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ABC MIÉRCOLES 28 9 2005 Nacional 17 tancia en España. Este grave incidente se produce en vísperas de la Reunión de Alto Nivel (RAN) entre España y Marruecos que se celebrará mañana en Córdoba y Sevilla, bajo la presidencia de los jefes de Gobierno de los dos países, José Luis Rodríguez Zapatero y Driss Yetú, y con participación de una veintena de ministros y secretarios de Estado. A la reunión han sido invitados también, como en las cumbres con Portugal y Francia, los presidentes de las Comunidades autónomas vecinas, en este caso, Andalucía y Canarias. El Gobierno, sin embargo, ha rechazado la petición de las autoridades de las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla de estar presentes en la RAN, pese a que se abordarán temas como la inmigración o las relaciones comerciales, que les afectan plenamente. La presencia de Ceuta y Melilla hubiera sido inaceptable para los marroquíes. La respuesta del titular de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ha sido que será el Gobierno quien defienda los intereses de Ceuta y Melilla. El presidente ceutí, Juan Jesús Vivas, calificó la decisión como una discriminación afirmando: Damos por supuesto que el Gobierno de la Nación asume y defiende los intereses de Ceuta y Melilla pero también los de otras comunidades y, sin embargo, Canarias y Andalucía estarán presentes en la reunión Éste no será el último asalto en masa a la valla. Lo sabe la Guardia Civil. Lo saben los marroquíes. Y, lo que es más importante, lo saben los subsaharianos, expulsados de África Por mucho que la suban, no nos iremos TEXTO: L. DE VEGA MELILLA. Hay una frase en la mente de todos y en boca de algunos menos. Por mucho que suban la valla, los subsaharianos no se irán El resultado del último ataque -como se refieren los propios inmigrantes a las intentonas- -es la mejor garantía de que las avalanchas se van a seguir produciendo. Saben que yendo en grandes grupos serán más los elegidos. Es la técnica del desbordamiento. Ni la Guardia Civil, ni los mehanis (Fuerzas Auxiliares) de Marruecos pueden con varios centenares de subsaharianos que hacen oídos sordos a los disparos de fogueo y a las pelotas de goma. Desde que en agosto del año pasado los inmigrantes empezaran a poner en práctica este nuevo método para alcanzar tierras españolas ha habido decenas de asaltos en masa. Los jóvenes, que antes habitaban el campamento del monte Gurugú y ahora vagan por el bosque de Rostrogordo, se reúnen en una especie de cónclave internacional. Cada grupo, generalmente organizado por países, cuenta con sus responsables. Fijan fecha, horas y lugares para acercarse a la doble verja. Hacen acopio de escaleras- -al menos una por cada tres personas- -y guantes de jardinero y, cuando cae la noche, la adrenalina se desparrama. Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de Melilla no se estira como el chicle y, además, es eso, temporal. Tras unas semanas de aparcacoches en la Ciudad autónoma serán trasladados a la Península, donde su estancia en el limbo de la legalidad- -por más que se haya aprobado el nuevo reglamento de Extranjería- -puede terminar en el mejor de los casos con otra regularización. Cuesta mucho entrar, pero tampoco es fácil que te echen, como recalcan muchos de los que esperan dar el salto. Cyrille Kompe, de 20 años, llegó a España desde la República Centroafricana en una de las últimas avalanchas. La sonrisa no le cabe en la cara cuando este corresponsal le preguntó hace unos días cómo le va. En el CETI tenemos cama y comemos mucho y bien comentó mientras limpiaba un coche junto al hotel Melilla Puerto. La única salida Melilla es la última frontera de Europa y la primera de África. Cuando un inmigrante remonta el continente desde los confines subsaharianos lo hace impulsado por una fuerza que le impide detenerse ante nada. Y los doce kilómetros cuadrados de la pequeña ciudad española es lo primero con lo que se topan. No es que en Malí, Níger, Camerún, Senegal, Gabón o la República Centroafricana se haya puesto de moda el viajar a Europa. No. Son las guerras, el hambre, la falta de expectativas y el ver que en casa no hay salida a los problemas. Sólo de esta forma mantienen a duras penas la ilusión durante un viaje en el que, además de a las fronteras, se enfrentan a mafiosos y bandidos de todos los colores. La valla está cansada. Ya lo sé. Pero he venido aquí para saltarla sentenciaba hace unos días el maliense Brahim Mega en Rostrogordo. Bien informados Lo que ocurrió en la madrugada de ayer fue lo nunca visto. Según cifras oficiales, unos cien inmigrantes lograron dar el salto al otro lado ante la impotencia de la Guardia Civil, que se encuentra en máxima alerta por el incremento de este tipo de avalanchas en las últimas semanas. Los jóvenes, que a menudo conocen la ley mejor que los propios españoles, saben que no llegan a tiempo para acogerse al proceso de regularización. Pero también saben que el La Guardia Civil intercepta a 91 inmigrantes en la costa de Granada ABC GRANADA. La Guardia Civil ha interceptado en las últimas horas a otros 91 inmigrantes que trataban de llegar a Granada en sendas pateras. Una embarcación con 67 sin papeles a bordo fue detectada a las seis y media de la madrugada cuando navegaba a 12 millas de la localidad granadina de Almuñécar. Cruz Roja sólo tuvo que atender a uno de los marro- REUTERS quíes por hipotermia. En la barcaza viajaban cinco menores y dos mujeres que fueron trasladados a Motril. Horas antes, a las tres de la madrugada, agentes del Instituto Armado detuvieron en tierra a otros 24 inmigrantes, uno de ellos menor de edad, que viajaban en una patera que fue avistada a las 11.30 de la noche a 7 millas de la costa y que no pudo ser abordada por el mal estado de la mar.