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6 Opinión SÁBADO 1 10 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA MIKEL AZURMENDI ANTROPÓLOGO LA REBELIÓN DE CATALUÑA NICAMENTE los quince diputados catalanes del PP votaron ayer en contra del nuevo Estatut d Autonomía que, con la unanimidad de CiU, PSC, ERC y EUiA, alumbró el Parlament. Es decir, que el 90 por ciento de los representantes del pueblo de Cataluña entienden que su nación tiene derecho a determinar libremente su futuro como pueblo y, de paso, a (tratar de) modificar, desde una de las 17 partes que lo integran, la naturaleza del todo que define la Constitución del 78. Algo más grave y trascendente de lo que reconocen José Luis Rodríguez Zapatero y algunos- -no todos- -de sus ministros y ministras. Podría decirse, sin M. MARTÍN ninguna intención treFERRAND mendista y salvando las distancias, que lo ocurrido ayer en el Parlament es una versión, más pacífica y leguleya, de la independencia proclamada por Lluís Companys el 6 de octubre del 34; pero no será por esos derroteros, tan poco políticamente correctos, por donde circule la valoración del Gobierno actual, tan sonriente como contradictorio y tan débil como encantado de haberse conocido. Quizás convenga recordarles que, ya en plena Guerra Civil, en 1937, Manuel Azaña le decía a Carlos Pi i Suñer, ante el temor de tener que abordar otra violencia provocada por la Generalitat, que lo más discreto sería hacer responsables a los hombres y respetar la institución, al revés de lo que se hizo en el 34; pero es preciso reconocer que si llegase el caso, después de cuanto ha ocurrido en Barcelona, la institución sería difícilmente salvable ¿Lo es ahora y en las circunstancias actuales? La semana próxima, el nuevo texto estatutario perpetrado en el Parlament tendrá entrada en el Congreso de los Diputados y arrancará así un grave problema para la Nación- -de momento, España- un conflicto que afecta a la estructura del Estado y una situación insostenible para un Gobierno, que lo es por el apoyo del tripartito catalán y que muy irresponsablemente se ha comprometido, en la persona de su presidente, Zapatero, a reforzar en la Cámara lo que con abundante mayoría se aprueba en Cataluña. A más a más, como allí dicen, el PSOE entrará en una difícil espiral porque no le será de fácil asunción la ruptura fáctica con su, hasta ahora, fraternal PSC y el debate interno que generará el Estatut entre las distintas familias, no todas mansas y sonsas, del socialismo en el poder. Todo ello sin considerar los contagiosos efectos que en muchas- ¿todas? -de las 16 restantes autonomías producirá, siempre en la doctrina de café para todos el texto incuestionablemente rupturista que ha parido Cataluña. A la vista de la alarmante marcha de los acontecimientos, puede anticiparse que el muy valorado talante de Zapatero hay que empezar a entenderlo, con más precisión, como ausencia de talento. Ú MELILLA, EL RABO DE LAS MOSCAS DE LA VACA FELIZ El autor repasa la situación en Melilla, el papel que desempeña Marruecos en la entrada de inmigrantes ilegales y la apatía y el desinterés que el Gobierno, enredado en el multiculturalismo y la alianza de civilizaciones, muestra por esta parte de España ELILLA es un rabo que espanta las moscas de su vaca sin que ésta, abúlica, haga nada por ordenarle al rabo su tarea. Lo escribí hace más de tres años tras dos estancias de quince días investigando en el preocupante hedor multiculturalista de los hábitos de sus gentes e instituciones (Todos somos nosotros, Taurus, 2002) Lo que no escribí fue que, mientras el rabo se activa por cuenta propia, la vaca sólo se ocupa de sonar su maravilloso tolón tolón de la amistad hispano- marroquí mientras muge feliz en el prado verde de la alianza de civilizaciones. La diferencia entre ambas metáforas de la vertiginosa pero unilateral transición del activo rabo de la vaca con moscas a la despreocupada vaca del mugido feliz no estriba únicamente en el cambio de Gobierno, sino, además, en la naturaleza misma del multiculturalismo. Porque multiculturalismo es entrega de nuestros valores en el mercado del todo vale igual, un mercado donde se concede todo sin exigir no un justiprecio, sino tan siquiera un mínimo pago. Multiculturalismo es regalar como si no costase lo que se ofrece, aunque nos haya costado mucho sacrificio conseguirlo; es aceptar que el otro venga a tu casa y se instale donde le plazca y continúe como si estuviese en su casa y, además, tú no le cobres la renta. Esa renta de todos, la misma para todos, la renta de cumplir la ley y ser medidos por la misma vara de medir. Pero vayamos a Melilla. M Melilla es una parte de España desde la misma época aproximadamente en que lo son Extremadura, Galicia, Castilla o las Vascongadas (que no fueron llamadas así ni concebidas como provincias hermanas hasta el siglo XVIII, que esa es la antigüedad exacta de los territorios históricos) Faltaban aún cuatro siglos para que existiese Marruecos. La Martinica u otras provincias francesas de ultramar no eran francesas cuando Melilla ya era tierra española. Nadie pone en tela de juicio a Francia esos territorios tan lejanos de la metrópoli, pero desde que existe Marruecos y hay un pensamiento multiculturalista, muchos socialistas de la Península y hasta nuestro mismo jefe de Gobierno piensan que Melilla es de Marruecos, aunque en mis prolongadas conversaciones de sol a sol no encontré ni un solo socialista melillés que pensase así. Con tal de que Marruecos se lo debiese a Francia, ésta haría hoy lo imposible para que Melilla llegase a ser Marruecos- -lo mismo que haría el núcleo decisorio del socialismo español- Pero Melilla es un enclave democrático desde que existe nuestra Constitución y en ella no hay súbditos sino ciudadanos, incluidos los melillenses de origen rifeño. Por formar parte de un Estado de Derecho está, pues, Melilla obligada a tratarcon igualdad a todos los ciudadanos y a tratar de mejorar la desigualdad de oportunidades. Pero ese no era el caso -Soy de nacionalidad ampurdanesa, puesto que el Ampurdán es una nación. Ya puestos, ¿por qué Cataluña no puede ser también una nación de naciones?