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22 MIÉRCOLES 28 9 2005 ABC Internacional Blair se presenta en el congreso laborista con ganas de seguir y sin hablar de sucesión Firme defensa de la estrecha relación con Washington y rechazo a una retirada de Irak b Gordon Brown, quien fuera el contrapeso ideológico del primer ministro en su partido, juega ahora la carta de la continuidad para acelerar el traspaso de poderes EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. Tony Blair parece decidido a adentrarse en su tercer y último mandato, logrado el pasado mayo, sin dar pistas sobre el momento en que debería producirse el relevo en Gordon Brown, el ministro de Hacienda. En su intervención ayer en el congreso del Partido Laborista, Blair quiso dejar claro que tiene cuerda para algunos años y que su labor de modernizar el Reino Unido aún no ha terminado. Así, anunció reformas que afectarán a la sanidad, la educación, el transporte y la seguridad, e indicó que su Gobierno seguirá con su política de aplicar criterios de mercado al sector público. No pareció ser el líder al que le quede un año como primer ministro, como sugirió el discurso del día anterior del propio Brown. El congreso que se celebra en Brighton, en todo caso, ha supuesto un avance en la cuestión más reiterativa de la política británica en los últimos años: con el tácito permiso de Blair, Brown ya no habla públicamente de si sustituirá al primer ministro, sino de la profundización en el Nuevo Laborismo que quiere realizar cuando llegue al 10 de Downing Street. Pero de momento, la política de reformas las seguirá dictando Blair. El laborismo debe seguir como obrador de cambios; ésta es una batalla que aún no está ganada proclamó el primer ministro dando a entender que no se va a apear rápidamente del poder. Los últimos movimientos de Brown y de ministros próximos a Blair, algunos de los cuales deberán encontrar acomodo en un Gobierno con el futuro líder, indican la preparación de una sucesión ordenada, pero falta determinar el momento de dar los pasos para aplicarla. Brown y sus seguidores desearían que fuera en el plazo de un año o año y medio, pero el primer ministro desea retrasarlo lo más posible, y la legislatura dura cinco años, aunque suele acortarse. Ambas partes admiten que beneficiaría al partido que Brown llegara a las próximas elecciones ya co- mo primer ministro del Reino Unido. El recambio a tiempo debiera facilitarlo el compromiso de Brown para no dar marcha atrás a algunas de las reformas llevadas a cabo por Blair, contrarias al espíritu del viejo laborismo. Por eso el compromiso del titular de Hacienda, expresado el lunes en el congreso de Brighton, de no dar un giro a la izquierda, sino de continuar en la línea del Nuevo Laborismo y de renovarlo puede ser la cláusula de salvaguarda de su legado que anda buscando el premier británico. La expansión de la democracia Éstos son los puntos en los que los analistas políticos británicos se han centrado en las jornadas del congreso laborista, obviando los contenidos programáticos de los discursos. En cuanto a éstos, Blair no aportó ayer ninguna novedad. Por ejemplo, volvió a defender con pasión la invasión de Irak y la permanencia de los 8.500 soldados británicos que existen en ese país, negando así un calendario de retirada que algún medio había avanzado. Sé que buena gente no estuvo de acuerdo con la guerra- -admitió- pero estamos allí con otros aliados, con el apoyo ahora de la ONU y a petición del Gobierno de Irak Y recordó que gracias a esa presencia los iraquíes han podido tener elecciones libres: La so- Tony Blair, junto a su mujer, Cherie, ayer en el congreso laborista de Brighton Blair insistió en la falta de conexión entre los atentados de Londres y la guerra de Irak La puesta en escena quiso reafirmar la imagen de liderazgo del primer ministro lución para impedir que mueran inocentes no está en retirarse, no está en dejar a esas gentes en manos de fanáticos religiosos o de los residuos de Sadam, sino en combatir por sus derechos, porque puedan decidir sobre su Gobierno de la misma manera democrática en que lo hacen los británicos argumentó. Ésta es una causa progresista aseveró. Blair insistió en que la invasión de Irak nada tiene que ver con los atentados del extremismo islámico perpetra- Los unionistas de Ian Paisley insisten en no dar crédito a las pruebas del desarme del IRA E. J. B. LONDRES. La entrega de todo el arsenal del IRA, que certifica el adiós a la lucha armada de esta organización, era la palanca necesaria, pero no suficiente, para desatascar el proceso de paz en Irlanda del Norte. Ahora hará falta tiempo para que la Comisión Independiente de Seguimiento de la situación norirlandesa confirme en sus próximos informes que no hay más actividad paramilitar ni mafiosa por parte de miembros del IRA. Sólo así la presión crecerá sobre la principal formación de la provincia, el Partido Democrático Unionista (DUP) del combativo reverendo Ian Paisley, para que acabe aceptando al Sinn Fein, el brazo político del IRA, como obligado interlocutor en la formación de un Gobierno autonómico. Nadie esperaba que el DUP acogiera con campanillas la aseveración del presidente de la Comisión Independiente de Desarme, el general canadiense retirado John de Chastelain, de que el IRA ha entregado todas sus armas. Tras reunirse con De Chastelain, Paisley se aferró ayer a que los dos sacerdotes testigos del proceso, uno católico y otro metodista, fueron designados por el IRA para negar su independencia. Asimismo, consideró que la lista de armas había sido revi- sada y adulterada y aseguró haber oído que el IRA ha pasado parte de su armamento a grupos disidentes. También la Casa Blanca se sumó al reconocimiento del importante paso dado por el IRA, mientras que Londres trató de mostrar comprensión hacia el escepticismo protestante. No esperábamos que Ian y los unionistas recibieran esto con los brazos abiertos, porque han tenido muchas razones para sospechar de la conducta del IRA en el pasado indicó el ministro británico para Irlanda del Norte, Peter Hain, pero pidió que no se ponga en duda la integridad moral de De Chastelain.