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ABC JUEVES 29 9 2005 Opinión 7 tropas de la ONU con un mando de la Organización o cascos azules. Son una fuerza multinacional aprobada por la ONU. Examinemos Irak, que es el discutido. Las resoluciones que la aceptan son varias. La primera, la 1.483, es de mayo de 2003, dos meses después de la guerra. Tuvo catorce votos a favor. El Consejo reconoce a la Autoridad ocupante y, con la aquiescencia de Rusia, Francia, China, etcétera, la faculta nada menos que para administrar las riquezas petrolíferas de Irak. Más explícita y pertinente es la 1.511 de 16 de octubre de 2003. La viví como la anterior. El texto no sólo autoriza una Fuerza multinacional, la que había entrado en el país, sino que insta a otros estados a unirse a la misma. No es ya que lo admite, es que anima a más países a que envíen tropas. La votación fue unánime, pleno de quince. Tengo la foto levantando mi mano... y ¿quién hace lo propio a mi lado? Los embajadores de Rusia y Siria. LA ESPUMA DE LOS DÍAS PREGUNTEN A LOS SUBSAHARIANOS NAS decenas de guardias civiles se enfrentan en la valla de Melilla a centenares de hambrientos, con una precariedad de medios que clama a un cielo nada protector, mientras la atención del país escudriña mensajes encriptados en el último comunicado de ETA, o trata de dilucidar quiénes son galgos, y quiénes podencos, en la barahúnda de ladridos que acompaña la negociación contrarreloj del estatuto catalán. Toda una metáfora, inquietante, de la falta de perspectiva con la que los hacedores de opinión nos enfrentamos a los problemas de futuro que se ciernen sobre este país. Pero los miles de desterrados que aguardan la oportunidad de redimir EDUARDO sus existencias al otro laSAN MARTÍN do de los alambres de Melilla o de Ceuta, o que pujan con los ahorros amasados a lo largo de una vida miserable por un asiento en una embarcación de fortuna, no constituyen sólo un problema de seguridad para nuestro país, aunque también. Y tampoco significan exclusivamente una alerta sobre las mil cuestiones que el fenómeno de la inmigración, imparable, plantea a una sociedad cuyas costuras están pespunteadas con hilvanes no sometidos aún a grandes pruebas. Se erigen, también, en una interpelación exigente a nuestra conciencia de españoles de comienzos del siglo XXI; a la voluntad de incorporar a nuestra atribulada identidad del pasado la realidad de lo que somos y de lo que representamos en el mundo de hoy. Resultaría aleccionador para todos nosotros saber que España es contemplada por esas masas de desheredados como un país de oportunidades; resultaría gratificante en alto grado si no fuera porque aquí, del lado confortable de la valla, nos dedicamos a perder el tiempo miserablemente interrogando a nuestro ombligo sobre quiénes somos y a dónde nos dirigimos. Los políticos catalanes, pero también los del resto del país, harían bien en convocar a una delegación de estos miserables, en el sentido más compasivo del término, para que les aleccionaran sobre qué creen ellos que es España y que esperan de ella. Deberíamos sentirnos orgullosos de que nuestro país, que durante tantos siglos ha aguardado su oportunidad atrincherado al otro lado de la valla de la historia, sea contemplado por millones de habitantes del planeta como la estación término a la que esperan llegar para cumplir algún día sus sueños. La historia de la España del último medio siglo, desde antes incluso de la muerte de Franco, es la crónica de un ganador. Pero, como si se dolieran de ello, muchos de quienes predican un futuro distinto para España rebuscan piezas trasnochadas en el baúl de los tiempos perdidos y pretenden disfrazarnos a todos con ellas para que participemos en una representación cuyos papeles están escritos en un lenguaje que casi nadie es capaz ya de leer. Y tienen que ser los subsaharianos de Melilla los que vengan a recordarnos quiénes somos en realidad. U CARLOS KILLIAN que venían siendo violadas por Irak, y en la última- -la 1.441- -se le daba una última oportunidad de cumplir; y en caso contrario, se atendría a las consecuencias Esta serie de violaciones legales y esta advertencia, razonábamos los aliados, bastaban para intervenir. Ello no convenció a la mayoría necesaria del Consejo. Se invadió al margen del mismo. Con las protestas conocidas. En Kosovo no existía esa violación flagrante de resoluciones. Se intervino. El quebrantamiento de la legalidad internacional- ¿era la OTAN más decente que la coalición de Irak? -resultaba como mínimo igual. Se aplaudió, no obstante. Ahí están las hemerotecas. c) Legitimidad de la presencia actual de las tropas. Las dos, Afganistán e Irak, la tienen. El Consejo de Seguridad las abraza. Los efectivos extranjeros en los dos países no son Hubo bastantes especulaciones en aquellas fechas en el Consejo sobre cuántos votos sacaría la resolución. El colega mexicano me decía dos días antes que no pasaría de los justos nueve. Falló. La capacidad de presión y persuasión de Washington esta vez funcionó. ¿Qué le prometió a Rusia, que se plegó y obligó a Francia a imitarla, y a Koffi Annan a decirme que iría a la Conferencia de donantes de Madrid aunque el día antes remoloneaba? El hecho es que hubo un pleno. The Independent resumía: Rusia, Francia y China endosan explícitamente en Irak la Autoridad conducida por EE. UU. con una Fuerza multinacional de la ONU Liberation apostillaba: Poco entusiasmo en la ONU, pero los Estados Unidos han ganado una clara victoria diplomática Esto ocurrió en 2003. Mucho antes de nuestras elecciones. Por lo tanto, la salida de nuestras tropas de Irak, airosa o curiosa, puede estar basada en razones políticas, promesas electorales... todo aceptable, en deseo de satisfacer a la opinión pública o hasta en que nos repatee el señor Bush, pero no en que su presencia es irregular porque no esté aceptada por la ONU. Lo está. A mayor abundamiento, hay otra resolución (1.546) aprobada en junio de 2004, con nuestro nuevo Gobierno. En ella se dice que la presencia de la Fuerza multinacional obedece a la solicitud del nuevo Gobierno provisional de Irak Tuvo también quince votos. España, aún en el Consejo, sí, sí, el Gobierno flamante de R. Zapatero, votó, con mi sucesor, a favor. ¿Puede decirse que la presencia militar en Irak es hoy más ilegal que la de Afganistán? ¿Quién quiere quedarse conmigo? PALABRAS CRUZADAS ¿Es adecuada la política de inmigración del Gobierno? NO SE ACIERTA O aciertan estos ni han acertado los anteriores, y la imagen de Melilla es buen ejemplo: separa la riqueza de la miseria, la vida de algo peor que la muerte; por eso el asalto es a por todas, asumiendo incluso que las consecuencias pueden ser mortales. El proceso de regularización solucionó la situación de miles de inmigrantes ilegales, pero fue también coladero de recién llegados que fueron ayudados por gentes sin escrúpulos que les consiguieron documentos que en muchos casos eran inalcanzables para los que llevaban años viviendo en España. Esa regularización convirtió a España en país que abre puertas de vez en cuanPILAR do y por tanto da vía libre a Europa, donde CERNUDA la peor de las situaciones es mejor que la mejor de las situaciones en muchos países de África. Ofrece además España sanidad eficaz y gratuita para todos, educación que permite pensar en un futuro mejor, y hasta posibilidad de viviendas sociales, pues siempre tendrá más puntos quien viene de la miseria y arrastra familia numerosa que el español que cuenta con un sueldo bajo. Ojo, pues esas situaciones están provocando un racismo inimaginable en el siempre solidario pueblo español. Hay que reconsiderar la política de inmigración. Si aún estamos a tiempo, cosa que dudo. ¡VAYA CON LA VALLA! NTIENDO que quien tiene la culpa de que se amontonen los aspirantes a inmigrantes subsaharianos frente al telón de púas no es el ministro Caldera con su regulación de la inmigración, que falta iba haciendo. Ni el Gobierno socialista, ni el anterior Gobierno del PP, que vio cómo se almacenaban cinco mil almas ilegales en la plaza española. No: la culpa de que haya miles de jóvenes, venidos de remotos países, capaces de jugarse la vida trepando la cruel valla la tiene, en primer lugar, la miseria; y después, para qué nos vamos a engañar, Marruecos, cuya Policía tiene instrucciones de utilizar esa miseria con fines sutilmente políticos. Si Rabat quisiera, ni una esFERNANDO calera más se apoyaría en la alambrada JÁUREGUI de espino. Si Madrid tuviera conciencia de la tragedia acumulada a las puertas de lo que muchos consideran opulencia y oportunidades para vivir, haría algo más que crear un casi campo de concentración. Que, además, está insuficientemente vigilado, mal protegido y peor gestionado, según testimonios que van llegando. ¿Efecto llamada, dice usted? Y ¿quién sino el hambre y la desesperación llamó al millón de ilegales que ya estaban dentro de España y cuya existencia había que regularizar? ¿O es que hay alguien que defienda que no había que hacerlo, que Caldera tenía que seguir mirando a otro lado? N E ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate