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60 Cultura CINE PARA LEER SÁBADO 1 10 2005 ABC Mañana domingo, con ABC, el libro y la película de El Señor de los Anillos La primera entrega de la colección Cine para leer podrá conseguirla en su kiosco con su ejemplar diario de ABC y 8,95 euros más ofrece mañana la primera entrega de la colección Cine para leer El Señor de los Anillos el libro y la película, por tan solo 8,95 euros. La leyenda cobra vida. La inmortal obra de Tolkien se convierte en fantástica aventura. Un anillo mágico podría decantar la lucha eterna entre el Bien y el Mal y con el fin de destruirlo, hobbits, elfos, enanos y guerreros emprenden un largo viaje en el que se enfrentarán a las hordas terroríficas del malvado Sauron. El filme de Peter Jackson, ganador de cuatro Oscars, se basó en la fantástica novela de J. R. R. Tolkien, que se convirtió en texto de culto y mejor exponente del género de fantasía heroica y filosófica para toda clase de lectores. El próximo viernes 7 se efectuará la segunda entrega y el resto los sucesivos viernes. ABC El Señor de los Anillos Dirigida por Peter Jackson e interpretada por Cate Blanchett, Elijah Wood y Sean Bean, la película ganó cuatro Oscars y supo reflejar en la pantalla el fantástico mundo creado por J. R. R. Tolkien en su famosa novela del mismo nombre. Puede conseguir ahora libro y novela por 8,95 euros. Más libres y mejores POR LUIS ALBERTO DE CUENCA Pasen y vean... y lean POR JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN No cabe ignorar El Señor de los Anillos ni relegar la obra de Tolkien a los estantes de la literatura juvenil, como hacen algunos críticos miopes. Hacia 1970 leí El Hobbit en una edición argentina de 1964, y quedé atrapado en el laberinto de su talento y de su encanto. Necesitaba saber más de aquel mundo fantástico y, en un viaje a Londres, compré The Lord of the Rings en una edición de color amarillo que ofrecía la trilogía en un solo tomo. Entonces me aventuré en las páginas de un libro que, como todos los (escasísimos) grandes libros, alberga el mundo entero en su interior: el bien y el mal, la belleza y la fealdad, el coraje y la cobardía, el amor y el odio, el mythos y el logos. Y nos presenta ese mundo en una selva de palabras de incomparable exactitud y riquísimo contenido, en un inglés de una pureza narrativa tal que uno tiene que retroceder a los máximos prosistas en lengua inglesa del siglo XIX- -Dickens, Poe y Stevenson, sobre todos- -para encontrar un parangón digno de su excelencia. Lo publicó hace cincuenta años, y en tres volúmenes, un profesor católico de la Universidad de Oxford experto en middle english y devoto de dos de los ingredientes fundamentales del espíritu occidental: lo céltico y lo germánico. No cabe ignorar El Señor de los Anillos La obra maestra de Tolkien nos ayuda a vivir, da sentido a nuestra existencia. Leyendo El Señor de los Anillo s, nos hacemos más libres, más felices, mejores. Si la literatura es territorio de la imaginación, el cine es dominio de los sueños. La literatura desarrolla historias, proporciona datos, descripciones... y la imaginación del lector crea las imágenes. El cine puebla de imágenes las historias, modela la carne de las descripciones y libera a las criaturas de luz resultantes para que se instalen en la selva íntima de los sueños. Por eso resulta sumamente delicado en una película basada en un original literario lograr que los personajes a los que el cine otorga una presencia muy determinada pasen a instalarse por derecho en el imaginario de los lectores con el rostro de los actores que los interpretan; una elección inadecuada puede cargarse una adaptación cinematográfi- ca, y lo mismo ocurre con detalles como los escenarios donde transcurre la acción. En este sentido hay que destacar el meticuloso proceso llevado a cabo por Peter Jackson en El Señor de los Anillos para poner en pie un trabajo fílmico capaz de traducir en imágenes el imponente castillo de palabras creado por John Ronald Reuel Tolkien. Entre la inmensa legión de tolkenianos esparcida por el planeta, ni el más exigente de ellos puede poner un pero a esta formidable versión cinematográfica. Si ya han leído la obra, hagan la prueba de repasarla después de ver la película: ¿Se imaginan a un Frodo distinto al encarnado por Elijah Wood, a un Aragorn que no tenga los rasgos de Viggo Mortensen?