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48 Madrid DOMINGO 2 10 2005 ABC El XIX Gran Premio de Camión de España que se celebró ayer en el circuito del Jarama convirtió la zona norte de Madrid en una gran fiesta. Miles de personas hacían sonar sus bocinas manuales para animar a los conductores Supercamiones a toda velocidad TEXTO: FERNANDO NAVARRO MADRID. Durante toda la mañana de ayer la salida por la A- 1 registró retenciones desde Alcobendas hasta Ciudad Santo Domingo, en torno al kilómetro 30 de la autopista. La causa del atasco no fue esta vez una manifestación de vecinos molestos por los ruidos de los aviones; a diferencia de otros sábados las retenciones se produjeron porque miles de conductores se trasladaron hasta el Circuito del Jarama. Allí se celebraba el XIX Gran Premio de Camión de España. El ruido de las bocinas no venía del atasco sino del Jarama. A un lado de la carretera de Burgos, miles de personas hacían sonar sus bocinas manuales mientras grandes camiones pasaban a velocidades de vértigo por el asfalto. Esta competición sólo es una vez al año grita un hombre cargado con una bandera y un silbato. La mayoría de los aficionados han acudido a esta esperada cita a primera hora de la mañana para presenciar la competición desde los entrenamientos. Cada día de campeonato, el circuito acoge más de nueve horas de competición ininterrumpida entre entrenamientos, desfiles y carreras. No hay respiro indica una chica. A pesar de tantas carreras seguidas es todo muy bonito dice otra mujer, y añade: Eso sí, a mí me gusta mucho venir a ver los camiones pero el ruido es enorme, no puedes ni hablar Las carreras de estos pesos pesados de la carretera son todo un espectáculo. El rugido de sus motores es atronador. En las rectas, los camiones supe- Un espectador observa los camiones antes de comenzar la singular carrera ran velocidades de 150 kilómetros por hora. En las curvas, dejan un relincho de infantería en cada uno de sus derrapes, con un humo que lo envuelve todo. Esto es lo más afirma Javier, un aficionado a las carreras de los supercamiones desde hace más de diez años. Yo repito cada año- -dice Raúl- y más ahora que es imposible que en Madrid podamos ver correr a Alonso Pero la competición de supercamiones no es sólo una fiesta de jóvenes aficionados al mundo del motor. Muchas familias de Madrid han decidido cam-