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36 Internacional DOMINGO 2 10 2005 ABC Después de China, la aplicación de la pena capital destaca en el mundo musulmán. El ahorcamiento y la decapitación en el Islam van a crear más de un quebradero de cabeza a la Alianza de Civilizaciones impulsada por Rodríguez Zapatero Morir bajo el velo: piedra, soga, espada FRANCISCO DE ANDRÉS MADRID. Uno de los argumentos utilizados por Irán para reivindicar su derecho a generar combustible atómico a través del uranio enriquecido se refiere a su disputa con Occidente respecto a ciertos derechos humanos básicos. Según advierte una fuente diplomática iraní, Teherán no puede aceptar la oferta de la UE de abastecimiento de combustible para sus centrales nucleares porque ese cordón umbilical podría romperse en cualquier momento si en el futuro el suministro europeo se vinculase a un estándar occidental de derechos humanos ¿Cuáles por ejemplo? Por seguir la línea marcada por la Unión Europea en su negociación con Turquía, el derecho a la vida. Irán, como la mayoría de los países de tradición y legislación musulmanas, aplica de modo sistemático la pena capital prevista por el código penal islámico, la Sharía. Las organizaciones internacionales de derechos humanos denuncian un incremento de la aplicación de la pena de muerte en el Islam. Basta un botón de muestra. En agosto de este año se registraron cinco ejecuciones en Estados Unidos frente a doce en Irán, seis en Pakistán y cuatro en Arabia Saudí. Amnistía Internacional estima que las autoridades saudíes dictan más de un centenar de ejecuciones anuales, en un país de 21 millones de habitantes. Mujeres iraníes con chador se manifestaron en Teherán, en 2004, para exigir más dureza en la aplicación de la Sharía das a muerte son colgadas con el velo. Según un informe de la Organización de Mujeres contra la Pena de Muerte en Irán, una ONG en el exilio con sitio en internet, al menos 2.000 mujeres fueron ejecutadas en los años 80. De la lista de nombres que han logrado recoger, 187 pertenecen a mujeres con menos de 18 años, de las que 9 eran niñas de menos de 13. La ejecutada más joven fue una niña de 10 años. Según el informe, 32 de las ejecutadas en esa década estaban embarazadas. De acuerdo con las normas revolucionarias, las jóvenes sentenciadas a muerte no pueden ser ejecutadas si son vírgenes. Algunos exégetas chiíes, que hoy detentan el poder político en Teherán, estiman que las criminales no merecen el paraíso en la otra vida, y que el mejor modo de asegurar para ellas la gehena- -el infierno- -es privarles de la virginidad. EFE EPA Cita en chop- chop Las Iaqmet al- Had -las ejecuciones de la ley de Alá- -son un espectáculo público habitual en Riad y en otras ciudades del reino, habitualmente después de la oración del viernes en la mezquita. Las decapitaciones de traficantes de droga y homicidas suelen escenificarse en la plaza del palacio de Masmak, junto al zoco de Dira. En el argot popular es conocida como la plaza de chop- chop una broma macabra para un espectáculo seguido con morbo, piedad al menos formal- -al término de la ejecución es tradicional felicitar al verdugo por haber cumplido las órdenes de Alá -y ausencia estricta de cámaras. Una nota lacónica en el boletín televisivo de la noche dará cuenta de la ejecución. En el caso de los homicidas, la ley islámica permite que el pariente varón más cercano de la víctima pueda conceder el perdón al asesino a cambio de la deya una cantidad de dinero. No es costumbre decapitar en público a las mujeres- -las convictas son llevadas al paredón- pero de un tiempo a esta parte la televisión saudí ha dado cuenta de la muerte a espada de algunas saudíes, normalmente por delitos de homicidio. Mientras la muerte bajo el filo de la cimitarra sigue vigente en la cuna de la civilización suní, en las ciudades que albergan las esencias de la cultura del país en 1986. Según Hamiz, Jomeini decretó que las mujeres podían ser ahorcadas a partir de los 10 años de edad por una serie de delitos, aunque la niña más joven de la que Hamiz tiene constancia fue Nasrin Sakvar, de 11 años. Hija de un médico disidente, Nasrin ocultó cartas que comprometían a su padre y fue condenada a la horca. Uno de los casos mejor documentados de los primeros años de la revolución jomeinista se refiere al ahorcamiento en 1983 de diez mujeres en la ciudad de Shiraz por el delito de negarse a apostatar de la religión bahaí un culto sincretista especialmente perseguido en Irán. Fariba Tajiani Emamqoli, una iraní de 30 años ahorcada en público el 19 de marzo de 2003 por el delito de tráfico de drogas Agravios comparativos En 2004 al menos cuatro mujeres iraníes fueron ahorcadas. El delito más habitual para esas condenas es el homicidio, pero sigue dictándose la pena capital por adulterio- -la horca es en este caso reemplazada por la lapidación, cuyo procedimiento es minuciosamente descrito por la ley- y por tráfico de drogas. La ejecución reciente más escandalosa se produjo el 15 de agosto del año pasado, cuando la joven de 16 años Atefeh Rajabi fue colgada en público en la ciudad de Neka. Atefeh fue ejecutada, según el juez, por actos incompatibles con la castidad mientras que su amigo, también arrestado, recibió cien latigazos y fue liberado. La condenada disparó la ira del magistrado al despojarse durante el juicio de una prenda probablemente el velo. Las condenadas en Irán son violadas la víspera de la ejecución por un guardián para evitar que vayan al paraíso chií- -en el vecino Irán- -lo último es la pena de horca con grúa hidráulica. Las ejecuciones en la tierra de los ayatolás fueron también rutinarias bajo el régimen prooccidental del Sha de Persia. La innovación introducida por el ayatolá Jomeini se refiere sólo a la vestimenta. Desde 1979, tras la caída del Sha, las mujeres iraníes condena- Con una caja de dulces Así que el procedimiento es simple. Las condenadas son obligadas a casarse con un funcionario de la cárcel, y son violadas por éste la víspera de la ejecución- -después de ser previamente dormidas con un tranquilizante- Tras la ejecución, un juez redacta el certificado de matrimonio y lo envía a la familia de la ajusticiada con una caja de dulces. El testimonio de la ONG feminista iraní sobre la violación previa al ahorcamiento está refrendado por el informe del doctor Hamiz, médico forense en las cárceles iraníes hasta su huída