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24 SÁBADO 1 10 2005 ABC Internacional Schröder y Merkel ponen a prueba su liderazgo en las elecciones de Dresde El resultado no modificará el actual equilibrio, pero dará un importante impulso al ganador b En esta cita con las urnas, Schrö- der y Merkel se baten con denuedo, pero sin hacer sangre; no quieren envenenar el ambiente en que se negocia el futuro Gobierno RAMIRO VILLAPADIERNA CORRESPONSAL DRESDE. Típico de Dresde es expresión con la que, para bien o para mal, se alude a la señera singularidad de sus gentes y de su carácter sajón. Entre las varias singularidades de esta inconclusa elección, con vuelta final mañana, ayer se enfrentaban aquí en busca de un nuevo impulso hacia la Cancillería el socialdemócrata Schröder y la democristiana Merkel; y lo hacían con denuedo pero sin hacer sangre, pues aún les queda por negociar nada menos que el futuro Gobierno de la República Federal. Al tipismo dresdeniano se une la circunstancia de que ningún otro partido parece importarle; ni siquiera Katia la roja Kipping, la joven y combativa estrella de los ex comunistas (PDS) Los liberales incluso han puesto un cartel genérico con una rubia poderosa y un mero más Dresde en Berlín Dresde arrastra el complejo de haber sido la segunda ciudad de Alemania, lo que no hace tanto tiempo que ocurrió como para que no lo recuerden los que sobrevivieron al fulminante bombardeo de los últimos días de la guerra. El presidente del Estado libre y federado de Sajonia, Georg Milbradt (democristiano, CDU) parece tan preocupado en que su partido saque el último escaño en lid como porque cada información subraye lo bella, singular y típica que es la ciudad del Elba, además de avanzada: Dresde, entre las 10 primeras de Europa intenta tocar esa callada fibra patriótica. A su lado, ayer Angela Merkel no dudó en reiterarlo, desde la maravilla de la reconstrucción de la Frauenkirche, como símbolo del compromiso ciudadano y de lo que el Este y el Oeste han logrado en el XV aniversario de la reunificación hasta cómo la CDU ha hecho de Dresde uno de los centros de la economía moderna y de las nuevas tecnologías destacando una compenetración única y singular entre universidad y empresa que no envidiaría a Estados Unidos Y como ejemplo de cómo emplear mejor en infraestructuras, las ayudas europeas para el Este, Merkel citó maravillada el caso de la ciudad de Madrid. El diario Sächsische Zeitung destaca Angela Merkel se dirigía ayer a sus seguidores en una reunión electoral en Dresde Para Merkel, el resultado de Dresde mostrará a Schröder el camino a seguir Los democristianos superan en tres escaños a los socialdemócratas en el Bundestag que incluso entre los votantes de izquierda ha cundido la idea de que una victoria del candidato de la CDU, Andreas Lämmelt, significa un escaño más para Dresde en el Bundestag de Berlín: Nuestro peso sería mayor pues se trata también de los intereses locales, sajones y del Este. Y es que el diputado democristiano electo en Lippe (Renania- Westfalia) Caius Julius Caesar, tiene un Brutus entre sus propias filas aquí en Dresde, a 500 kms de distancia, en este An- SITUACIÓN PREVISIBLE JESÚS NEIRA n los regímenes parlamentarios con frecuencia se invoca la estabilidad de gobierno cuando los resultados no permiten un cálculo preciso sobre la composición del Ejecutivo. A veces no se puede avanzar un pronóstico acerca de cual será la combinación usada. Todo un prodigio en tensión con la supuesta eficiencia que debiera tener un régimen político cuando se trata de elegir al Gobierno. Alemania trata de combinar la proporcionalidad (casi pura excepto por el umbral del 5 con la existencia de representación de distritos electorales. En la práctica se trata de un sistema electoral de carácter proporcional. Las últimas elecciones alemanas, al arrojar un resultado muy próximo en- E tre los principales partidos contendientes, han evidenciado los efectos perversos del parlamentarismo proporcionalizado. Ambos líderes reivindican haber ganado las elecciones, se lanzan a interpretar los resultados y se consideran con un mandato de los electores para formar gobierno. Una retórica falsa que encubre la realidad. Todos conocen las reglas de juego. Todos ejercen la distracción política. Las razones son obvias. Primero, es la cámara, el Bundestag, quien elige al canciller, no existe ningún límite para ello si cuenta con la mayoría exigida. Segundo, el régimen parlamentario permite a la minoría alcanzar el gobierno, sea mediante coalición o apoyos parlamentarios variables. Puede coexistir el hecho de haber ganado en votos y escaños y perder el gobierno, porque el régimen parlamentario sitúa la decisión en manos de la Cámara y no en el electorado. Por racionalizado que se halle el régimen parlamentario no puede eludir su ADN inequívoco. Incluso el Reino Unido, con un sistema electoral por distrito mayoritario, ha sufrido esas experiencias, que pueden repetirse aun en un sistema bipartidista. Tercero, si constitucionalmente existiese la norma restrictiva cifrada en que sólo pudiese gobernar quien más votos y escaños obtuviese sería incompatible con la existencia de una moción de censura, constructiva o no, por- Sin renuncia de sus posiciones políticas no hay posibilidad de gobierno estable en Alemania que sería imposible cambiar la mayoría del gobierno por una menor, estaría gobernando la mayoría y ésta no se podría sustituir por una menor. En consecuencia, tal posibilidad exigiría la disolución de las cámaras para ofrecer la opción a que una nueva mayoría tratase de formar gobierno. El instante político alumbra los efectos del parlamentarismo agravados por la proporcionalidad. Ése es el problema de fondo y no sólo la fórmula de gobierno que pueda alcanzarse. No deja de ser irónico, huyendo de la historia de inestabilidad de gobierno se vuelva a caer en ella. Surgen así las tensiones por formar gobierno, se busca poner un parche a una enfermedad endémica. Obliga a que se retracten de sus posiciones mantenidas en la campaña electoral. Sin renuncia de sus posiciones políticas no hay posibilidad de un gobierno estable en Alemania. Tampoco existe una situación de emergencia, una profunda crisis que requiera la