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ABC SÁBADO 1 10 2005 Nacional 13 EL DESAFÍO DEL ESTATUTO CATALÁN El Gobierno intenta minimizar el impacto y avanza que no podrá cumplir su promesa a Maragall De la Vega evita una desautorización expresa del texto, pero dice que al final será constitucional de la A a la Z Chaves, Guerra o Simancas abren la espita de la división interna y tildan el Estatuto de Maragall de inconstitucional e inaceptable MANUEL MARÍN MADRID. El Gobierno es consciente de que tiene ante sí una embarazosa y muy delicada papeleta con la aprobación del Estatuto de Cataluña porque excede con mucho el marco constitucional. Pese a ello, ayer no ahorró esfuerzos en tratar de minimizar el coste que, en términos de desgaste político- -para el Ejecutivo y para el PSOE fuera de Cataluña- -y personal- -para José Luis Rodríguez Zapatero- puede acarrear la tramitación en el Congreso de un texto que en su actual redacción es absolutamente inasumible según admiten en privado fuentes del Ejecutivo, poniendo en cuarentena que Cataluña vaya a ser una nación o que pueda gozar de un sistema de financiación al margen del régimen común y de corte federal. En el Gobierno, la procesión va por dentro. Por fuera, la vicepresidenta primera, Teresa Fernández de la Vega, trató de resumirlo en tres palabras: respeto para el Parlamento de Cataluña; rigor para los trabajos del Congreso; y Constitución un reconocimiento implícito de que, en efecto, no todo lo que llegará a Madrid se ajusta a la Carta Magna. b Líderes del PSOE como REACCIONES EN EL PSOE Fernández de la Vega Portavoz del Gobierno Alfonso Guerra Pte. Com. Constitucional Manuel Chaves Presidente andaluz La reforma del Estatuto no va a ser nunca una reforma de la Constitución. Será dentro de ella Rafael Simancas Líder PSOE de Madrid Hay muchos artículos que plantean dificultades de encaje constitucional Juan F. López Aguilar Ministro de Justicia No estoy de acuerdo con el Estatuto, y la soberanía nacional está en el Congreso Álvaro Cuesta Ejecutiva del PSOE ción; ni gozará de una suerte de concierto económico semejante al cupo vasco El texto que termine aprobando el Congreso, posiblemente antes del próximo verano, será constitucional de la A a la Z pronosticó De la Vega. De cualquier modo, la vicepresidenta primera, muy prudente, definió como retoques lo que voces del Grupo Parlamentario socialista en el Congreso denominan sin tapujos necesidad de rehacer el Estatuto casi de arriba a abajo Es cierto que en el PSOE diferencian entre el Estatuto catalán y el plan Ibarretxe y dan por hecho que superará sin problemas el filtro de la Mesa del Congreso para que su toma en consideración esté resuelta a finales de noviembre. Pero también lo es que los socialistas asumen como un problema la losa que Maragall se ha quitado de encima y traslada a Madrid con la anuencia de Zapatero. Zapatero, el factor disuasorio Durante semanas, ha habido un profundo malestar en el seno del PSOE por cómo se estaba escenificando la negociación del Estatuto; temor por el coste de imagen, incluso electoral, que puede conllevar la apariencia de sumisión a las tesis de Maragall; y cierta preocupación por que puedan reabrirse grietas en el partido, más o menos cosidas desde que Zapatero fuera elegido secretario general en el año 2000. Sin embargo, en el PSOE se niega cualquier posibilidad de que el Estatuto vaya a dividir al Grupo Socialista o que pueda producirse en los próximos meses una rebelión contra la disciplina de voto. Quien crea eso es que no conoce al Grupo por dentro mantiene uno de sus portavoces, porque una cosa son las peleas internas y otra que no sepamos dónde estamos Es más, en el PSOE atribuyen tal capacidad disuasoria a Zapatero, que no sólo será capaz de enfriar los ánimos y consolar los lamentos de los secretarios generales más críticos con el Estatuto (Chaves, Ibarra, Simancas, Barreda... sino que además sabrá convencer a Maragall de que no le queda otra opción que aceptar las severas rebajas que el Congreso impondrá al texto. Zapatero tiene trabajo por delante. Para empezar, sofocar los primeros conatos de incendio. Alfonso Guerra, presidente de la Comisión Constitucional, auguró una negociación del Estatuto complicada y larga porque son muchos artículos los que plantean dificultades de encaje constitucional Manuel Chaves, presidente del PSOE y de la Junta andaluza, dijo no estoy de acuerdo con el Estatuto y recordó a Maragall que la soberanía nacional está en el Congreso no en el Parlamento catalán. Y en idéntica línea están, el líder del PSOE en Madrid, Rafael Simancas, o la guerrista Matilde Fernández, que lo ven inconstitucional e inaceptable No hubo felicitaciones Pero más allá, dos datos avalan la preocupación del Gobierno ante lo que se le viene encima: uno, muy significativo, es que ayer ni el PSOE ni el Gobierno dieron la bienvenida al texto. Tampoco hubo felicitaciones o parabienes al Parlamento catalán. Otro, quizá no muy relevante para las formas, pero sí para el fondo, es el reconocimiento por parte de Fernández de la Vega de que Zapatero no podrá cumplir su promesa, hecha a Pasqual Maragall durante un mitin- -con éste aplaudiendo en pie- de que el Congreso aprobaría, sin tocarlo, el Estatuto que naciese del Parlamento catalán. Aquella promesa no implica que el texto no pueda retocarse si hay algún aspecto con problemas de constitucionalidad tuvo que admitir ayer De la Vega, recordando que las condiciones del Ejecutivo siempre fueron consenso- -en este caso existe el del 90 por ciento del Parlamento catalán- Constitución y servicio al ciudadano. Vamos a respetar, negociar y escuchar sin perder nunca de vista que la reforma del Estatuto no es, ni va a ser nunca, la reforma de la Constitución dijo Fernández de la Vega. Interpretado entre líneas: no se modificará el artículo 2 de la Carta Magna y, por tanto, difícilmente Cataluña será una na- Es inaceptable. Vulnera derechos constitucionales del conjunto de los españoles Que Cataluña sea nación no nos debe preocupar, siempre que no perjudique la soberanía española En financiación no caben mecanismos bilaterales entre Cataluña y el Estado El Ejecutivo da por resuelta su pugna con Ibarretxe por el cupo M. M. MADRID. El Gobierno dio ayer por prácticamente finalizado el contencioso que mantenía con el Gobierno vasco a cuenta del cupo lo que permitirá al Ejecutivo de Ibarretxe contar con ingresos adicionales y soluciones para la financiación de la asistencia sanitaria cerrar el desacuerdo mutuo derivado del pago de facturas pendientes por los gastos ocasionados por el Prestige y acordar implementos para aumentar la plantilla de la Ertzaintza. La vicepresidenta primera del Gobierno, Teresa Fernández de la Vega, confió en que estos acuerdos adoptados por el Consejo de Ministros se cierren en la Comisión Mixta del Concierto Económico con el País Vasco en los próximos días. La reconducción de las relaciones entre el PSOE y el PNV, incluso el eventual apoyo de los nacionalistas a los Presupuestos Generales, dependían en gran medida de que el Gobierno atendiera a sus exigencias. Moraleda, sucesor de Barroso Además, el Gobierno designó ayer nuevo secretario de Estado de Comunicación a Fernando Moraleda Quílez en sustitución de Miguel Barroso, primer alto cargo del círculo de José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa que renuncia para dedicarse a actividades profesionales en el sector privado. Moraleda era hasta ahora secretario general de Agricultura, donde le sucede Josep Puxeu.