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54 Los domingos DOMINGO 2 10 2005 ABC LA BRECHA SIN SUTURA (Viene de la página anterior) rrio. Según cuenta Mohamed, uno de sus hijos, era normal que mi padre y el comandante de la Guardia Civil organizaran el paso de mercancías. Aquí no había ni tiros ni carreras. Siempre hemos vivido del contrabando Con la luna por montera- -casi siempre- -y el visto bueno de los guardias marroquíes, que ponen la mano sin piedad convirtiéndose también en actores, numerosas personas a uno y otro lado de la valla representan la misma escena día tras día. Los encargados de realizar los portes son los denominados camalos (al parecer, derivación de la palabra camello pronunciada con el acento de esta zona) Los bultos bien podrían pasar en su mayoría por la frontera del Tarajal, a unos dos kilómetros, pero allí la mordida a los aduaneros suele acabar con la rentabilidad del negocio. Por eso se aprovecha la privilegiada situación del Arroyo de las Bombas y la Finca Berrocal y sus alrededores para el incesante baile de paquetes. Con lluvia, con frío, con calor o con niebla. Sólo la bajada de los negros del monte como explican los participantes, les puede aguar la fiesta al obligar a los agentes de ambos países a poner más orden del habitual. Los enfrentamientos entre los jóvenes que transportan los bultos desde el cercano polígono y miembros de la Benemérita son numerosos. Los agentes, intentando poner a salvo su integridad física, a menudo tienen que disparar al aire al verse rodeados y apedreados. Dos personas han muerto en la zona en los últimos años durante estos incidentes. Aunque los marroquíes necesitan visado para entrar en España, los vecinos de las provincias de Tetuán y Chauen pueden entrar en Ceuta- -no en la Península- -demostrando con su pasaporte y su carné de identidad su lugar de residencia. Las autoridades españolas hacen marcas de vez en cuando en los pasaportes de los sospechosos de participar en los enfrentamientos para que no puedan pasar a la Ciudad autónoma. Siempre hay contrabando en el arroyo de las bombas porque en el Tarajal las mordidas de los aduaneros acaban con la rentabilidad del negocio Deterioro desde 2004 Pero la situación se deterioró en gran medida en 2004 cuando con absoluta impunidad los contrabandistas tomaban al asalto una de las garitas de la Guardia Civil para lanzar paquetes al lado marroquí a plena luz del día. Los mandos insistían en que la dotación de Ceuta era suficiente, pero la realidad iba por otro lado en lo que llegó a denominarse la Intifada del Arroyo de las Bombas Los guardias encargados de vigilar el perímetro llegaron a filtrar fotos de sus compañeros heridos durante las refriegas para denunciar la imposibilidad de seguir adelante con su trabajo si no se mejoraban las condiciones. El tráfico de mercancías se vol- La valla fronteriza existe desde 1996 y absorbe esfuerzos de vigilancia. vió tan rutinario que muchas noches, a escasos metros de los Nissan Patrol, una auténtica aglomeración de personas esperaba debajo de la alambrada el lanzamiento de mercancía desde el lado español del perímetro. Toneladas de prendas de vestir, zapatillas de deportes y alimentos que van destinados a zocos como el Al Masira (Marcha Verde) del casco urbano de Castillejos. Antes se llevaba más el alcohol y los radiocasetes comenta Mohamed Mussaui por propia experiencia pues, aunque ya retirado, reconoce que él también tuvo su época de la mercancía como todos En la búsqueda de nuevas formas de superar el cerco de los agentes, los contrabandistas recurrieron a lo que popularmente se llama hacer el tubo Consiste en pasar el género a través de la tubería que transcurre por debajo del perímetro fronterizo. El redondel cuenta en su extremo español con una reja dotada de sensores, pero los contrabandistas separan los artículos en centenares de paquetes con el tamaño justo para ser introducidos a toda velocidad por los huecos que dejan los hierros. Lo que de verdad importa a la Guardia Civil es que no dañemos la valla ni los sistemas de seguridad según comentan en lado marroquí. El paro es el empleo habitual para muchos de estos vecinos, jóvenes o padres de familia, que acaban ganándose la vida como camalos cargando en sus espaldas pesados bultos o llevándolos en su vehículo desde los alrededores de