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60 Cultura CINE PARA LEER MIÉRCOLES 28 9 2005 ABC Apasionado Gibson Quien se acerque a La Pasión de Cristo sin anteojeras ideológicas descubrirá una película subyugadora en su aspereza, de un brío narrativo sobresaliente y recorrida subterráneamente de un misticismo que alcanza cúspides de emoción azmoñería oficial denostó La Pasión de Cristo por incorporar imágenes de una violencia explícita. Son los mismos gazmoños, con distintos collares, que en su día se escandalizaron con otras películas, cúspides del arte cinematográfico, que tampoco han renunciado a la representación iconográfica de la violencia: Intolerancia, Un perro andaluz, La naranja mecánica, Saló o los 120 días de Sodoma. Suele olvidarse con frecuencia que la misión del arte no consiste en amenizar nuestro tedio ni en complacer nuestros sentidos, sino en golpear nuestra sensibilidad, en conmover las plácidas convenciones sobre las que se asienta nuestra existencia. En La Pasión de Cristo, por lo demás, el espectador se enfrenta a una violencia de intención catártica: la tragedia del Gólgota adquiere así una dimensión desaforadamente carnal que nos permite entender mejor el misterio de un Dios que se hace hombre. Naturalmente, a los detractores de esta película no les ofende tanto la explicitud de ciertas secuencias como la conmoción estética y moral que dichas secuencias introducen en el espectador, ese pathos que lo empuja a com- padecerse del sufrimiento que se muestra ante sus ojos. Sorprende que una época que acepta sin rebozo la representación de la violencia cuando se concibe como puro ejercicio ornamental se rasgue las vestiduras cuando dicha representación interpela al espectador, estimulando su piedad. Pero esta discusión nos conduciría a territorios no estrictamente cinematográficos, revelándonos que en los vituperios a la película de Mel Gibson subyacen prejuicios anticristianos. Quien se acerque a La Pasión de Cristo sin anteojeras ideológicas descubrirá una película subyugadora en su aspereza, de un brío narrativo más que notable, recorrida subterráneamente de un misticismo que a veces alcanza cúspides de emoción, sobre todo cuando se detiene a explorar la empatía entre Jesús (interpretado por un austero Jim Caviezel) y su madre María (portentosa Maia Morgenstern) Algunas de las secuen- Lag TEXTO: JUAN MANUEL DE PRADA FOTOS: ABC Jim Caviezel en una escena de la película dirigida por Mel Gibson cias más hermosas de la película se dedican a conmemorar el sufrimiento sereno de la Virgen, plenamente consciente de la misión de su Hijo: así, por ejemplo, cuando pega el rostro al suelo y un pudoroso movimiento de cámara nos descubre que, justamente debajo, se halla Jesús, encerrado en una mazmorra; o cuando la Virgen, ayudada por María Magdalena, se agacha sobre el suelo del pretorio, para recoger con unos paños la sangre derramada por Jesús durante la flagelación; o cuando, tras presenciar una de las caídas de su Hijo camino del Gólgota, aplastado por el peso de la Cruz, Gibson intercala un flash- back en el que Jesús, todavía niño, es consolado por su Madre, tras pegarse un morrón. Son instantes de una intensa historia de amor maternal que se funden con la historia de otro amor más vasto, de naturaleza redentora. Otros logros de la película se observan en la composición de algunos personajes; muy alejada de los arquetipos, en especial los de Poncio Pilato (Hristo Shopov) cuyos conflictos de conciencia adquieren una dimensión angustiosa, y su esposa Claudia (Claudia Guerini) que trata de influir en el ánimo del titubeante procurador. Algunos de los episodios aquí mencionados están directamente inspirados por las visiones de la monja agustina Ana Catalina Emmerich (1744- 1824) de la que Gibson toma prestado ese misticismo de la sangre tan arrebatado y perturbador, que impregna su película, así como algunos elementos y personajes (por ejemplo, la intervención de Verónica) consagrados por la tradición piadosa. Pero, con algunas excepciones, la película se ciñe con bastante fidelidad a la narración evangélica de la Pasión (sobre todo a la más detallada de San Mateo) recuperando además algunos pasajes, como el de la institución de la Eucaristía o el de la predicación del amor a los enemigos en el Sermón de la Montaña, que ayudan a entender mejor la naturaleza del sacrificio de Jesús. ABC ofrece a sus lectores, junto al DVD de La Pasión de Cristo, un ejemplar de los Evangelios que permitirá al lector zambullirse otra vez en la crónica de aquellos acontecimientos que refundaron la Historia y el destino del Hombre. Nuestra genealogía espiritual se compendia en esas páginas, apretadas de belleza y significación, que debiéramos tener siempre a mano, como si fueran nuestro carné de identidad, nuestro salvoconducto, nuestro permiso de residencia en la Tierra. LAS TRES PRIMERAS ENTREGAS El Señor de los Anillos. Esta primera entrega de novela y película se efectuará el domingo 2 de octubre con su ABC y 8,95 euros más Apocalypse Now Redux. Se venderá con la novela El corazón de las tinieblas de J. Conrad el viernes 7 de octubre La Pasión de Cristo. Se entregará con un ejemplar de Los evangelios el viernes 14 de octubre al precio de 8,95 euros