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ABC JUEVES 29 9 2005 Nacional 13 EL DEBATE SOBRE EL ESTATUTO CATALÁN REACCIONES Zapatero bromea mientras Bono se encomienda a la Virgen de Cortes Dirigentes del PSOE reconocen que el texto tiene difícil arreglo en el Congreso ÁNGEL COLLADO MADRID. El contenido del texto de reforma del estatuto de autonomía catalán, con o sin acuerdo sobre la parte que afecta a la financiación, tiene, más que preocupados, angustiados a buena parte de los miembros del Gobierno, del PSOE, del Grupo Parlamentario Socialista y de la oposición, según dejaron ayer constancia en el Congreso ministros y los diputados más curtidos de los grupos mayoritarios, al menos en las conversaciones de pasillos. Pero en medio de ese ambiente, el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, prefirió bromear sobre el asunto desde la tribuna. Duran preguntaba al jefe del Ejecutivo cuándo pensaba enviar a la Cámara el estatuto del (empresario) autónomo, y Zapatero le contestó que se había tranquilizado bastante al ver la palabra que en el enunciado seguía a la de estatuto. Nadie rió la gracia al presidente, y menos el portavoz de CiU, que le recordó que el Gobierno no presenta estatutos, y si lo hiciera, sería para rebajar el de Cataluña Mientras Zapatero se evadía con chanzas y aparentaba tranquilidad, por conocimiento del desenlace o resignación ante el envite, el ministro de Defensa, José Bono, se encomendaba a la Virgen de Cortes, patrona de la localidad albaceteña de Alcaraz, para que el texto pergeñado por Maragall y Carod no llegue al Congreso con su actual contenido: Para que llegue bien y no contenga aspectos que puedan ser inconstitucionales, fueron sus palabras. Bono apuntó que la Virgen de su pueblo, cuyo santuario fue levantado en el mismo lugar donde se reunieron las Cortes de Castilla en 1265, no es la Moreneta (la Virgen de Montserrat) pero confesó tener mucha fe en ella Bono se volvía a sumar a las tesis de Alfonso Guerra sobre la manifiesta inconstitucionalidad del texto, que empieza por dar el título de nación a Cataluña, define lo que debe ser el resto de España, se apropia de las funciones de la Administración central en Justicia y termina por fijar cuotas de representantes de la Generalitat en los órganos institucionales que eligen las Cortes, como el Tribunal de Cuentas. peranza del PP y de parte del PSOE reside en que Convergencia i Unió aguante la presión a la que le somete el tripartito por vía directa o mediática. Al menos en el grupo parlamentario de CiU aseguraban ayer que no cederán por convencimiento de la viabilidad de sus propuestas, pero también por interés de partido porque saben que Maragall capitalizaría ante el con- junto del electorado nacionalista el éxito de haber arrancado a Madrid un estatus de coosoberanía que Jordi Pujol no se atrevió a plantear. Pero en el PP y el PSOE empieza a predominar la idea o el temor a que, al final, Convergencia ceda pese a todo por el pánico a cargar con el cartel que impidió el gran salto del nacionalismo catalán hacia la consideración prácti- ca de Estado para la Generalitat. Y precisamente ese paso que podría poner fin a la unidad de la España constitucional es el que pone de acuerdo por primera vez en muchos años a Guerra y Bono. El ministro de Defensa se congratulaba ayer de coincidir intelectualmente con Guerra en que la única nación es España, aunque a renglón seguido añadía: Ni él ni yo aspiramos a darnos algo más que los buenos días El presidente de la Comisión Constitucional asegura que defenderá sus ideas en el seno del partido si llega el estatuto catalán al Congreso. También dice estar convencido de que después del debate interno los socialistas votarán unidos en la Cámara. Pero nadie se atreve hoy a decir en qué sentido. La barcelonesa Plaza de la Universidad presentaba durante el Pleno el mismo aspecto que otro día cualquiera INES BAUCELLS El debate parlamentario sobre el Estatuto no enganchó a casi nadie pese a que dos cadenas autonómicas lo transmitieron en directo por su trascendencia para Cataluña Histórico pero sin audiencia POR ÁNGEL MARÍN Como el plan Ibarretxe Esos puntos que, entre otros muchos, chocan o enmiendan el ordenamiento constitucional y que llevan a la oposición y a destacados dirigentes del PSOE a calificar de Constitución encubierta al estilo del plan Ibarretxe el proyecto de Estatuto catalán, llevan el pesimismo absoluto a la Cámara. Tal y como está no tiene arreglo por mucho que lo queramos enmendar confesaba un curtido diputado socialista tan asustado con el contenido del proyecto como Bono o Guerra. Ante la gravedad del problema al que se enfrenta la Cámara, la única es- BARCELONA. Un día. como otro cualquiera. La mayoría de los ciudadanos dio ayer la espalda al debate parlamentario sobre el proyecto de reforma del Estatuto catalán pese a ser transmitido en directo por dos cadenas autonómicas- -el canal 33 y el 3 24, dedicado exclusivamente a ofrecer noticias durante las 24 horas- -por ser un momento histórico para Cataluña. La opinión de los líderes políticos y, sobre todo, el suspense sobre el futuro del Estatuto- -que ayer empezó a debatirse en el Parlamento catalán- -no logró enganchar a los catalanes a la pequeña pantalla. Muy pocas televisiones de establecimientos, bares o restaurantes sintonizaron el canal de la Cámara catalana porque sus clientes no lo exigían al camarero como sucede cuando juega el Barça o corre Fernando Alonso. El único aparato conectado con el de- bate parlamentario estaba colocado en la estantería de un gran centro comercial de Sant Adrià de Besòs, junto a unas treinta teles encendidas con otros canales estatales y autonómicos. Mientras el orador de ERC ocupaba el atril parlamentario, una pareja, con su hijo montado en el carro de la compra, se paró unos instantes ante la pantalla que ofrecía el debate político. No, sólo me interesa el precio contestó Manuel Rodrigo al ser interpelado sobre su posible interés por el futuro del Estatuto catalán. Todos (los políticos) son muy aburridos sentenció su mujer, Adela, antes de poner tierra de por medio porque nosotros no entendemos de política En la televisión del bar de la estación de Renfe de Badalona estaban los triunfitos pero casi nadie les prestaba atención porque la tertulia de los parroquianos y los viajeros gi- ra entorno al resultado del Barça contra el Udinese en la Champions y al partido que enfrentará al Real Madrid contra el Olimpiakos. Nadie quiere opinar sobre el Estatuto porque no sabemos de qué va La tele del bar estudiantil emplazado enfrente de la Universidad de Barcelona está apagada y la mayoría de sus clientes están en la terraza. Marta e Inés, estudiantes de Antropología y de Educación Social, respectivamente, confiesan que no han perdido ni un minuto ante la pequeña pantalla o la radio para seguir el debate parlamentario. Tengo la sensación de que interesa más fuera de Cataluña que aquí, ya que es un tema que crea maraña en España apuntó la futura antropóloga tras admitir que ella tiene curiosidad por el resultado de la votación final, pero no inquietud por el futuro del Estatuto