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72 Espectáculos VIERNES 30 9 2005 ABC VIERNES DE ESTRENO Hoy Lola Nuestro reino por un niño Francia, 2004 Director: Bertrand Tavernier Intérpretes: Jacques Gamblin, Isabelle Carré, Lara Guirao, Bruno Putzulu, Frederic Pierrot FEDERICO MARÍN BELLÓN l mayor drama del primer mundo es que el dinero no lo puede todo, aunque estamos trabajando en ello. Entre sus mayores carencias destaca la infertilidad creciente del hombre civilizado, capítulo en el que cualquier país subdesarrollado nos supera sin dificultad. Para ilustrar esta desigualdad y sus dramáticas consecuencias, Tavernier nos lleva de viaje con su pareja protagonista, que busca en Camboya un niño adoptivo. La cámara del maestro describe a la perfección la sensación de mareo y desamparo, la lucha pertinaz de la mosca occidental contra el cristal de la corrupción y la burocracia en un país que sólo es un ejemplo. Es imposible no tomar partido por este matrimonio exhausto en busca de algo tan hermoso y tan arbitrariamente repartido como la paternidad. En lugar de encerrarse en la denuncia inútil, Tavernier transmite un estado de ánimo e imparte una lección quizá imprescindible para cualquiera que pretenda embarcarse en la misma aventura. La película, narrada de una forma excepcional, sin adornos sensacionalistas, se centra en la hermosísima relación entre Isabelle Carré y Jacques Gamblin, ambos espléndidos. Es emocionante y doloroso compartir su desesperación de meses, la sangría económica y emocional a la que son sometidos, incluso cuando el objetivo parece cumplido. Es inevitable sufrir cuando el laberinto los supera y socava ese amor que parecía infinito. Los otros temas, los supuestamente grandes, son tratados de refilón, pero con la intensidad precisa: las citadas corruptelas que devienen en compraventa de niños por catálogo, el miedo a adoptar un producto defectuoso, la rapiña de unos y la venta sin disimulos del producto más exportable de los otros. A Tavernier, sin embargo, le pierde la pasión. Su punto de vista nunca es objetivo y a veces se torna del todo arbitrario. Arremete contra los estadounidenses, pero sólo descubre en ellos los mismos excesos en los que incurre su pequeña colonia francesa, que se debate entre la solidaridad y el resquemor generado por la competencia. Esclarecedora película, incluso en sus ataques de ceguera. E Ninetto Davoli se señala en sendas fotografías expuestas en el Círculo de Bellas Artes NINETTO DAVOLI Actor A Pier Paolo le gustaba la gente que, como máximo, tenía la EGB Pasolini conoció a Ninetto en 1963 y desde entonces lo convirtió en su actor fetiche. Con motivo del trigésimo aniversario de la muerte del cineasta, el Círculo de Bellas Artes evoca su figura TEXTO: ISABEL REPISO FOTO: DANIEL G. LÓPEZ ¿Qué le ha parecido la exposición del Círculo de Bellas Artes sobre Pier Paolo Pasolini? -Honestamente, me ha sorprendido porque he visto cosas que no conocía pero, por otro lado, me ha entristecido un poco por los recuerdos que me ha traído a la memoria. No obstante, me ha gustado mucho. -En octubre está previsto el lanzamiento del libro Lo specchio a colori. Pasolini 30 anni dopo ¿Los mensajes sociales de Pasolini están vigentes todavía hoy? -Pier Paolo, antes de su muerte, era un personaje incomprendido porque tenía una visión de la vida tan avanzada que las personas no estaban habituadas a ver a un Pasolini proyectado ideológicamente muy por delante. La gente no estaba preparada y lo veía como un loco. Lo que Pasolini ha dejado es algo importante y si uno analiza lo que dijo hace 30 años, ve que hoy está completamente vigente: la homologación, la burguesía, el consumismo, el no reconocerse entre las personas, el no tener ya relaciones... Hoy ya no existe una ideología. Hoy día la gente está demasiado afectada por el sistema. ¿Qué ha significado en su vida conocer a Pasolini? -Fue algo importantísimo. Yo por aquel entonces tenía quince años, y creo que fue una buena edad para conocerlo porque él me abrió una ventana hacia la vida y potenció cosas de mí que yo tenía dentro pero que desconocía. Yo era un chico muy tímido y sin embargo él me dijo: Ninetto, esta es la vida ¡ve! Y esto es lo que más valoro porque normalmente a los quince años es cuando un joven se hace. Después, me propuso que hiciera de actor aunque yo no quería... -Y si tuviera que elegir entre una de sus películas, ¿con cuál se quedaría? -Bueno, para mi La ricotta es el episodio más bello que ha hecho Pier Paolo. Lo más bonito de su producción. -A la hora de rodar, ¿Pasolini dejaba improvisar a sus actores o todo tenía que ir tal y como aparecía en el guión? -Estaba todo programado y nos exigía seguir el guión aunque dejaba que cada uno interpretase el papel a su manera. Como director, Totó sí que improvisaba, pero Pier Paolo no: él sabía lo que quería y lo llevaba a término. Luego, estaba orgulloso de contratar a actores profesionales y a otros que conocía por la calle. -Como a usted... -Sí. Él se acercaba a la gente humilde porque creía que era la gente verdadera. A Pier Paolo le gustaba la gente que, como máximo, tenía la EGB porque, según decía, luego se instruía y se aburguesaba. -Para Sergio Citti, Pasolini era incómodo para el poder y por eso fue asesinado. -No es así. Pasolini era una persona La homologación, el consumismo, la burguesía... El legado de Pasolini está totalmente vigente incómoda porque decía verdades que la gente no estaba acostumbrada a oír ni a comprender y, en este sentido, sí era incómodo; pero no por eso fue ajusticiado. No comparto la visión de Citti. -Usted participó en las tres películas de la trilogía de la vida pero, sin embargo, no en la primera que hizo de la trilogía de la muerte, Saló y los 120 días de Sodoma ¿Por qué? -Paolo veía a un Ninetto diferente de los personajes que pueblan esa cinta: no veía en mí al racista, ni al nazi, ni tampoco al ingenuo. De hecho, yo le pregunté: Paolo, ¿por qué no cuentas conmigo para hacerlo? Y me respondió: Si hubieras estado en la película, a tu personaje lo habrían asesinado enseguida -En uno de sus poemas Pasolini escribe: La cosa más importante de mi vida ha sido mi madre, sólo ahora se le ha sumado Ninetto -Es cierto, después de su madre estaba yo... Entre Pasolini y yo nació un vínculo... No es fácil de explicar pero éramos como un cuerpo único. Quemábamos la noche y la mañana siguiente, el fin de semana, los viajes, las películas, las alegrías... Todo lo vivíamos siempre juntos. ¿Y por qué no habría de ser así? Yo estuve unido a Pier Paolo como no lo estuve con mis padres. Y a mí me disgustaba pensarlo, pero yo sentía más afecto por Pier Paolo que por ellos. Él era como un hermano mayor. Intercambiamos modos de ser... Él me dio mucho y yo intenté darle el máximo de mí mismo. -Pasolini dijo en una ocasión que la inocencia es una culpa. ¿Lo es aún hoy? -Desgraciadamente sí.