirma Wolfowitz. Estoy completamente seguro de que parte de la respuesta es abordar el factor de la corrupción Su libro de referencia favorito es el informe Doing Business del Banco Mundial, guía anual sobre los obstáculos que los países imponen a sus propios empresarios. Acaba de salir la versión de 2006 y, por primera vez, Wolfowitz hizo que se clasificara a los países del 1 al 155 por facilidad para trabajar Nueva Zelanda ocupa la primera posición, y EE UU la ter- AFP ¿Por qué invertir en África si los propios africanos no lo hacen? Es una pregunta muy justa. Parte de la respuesta es abordar el factor corrupción cera (por detrás de Singapur) pero 25 de los 30 últimos puestos los ocupan naciones africanas. Tomemos como ejemplo a Burkina Faso, un país sin salida al mar del oeste de África que ocupa la posición... 154. Si usted se dedicara al suministro alimentario dice Wolfowitz, crear una sociedad requeriría un capital mínimo equivalente a casi cinco veces los ingresos anuales. Sólo las cuotas cuestan 1,5 veces los ingresos per cápita. Para registrar la tierra hay que pagar cuotas del 16 or ciento del valor de las mismas. De modo que el resultado es que en un país de 12 millones de habitantes sólo 50.000 participan en la economía formal Así que... ¿por qué es tan optimista? Según dice, Burkina ha crecido durante la última década, y el país tiene una cohesión política. Mantuve una estupenda reunión con el presidente de Burkina en un viaje reciente, y no debería decir esto, pero quiero encontrar un modo de comunicarle estos resultados y decirle: Haga algo al respecto, su país crecerá incluso más Cambio de cultura Sin embargo, cambiar la cultura del Banco Mundial será incluso más difícil que modificar la política africana. La Comisión Meltzer recomendó en 1999 que el Banco se centrara en el África subsahariana. Pero, al igual que sucede con cualquier organismo político, el Banco pretende satisfacer a todos los clientes. Incluso sigue concediendo préstamos a China y Brasil, dos países de ingresos medios que pueden explotar fácilmente los mercados de capital privado. Lo hace en parte porque los intereses de esos préstamos a precio de mercado mantienen a flote al Banco y a sus diez mil empleados. Siete mil de ellos trabajan en Washington y muchos ganan salarios libres de impuestos, incluidos 31 vicepresidentes que se embolsan el equivalente a más de 186.500 euros netos. (Se puede de- REUTERS rar para ello una sola bala. Silencio (relativo) sobre Irak Después le vi centrarse en Irak durante la década posterior a que se permitiera a Sadam Husein conservar los helicópteros que masacraban a los chiíes y le mantenían en el poder. Por aquella época, Wolfowitz estaba en el Pentágono y desde aquello siempre creyó que, si no se destituía a Sadam Husein, el dictador algún día se vengaría de nosotros. En su nuevo empleo como representante del cir sin temor a equivocarse que el Banco carece de cultura de la pobreza ¿No debería salir el Banco de esos países más ricos? Yo no lo creo responde Wolfowitz. Creo que no lo he entendido bien ¿No son los recursos finitos? Los recursos de subvenciones, sí reconoce, pero los ingresos de esos préstamos financian operaciones en otros lugares. Donde puede darse es en los recursos intelectuales del Banco, que se diseminan por muchas regiones distintas, y, sin duda, quiero ver si estamos aplicando a África la proporción adecuada de recursos del Banco Wolfowitz también tiene la posibilidad de reformar el servicio International Finance Corp. (IFC) del Banco, que a menudo invierte como socio de empresas tan adineradas y grandes como General Motors Acceptance Corp. Quiero presionar más dice. Me gustaría que IFC participara mucho más en África y se interesara mucho más por poner en marcha pequeñas empresas... En eso hay que lograr un equilibrio Gracias a un oportuno golpe de suerte, Wolfowitz recientemente pudo nombrar a un nuevo director para el IFC, el empresario sueco Lars Thunell. Recuerdo que una vez preguntaron a George Shultz para el que trabajó en el pasado, cómo compararía la gestión del sector privado con la del sector público y el académico cuenta Wolfowitz. En el sector privado debes tener cuidado con lo que pidas porque la gente va a hacerlo... Por el Gobierno no tienes que preocuparte. Les dices algo, lo compruebas dos meses después y no ha ocurrido nada. Pero en el mundo académico, pides a la gente que haga algo, te mira raro y dice: ¿Quién demonios se cree que es para darnos órdenes? Esto pretende ser un chiste, pero también da idea de la magnitud del reto de Wolfowitz. Es duro y lento, y uno tiene que ser persistente dice sobre la forma de cambiar una burocracia pública gigantesca. Lo hice en una universidad (en la John Hopkins School of Advanced International Studies) Tardé siete años En las instituciones públicas, añade, debes centrarte mucho más en conseguir que la gente se ponga de acuerdo sobre la misión En el Banco, creo que hay una mayoría de gente que verdaderamente quiere ver que su trabajo se nota, y si podemos establecer, si existe una cultura de hacer que el dinero salga, creo que podemos cambiarla y conseguir que la gente se fije más en los resultados Como digo, Paul Wolfowitz no es otra cosa que un idealista. Paul Gigot es director de las páginas de Opinión de The Wall Street Journal THE WALL STREET JOUNAL 2005 Dow Jones Company, inc.