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ABC VIERNES 30 9 2005 Nacional PAISAJE TRAS LA BATALLA EN LA FRONTERA DE MELILLA 15 ESTALLA EL DRAMA DE LA INMIGRACIÓN En Rostrogordo hay bastantes lesionados de los asaltos. Algunos con fracturas que les impiden moverse Se interesan por sus colegas, los agraciados con el gordo de la valla. ¿Están bien? ¿Llegaron al centro? do decide dejar la valla tranquila por una noche. Algunos, hundidos en su desesperación, llegan incluso a decir que en la próxima redada de los marroquíes se dejarán coger para ser deportados a la frontera de Argelia. Sólo nos queda viajar hasta Libia e intentarlo en barco hasta Italia comentan. Hay bastantes lesionados. Algunos con fracturas que les impiden moverse. Se interesan por sus colegas, los agraciados con el gordo de la valla. ¿Están bien? ¿Llegaron al centro? Es entonces cuando Casum Kabaya Kité levanta la voz. ¿Sabes por qué seguimos saltando la valla? Porque sabemos que al otro lado hay un centro que nos acoge. Es estúpido subirla a 6 metros. Lo mejor es cerrar ese centro. Así nos iremos todos de aquí Las escaleras descansan sobre el terreno. Los jóvenes deciden tirarse entre las ramas a descansar. Se encuentran aproximadamente a un kilómetro del perímetro fronterizo, pero la vigilancia es férrea. El helicóptero se ha ido, pero el ir y venir de sirenas es constante. El cerco al doble vallado se confirma a escasos cien metros del perímetro, iluminado levemente por las luces de las farolas. Se escuchan las voces de agentes españoles y marroquíes. Se les ve andar para arriba y para abajo sin parar. En coches y a pie. Sólo pasadas las tres de la mañana, el trasiego parece calmarse. Pero el movimiento incesante aguardaba una sorpresa por parte marroquí. Sobre las siete y media de la mañana, medio millar de agentes, apoyados por tres helicópteros, detenían a 220 subsaharianos, según la Delegación del Gobierno en Melilla. La operación se llevó a cabo, al parecer, durante otro intento de asalto masivo. Decenas de subsaharianos se preparan para un asalto, finalmente fallido, a la valla de Melilla LUIS DE VEGA Marruecos patrulla en helicóptero por vez primera el bosque- refugio de los ilegales Más de 200 subsaharianos fueron detenidos en la madrugada de ayer b ¿Por qué seguimos saltando la valla? Porque al otro lado hay un centro que nos acoge. Lo mejor sería cerrarlo, y nos iríamos todos de aquí confiesan los inmigrantes L. DE VEGA. CORRESPONSAL ROSTROGORDO. ¿Quién queda al otro lado de la valla de Melilla? ¿Cuántos son? ¿Cómo se encuentran? ¿Qué van a hacer? Las dos avalanchas que llevaron a trescientos inmigrantes clandestinos a colarse en la Ciudad autónoma el martes han puesto sobre la mesa todas estas preguntas. El bosque de Rostrogordo, en territorio marroquí, sobrevive a duras penas. Muchos de sus habitantes se han esfumado camino del sueño europeo y muchos de los que permanecen en él están heridos física y moralmente. Con las únicas fuerzas que les daba el saber que aún es posible saltar la valla, en la noche del miércoles volvían a la carga. Prepararon las escaleras y se cubrieron las manos con guantes de jardinero. Eran más de cien. Todo estaba dispuesto, con la caravana prácticamente en marcha, cuando el cielo se rompió. No había lugar a du- das. El ruido que llegaba era el del helicóptero de la Gendarmería marroquí. Ése que muchas mañanas hace poner a los inmigrantes pies en polvorosa campo a través. Pero esta vez había venido de noche. Nunca había ocurrido. Las pasadas se prolongaron durante una hora. El foco iluminaba los ojos de los subsaharianos agazapados entre los matorrales. El haz de luz penetraba entre las copas de los pinos y pintaba casi de blanco el rostro de los jóvenes. Estaba claro que no era la noche de intentar el salto. Hubiera sido temerario. Los jóvenes se arremolinan en torno a los líderes. El Parlamento improvisa-