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12 Nacional EL DESAFÍO DEL ESTATUTO CATALÁN SÁBADO 1 10 2005 ABC El concepto de nación o el sistema de financiación del Estatuto catalán se inspira en la concepción de España como Estado federal que supone el fin del Estado de las Autonomías Una propuesta para el desmantelamiento de la España autonómica POR ÁNGEL MARÍN BARCELONA. El tren imparable de la independencia de Josep Lluís Carod- Rovira- -así lo califica en su último libro Un país, un futuro que presentó una semana antes del pleno del Estatuto catalán- -ya ha salido del apeadero del Parque de la Ciutadella, sede de la Cámara catalana, con destino a la Carrera de San Jerónimo, sede del Congreso de los Diputados. Nosotros, que vamos dentro de un tren que tiene destino la última estación de la independencia, estamos dispuestos, los próximos años, a avanzar junto con España hacia la estación anterior, la estación federal apunta el presidente de ERC en su obra tras explicar su estrategia política para lograr por etapas el Estado catalán, aunque primero, dice, Cataluña debería de ser reconocida como nación Un primer paso que ayer dio la Cámara catalana al aprobar, con el voto en contra del PP, el proyecto de reforma del Estatuto que en su primer artículo afirma tajante y escuetamente que Cataluña es una nación Este reconocimiento- -avalado por el Consejo Consultivo de la Generalitat siempre y cuando el uso del término nación se limite a aspectos culturales, sociológicos o jurídicos, y no al concepto clásico de soberanía porque entonces sería claramente inconstitucional- -será, sin duda, uno de los principales escollos del Estatuto catalán en su tramitación en el Cámara Baja. En el Preámbulo del Estatuto se define a la nación catalana dentro de un Estado plurinacional y federal con el fin de colmar las aspiraciones soberanistas de algunos políticos, no de la mayoría de catalanes, como reflejó una reciente encuesta ciudadana. El presidente del Parlamento catalán, el republicano Ernest Benach, irá el próximo miércoles a Madrid para en- tregar el texto del nuevo Estatuto catalán al presidente del Congreso, el socialista Manuel Marín. Inicialmente se valorará su admisión a trámite y, tras ello, se remitirá a la comisión Constitucional, presidida por Alfonso Guerra, que durante tres meses estudiará con lupa los artículos que puedan vulnerar la Carta Magna. El histórico dirigente socialista, junto a tres ministros del Gobierno y otros líderes destacados del PSOE, ya se han pronunciado públicamente en contra de que Cataluña sea reconocida como nación porque, entre otras cuestiones, obligaría a reformar la Constitución. El Estatuto de Maragall no cuenta con las simpatías, todo lo contrario, de muchos diputados socialistas en Madrid, que exigen un texto plenamente constitucional para poder contar con su voto. Ante esta situación, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, tendrá muy difícil cumplir su compromiso con los líderes políticos catalanes de sacar adelante en Madrid el texto del Estatuto aprobado por una amplía mayoría en la Cámara catalana. Si cumple su promesa y lo apoya incondicionalmente, podría provocar un cisma en el PSOE. Si, por el contrario, cede a las presiones de los barones socialistas para rebajar la ambición del Estatuto catalán en sus principales demandas- -nación y financiación- -los ocho diputados de ERC y el de ICV podrían dejar de apoyar al Ejecutivo del PSOE y, entonces, Zapatero estaría obligado a convocar elecciones anticipadas. Carod besa a su esposa tras la aprobación del Estatuto catalán YOLANDA CARDO Los artículos polémicos e inconstitucionales Además del concepto de nación y del nuevo sistema de financiación, el Estatuto catalán contiene numerosos artículos polémicos e inconstitucionales: Blindaje. En el título de competencias figuran los términos exclusivas y excluyentes con la intención de blindar a la Generalitat de posibles injerencias del Estado. Algunas de las competencias atribuidas ahora a la Generalitat son atribuciones exclusivas del Estado. Bilateralidad. Se crea la comisión bilateral Generalitat- Estado para negociar la Aportación Catalana a la Hacienda del Estado -o lo que es lo mismo, la cuota de retorno- -del nuevo sistema de financiación y para dirimir los posibles conflictos competenciales que puedan surgir entre el Estado y la Generalitat, entre otras cuestiones. Derechos históricos. El artículo 5 apela a los derechos históricos para el reconocimiento singular en derecho civil, lengua, educación, cultura y organización de la Generalitat. También establece que el Estatuto no implica la renuncia del pueblo catalán a los derechos que hayan podido corresponder en virtud de su historia. Lengua. El conocimiento del catalán será un requisito indispensable para ocupar una plaza de magistrado en Cataluña. Este requisito también se exigirá a otros colectivos profesionales, como los notarios o los funcionarios del registro civil, entre otros empleados de la Aministración central que trabajan en Cataluña. Educación. La Generalitat tendrá competencia exclusiva en enseñanza, pese a que el Consejo Consultivo ya advirtió de su inconstitucionalidad, porque el Estado puede establecer normas de carácter básico o pertenenecientes a materias reservadas por leyes orgánicas Seguridad Social. La Generalitat tendrá competencias para gestionar los servicios del régimen económico de la Seguridad Social. Inmigración. El Estatuto otorga la competencia exclusiva en materia de acogida, mientras que la comisión bilateral establecerá el contingente de las personas inmigrantes con destino a Cataluña. Una atribución que ahora es exclusiva del Estado. Justicia. El nuevo Estatuto define al Tribunal Superior de Justicia de Cataluña como la última instancia judicial. También contempla la figura de fiscal jefe de Cataluña y la creación del Consejo de Justicia de Cataluña como órgano descentralizado del Consejo General del Poder Judicial. Infraestructuras. El texto contempla el control de la Generalitat sobre los puertos y aeropuertos de Cataluña, así como de todas las infraestructuras terrestres. Circunscripción europea. Cataluña aspira a convertirse en circunscripción electoral al Parlamento europeo, sólo o junto con otras Comunidades autonómas vecinas. Un modelo tributario federal El nuevo sistema de financiación de Cataluña- -un modelo muy parecido al Concierto vasco- -es otra de las propuestas del Estatuto catalán que tienen difícil encaje en la Constitución española y, por tanto, su aceptación en el Congreso. Según el texto pactado a última hora entre el PSC y CiU, la Generalitat recaudará todos los tributos, estatales y autonómicos, en Cataluña y pagará una parte al Estado. El modelo tributario de concepción federal así lo califican los socialistas catalanes, establece la Aportación Catalana a la Hacienda del Estado -en la propuesta nacionalista este concepto se llamaba cuota de retorno -que consta de dos partes: la contribución a los gastos del Estado y la aportación a la solidaridad con el resto de comunidades autonómicas. Vamos dentro de un tren que tiene destino la última estación de la independencia afirma Carod en su último libro El reconocimiento de nación para Cataluña cuenta con la oposición de varios ministros y dirigentes del PSOE