Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
14 Nacional ESTALLA EL DRAMA DE LA INMIGRACIÓN EL ASALTO A LA VALLA DE CEUTA VIERNES 30 9 2005 ABC Agentes de la Guardia Civil describen las escenas dantescas que vivieron en la valla de Ceuta. Inmigrantes aplastados, desgarrados por la alambrada... Nunca nos hemos visto en otra igual confiesan. Aunque esto se veía venir desde hace tiempo No pudimos contener la marea humana TEXTO: CARMEN ECHARRI CEUTA. Llegaron en avalancha. Salieron todos del poblado, las cámaras térmicas no pudieron detectarlos. Ha sido horroroso Así se expresaba uno de los diez agentes de la Guardia Civil que custodiaban, de madrugada, la valla que separa Ceuta de Marruecos y que se vieron sorprendidos por la invasión de subsaharianos. En grupo y utilizando 120 escaleras de madera que ellos mismos habían fabricado, atando los palos con trozos de tela de sus pantalones, asaltaron la valla ceutí por el lado más bajo de todo el perímetro, que mide 3,50 metros, consiguiendo sorprender y desestabilizar a las Fuerzas de Seguridad allí presentes. Era imposible pararlos, venían por todos los lados, sólo veíamos una marea humana. Llamamos a la central para pedir ayuda continúa el agente. Esto se venía venir. Si está pasando en Melilla, aquí también iba a ocurrir. Todo tiene que estar orquestado, porque 600 ó 700 tíos con escaleras no salen de la nada. Marruecos los tenía que haber visto se lamenta otro agente. Llegan los refuerzos El caos en que terminó convirtiéndose la línea fronteriza provocó una rápida actuación de todas las Fuerzas de Seguridad, organizándose amplios dispositivos para controlar las avalanchas que podían sucederse y que, finalmente, no se registraron. Prácticamente ha acudido toda la Comandancia. Hemos ido todos los guardias hacia allí. También la Policía Local, Bomberos, sanitarios... Había mucha sangre. Los inmigrantes estaban en el suelo, heridos. Los cadáveres de dos jóvenes estaban tendidos en el suelo; tenían desgarramientos por todos los lados añade otro agente. Estos dos subsaharianos fallecían aplastados y desangrados al causarse múltiples heridas con los alambres que rodean la doble valla; otros tenían disparos. Nunca he visto algo así, y mira que llevo años en la Guardia Civil. Ha sido horrible. Los guardias teníamos que trabajar de enfermeros, ayudando a los inmigrantes. Había charcos de sangre a lo largo de 300 ó 400 metros. La gente estaba destrozada. Dejamos el material antidisturbio en el suelo y acudimos a ayudar a los heridos añade otro agente. Ir y venir de ambulancias Esa labor sanitaria se veía completada por la prestada por la Policía Local, cuyos agentes, pertenecientes a la Unidad de Intervención Rápida de Ceuta, atendían a los sin papeles al pie de la valla, mientras el perímetro se convertía en un ir y venir de ambulancias para recoger a los heridos. Más de un centenar de subsaharianos fueron trasladados al hospital civil, centro de Otero y ambulatorio José Lafont, para ser atendidos por el personal de urgencias. Los inmigrantes que llegaron en mejores condiciones fueron evacuados directamente al CETI, donde les ofrecieron las primeras atenciones. Pese a estar al completo, se buscaron habitaciones para atenderlos, ya que, según la Delegación del Gobierno, teníamos un dispositivo preparado para casos así. Había espacios en el campamento que podían ser aprovechados Dos años esperando una oportunidad Una vez pasado lo peor, los inmigrantes clandestinos, reunidos en corrillos, comenzaron a narrar sus experiencias, que eran el reflejo del pánico y el terror vividos a lo largo de la madrugada. Estábamos preparados para saltar, pero no sabíamos cuándo. Dios nos iluminó y nos dijo que era el día elegido. Uno de los compañeros gritó: ¡Adelante! y le seguimos todos A sus 19 años, Fali Mali recuerda la terrible madrugada. Llevaba dos años por Marruecos mendigando comida. Ayer me reuní con tres amigos. Suleiman y yo hemos podido llegar, pero el otro colega se puso enfermo y se quedó al otro lado de la alambrada, en Marruecos. Nosotros sólo pensábamos en correr lo más rápido posible. Escuchábamos tiros, los compañeros se caían... pero yo seguí adelante, no podía parar relata este joven. Los primeros pasaron bien, pero cuando subimos los demás las escaleras se rompieron y caímos todos, unos encima de otros. Había mucha gente aplastada recuerda Suleiman Balde. Los inmigrantes, procedentes de Mali, Guinea y Costa de Marfil, recordaban también a los que no lo consiguieron. Hablaban del caso de una mujer subsahariana que recientemente había parido a su hijo en los campos de Beliones. Su niño, según dicen, fallecía en el lado marroquí, aplastado por la avalancha. Este dato no ha sido confirmado por la Policía, aunque los protagonistas de esta historia insisten en su veracidad. El mutismo en el país vecino no ayuda a despejar las dudas. Varios inmigrantes esperan a la puerta de un centro sanitario de Ceuta para ser atendidos AFP La emergencia sanitaria provoca el colapso en los hospitales C. E. CEUTA. Más de 200 asistencias prestaron los sanitarios del 061 desde que recibieron la llamada de alerta de la Guardia Civil. Los médicos del equipo se desplazaron hasta la línea fronteriza para atender in situ a los inmigrantes y ordenar el traslado de los heridos. La mayoría de los sin papeles presentaban heridas múltiples producidas por la alambrada y hematomas por la montonera. No fuimos conscientes de lo que estaba pasando hasta que llegamos allí. La Guardia Civil nos llamó a las tres y media de la madrugada. Vimos una auténtica tragedia. Era una carnicería cuenta a ABC uno de los enfermeros. Más de cien inmigrantes fueron atendidos en centros sanitarios, donde se produjo un colapso, según afirmaron los propios trabajadores. De hecho se llegó a llamar a todos los auxiliares, enfermeros y médicos que no estaban de guardia para que colaboraran. Cada cinco minutos llegaba una ambulancia con algún inmigrante herido. Se suspendieron las citas con los pacientes, se llegaron a cancelar opera- ciones y se anularon las visitas de Endocrino y Traumatología. Algo que crispó a aquellos ceutíes que se acercaban hasta los centros para ser atendidos y se encontraban con esta situación. Los sindicatos han denunciado estos hechos, recalcando que casos como el sucedido ponen de manifiesto la falta de infraestructuras que hay en Ceuta.