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20 Nacional LA MARCHA NEGRA SITUACIÓN EN MELILLA SÁBADO 1 10 2005 ABC Una abrumadora presencia militar y de la Guardia Civil blinda Melilla, pero se teme que en caso de avalancha falle la coordinación Despliegue de guerra con alambrada al fondo TEXTO: LAURA L. CARO ENVIADA ESPECIAL Inmigrantes interceptados en Melilla, ayer en un partido de baloncesto REUTERS MELILLA. Pinares de Rostrogordo, el tramo más vulnerable del telón fronterizo de espinos, donde en los últimos meses se han registrado 17 de las veinte mayores avalanchas de inmigrantes que han saltado sobre Melilla. Incluida la estampida de 300 subsaharianos del martes por la noche. Los BMR- -los vehículos blindados del Ejército de Tierra- -avanzan imponentes en columnas de a tres con las ametralladoras de 12,70 milímetros descubiertas, bien visibles, rumbo a los cuarteles tras las primeras 24 horas de guardia. Si de lo que se trata es de disuadir, la imagen digna de una operación de guerra a este lado de la valla corta la respiración: camiones militares pesados escoltados por todoterrenos Nissan, patrullas fijas y móviles de la Guardia Civil y legionarios por parejas, -ametralladora al hombro, chaleco antifragmento y arma corta en el cinto- mascando el polvo de mediodía a pasos cansinos arriba y abajo de la zona de seguridad que separa la doble alambrada. Y al otro lado, los mehanis (fuerzas auxiliares) de Marruecos, se entretienen en un corro haciéndose el té en una tetera reluciente y charlando a la sombra de una Unidad Móvil de la emisora alauita Canal 2. Ni un vistazo a ver qué pasa ahí enfrente. Dicen que sí, que luego vienen los soldados y vigilan, pero por las noches. Cosas de la cooperación. Algo hemos avanzado- -señala un transportista melillense- lo normal es que los marroquíes estén de uno en uno en las garitas que hay a lo largo de la alambrada, solos, con un mosquetón... Y si ahora se cortan los asaltos no es por ellos, sino por el Ejército, mientras siga aquí. Porque en cuanto se marchen, todo empezará otra vez La sensación de que la vigilancia militar española es un buen arreglo en tanto se busca una solución definitiva con el vecino norteafricano está muy extendida en Melilla, sobre todo en la calle. Entre la propia Guardia Civil, que está al mando de las dos compañías desplegadas, y autoridades de la ciudad consultadas por ABC, también, pero unida a una plegaria común: mejor que no pase nada. Los soldados no tienen formación en materia de control de fronteras y orden público, y en el caso de avalancha- -coinciden- -se temen fallos fatales de coordinación. Desde la Benemérita, ayer se confirmó a este diario que el material antidisturbios prometido ya ha llegado, porras y escudos que, al parecer, están convenientemente repartidos en lugares estratégicos por la alambrada. Listos para recurrir a ellos en el momento frenético de un asalto. Pero ¿y si la coordinación, los planes sobre el papel, y el hallazgo a tiempo de los instrumentos no funciona? Tampoco se puede usar el arma, nada de abrir fuego. La respuesta, desde lo alto de un BMR, la improvisa un soldado: Si hay avalancha... ¡pues legión!