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ABC DOMINGO 2 10 2005 Internacional 33 Miles de alemanes celebraron en la berlinesa puerta de Brandenburgo, el 3 de octubre de 1990, la histórica reunificación de las dos Alemania AFP Las dos Alemanias, quince años después Billones de euros, estereotipos y un error de idealismo pesan sobre una reunificación aún en curso b A pesar de las diferencias entre el Este y el Oeste de la RFA, la inmensa mayoría de los alemanes de uno y otro lado se muestran satisfechos de la reunificación RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL DRESDE. Poco habrá tan alemán- -aparte la filosofía- -como el coche. Pues ante la dificultad de unir las dos Alemanias, dos mecánicos de Hamburgo han filosofado sobre un coche, han tomado un soplete y se han empleado en unir en uno los dos vehículos más emblemáticos de las antiguas RFA y RDA, el Golf II y el Trabbi 601. El resultante Gobbi ha sido terminado para el 15 aniversario de la reunificación y pretende demostrar que la unión puede ser más que el agregado de las partes. Cuadra como símbolo de un país fanático de las cuatro ruedas aunque Gobbi tiende a sueño del Minotauro, a error de idealismo. La portavoz del proyecto, Doreen dice que al menos funciona: Y la reunificación de Alemania, también insiste frente a tanto político agorero Con el morro y el motor del VW de 1986 y la cómica trasera de plástico del Trabant de 1967, es dificil rehuir la evocación de un motor occidental, arrastrando un portaequipajes oriental. El coche de la unidad alemana pasará el lunes bajo la puerta de Brandenbur- go y será subastado por la tarde en eBay, en favor de Haus Neudorf, un centro para el reencuentro y el diálogo interalemán. Pero la idea hamburguesa se ha desarrollado en Dreilinden, en el modesto Brandenburgo, porque los precios son muy inferiores. También el galerista Gerd Harry Lybcke, que descubrió y lanzó felizmente la obras de la fecunda y próspera escuela de Leipzig admite que aunque el Este es bueno e inspira a los artistas en Eigen Art no vende un cuadro a nadie del Este y sólo del Oeste compran. Quince años después de que, a la voz de somos el pueblo se unieran unos democristianos bávaros en Leipzig para gritar somos un pueblo y, de resultas, el muro se viniera pronto abajo, el salario medio anual de un alemán oriental (ossi) es de 29.000 euros brutos, frente a 41.000 del occidental (wessi) Esta diferencia, vista en cualquier sitio en la celosamente igualitaria Alemania es fuente de frustración. No sólo, como se podría esperar, en el Este, donde se sentaron a ver cumplirse las promesas, sino también en el Oeste, que intervino con esfuerzo, si ideal y chapuceramente. Parados, padres solteros y hogares modestos del Oeste lamentan en su precariedad las decenas de miles de millones de euros anuales transferidos al Este- -1,3 billones en 14 años- en concepto de un impuesto de solidaridad, que ven desaparecer como en un pozo sin fondo o servir sólo a la renovación de museos y castillos: los coches serían Trabant, pero la RDA tenía 217 teatros, 87 orquestas, 955 museos, 200 escuelas de música, 9.349 bibliotecas y 250.000 monumentos. Otros 156.000 millones desembolsará aún el Oeste en el Este en los próximos 15 años. Errores de cálculo El presidente de la República, Horst Köhler, ha sido el primero en atreverse a enunciar que tal vez habría que abandonar el sueño de que las dos Alemanias tengan el mismo nivel. El comentario dolió pero tal error de cálculo es parte de un problema igualitarista rayano en la envidia. Los ossis tienen una percepción errónea de la prosperidad en el Oeste y toman los sueldos máximos como la media, sus expectativas no son realistas dice el experto en la materia Klaus Schröder, de la Universidad Libre de Berlín, los wessis ven con envidia la renovación y modernización del Este y sienten que los están timando Si es un hecho la creación de un eje tecnológico de primera magnitud en- En el Oeste priman futuro e independencia financiera, en el Este, tiempo libre y compromiso social tre Dresde y Leipzig, y la renovación de centros culturales del pasado como Weimar, Potsdam, Jena, Erfurt o Görlitz, también lo es que el Este se va vaciando, de 2 millones que se fueron 900.000 no han vuelto, con especial deserción juvenil. Los propios conceptos de libertad personal son relativos y no es raro que algún ossi asegure haberse sentido más libre en la RDA: habla de inseguridad ciudadana y laboral pues muchos o no se metían en política o no tenían nada contra el gobierno. En Berlín, la división cultural explica que los ex comunistas hayan obtenido un 30 por ciento en el Este y sólo un 7,2 en el Oeste. Pero con sus luces y sombras, ingenuidad, esfuerzo, descuido, arrogancia y desidia de unos y otros, sólo un 6 por ciento dice arrepentirse y la reunificación ha sido positiva para un 91 por ciento de ossis y un 82 de wessis según la cadena ZDF; ni siquiera la estrecha relación económica recreada entre Austria y Hungría puede asemejarse ni de lejos a la equiparación económica 3: 4 lograda entre las dos Alemanias, y ya la quisieran para sí los vecinos polacos o checos. Un estudio sobre valores presentado por los editores Bauer y Springer muestra aproximaciones, pero para los ossis priman el futuro seguro, la independencia financiera y la realización personal, mientras que los wessis pueden pensar en otras necesidades como tiempo libre y compromiso social.