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6 Opinión MIÉRCOLES 28 9 2005 ABC AD LIBITUM TRIBUNA ABIERTA JOSEBA ARREGI EX CONSEJERO DEL GOBIERNO VASCO Y MIEMBRO DE ALDAKETA JUEGOS DE BURGUESES UCHOS militantes socialistas, tanto más cuanto menos ilustrados, suelen descalificar a sus colegas del PP acusándoles de liberales y, lo que resulta todavía más curioso, muchos de los devotos populares, especialmente quienes tienen por oficio el servicio al Estado, se ofenden con el calificativo en lugar de, como sería más lógico, sacar pecho y presumir de ello. También es frecuente el caso de los socialistas que, para ahondar en sus descalificaciones sostienen, a estas alturas de la Historia, que el liberalismo es despreciable porque es una doctrina burguesa ¿No son burgueses, y prototípicos, los líderes del PSOE y, más todavía, los de sus raM. MARTÍN mificaciones perifériFERRAND cas? Aquí, por la derecha y por la izquierda, todo el mundo habla de beneficiar la libertad individual con la limitación y el control de los poderes del Estado, y casi todos aceptan y pregonan, de mejor o peor grado, la separación de la Iglesia y el Estado, la libertad religiosa, la enseñanza laica, la libertad de cátedra, la igualdad de las personas ante la Ley... ¿De dónde, si no es del liberalismo, arrancan esas ideas, naturalmente burguesas? A propósito de un justo homenaje a Raymon Aron, en el centenario de su nacimiento, a los líderes del PP, pasados y presentes, les ha dado por confesar su liberalismo de toda la vida Valga el gesto, como ejercicio de estilo, para todos aquéllos que no han ocupado, ni por elección ni por designación, cargo alguno en ninguno de los planos de la Administración del Estado. A los demás, a quienes ya se incluyen en la nómina de los ex habría que preguntarles la razón por la que su presente glorificación de la memoria de Aron no fueron apuestas y prácticas liberales en sus días de poder. Aquí la tentación socialdemócrata está a la orden del día. Es un fin que suele asaltar al que decide, porque la fe y la confianza de la mayoría están puestas en el Estado. La competencia se acepta como un mal menor, pero sin ver en la libertad del individuo el centro y razón de ser de toda la política democrática. Tanto es así que, hasta un José María Aznar, bandera aparente del fervor liberal, es inspector de Hacienda en su base profesional y apunta entre lo mejor de sus logros de Gobierno algunas metas en muy poco distintas de las que pudiera predicar José Luis Rodríguez Zapatero en el caso, ya demostrado como imposible, de que el líder del PSOE tuviera alguna idea política más allá de la sonrisa y la mera conservación del poder. Cuando yo compraba Le Figaro, sólo por leer a Raymon Aron, los hoy liberales españoles andaban, unos, en la doctrina social de la Iglesia y, otros, en ese igualitarismo social que sigue de moda. La libertad, no nos engañemos, nunca estuvo muy bien vista por estos pagos y, por eso, reconforta la aparición de tanto nuevo convencido. ¿Será que el liberalismo ya no es pecado? M EL OPORTUNISMO DE ETA Para el autor, la verdad de ETA desde que usó la violencia está en sus actos, y no en sus palabras. Por eso, la única posibilidad de que se pueda entrar en interlocución alguna con ETA es la renuncia explícita y comprobable al uso del otro lenguaje, el lenguaje del terror N OS hemos convertido todos en grandes exégetas de ETA. Como ha solido decir uno de los mejores analistas de ETA, aunque ésta no tenga ninguna ideología, sus intérpretes suplimos con creces esa falta. En la última declaración de ETA, una declaración doble, como casi siempre, de acto- -bomba- -y de palabra, declaración hecha llegar a los medioas afines, habla de oportunidades para el pueblo vasco. Lo dice usando violencia, pero sin matar, y lo dice analizando la situación política actual, pero sin renunciar a sus postulados. Pero lo que queda en los medios de comunicación es el eco positivo del término oportunidad: Euskadi, el pueblo vasco, se encuentra ante una gran oportunidad. Da la impresión de que ETA valora positivamente la situación actual, cuyo único fundamento es su propia derrota. Pero si valora positivamente la situación actual es porque no se siente nada derrotada, o porque, aunque se sienta derrotada, piensa que puede convertir la derrota en victoria definitiva. Porque la oportunidad de la que habla ETA es la oportunidad de llevar a cabo su programa de siempre: una Euskadi entendida como Euskalherria, es decir, una Euskadi a la que se le aplica el principio de la territorialidad nacionalista, y una Euskalherria definida según el principio del derecho de autodeterminación en interpretación también nacionalista. Y porque sólo se trata de una oportunidad, es necesario que ETA siga siendo lo que ha pretendido siempre: la avanzada revoluciona- ria que dirige la lucha popular que impulsa el movimiento que necesariamente ha de conducir a la consecución del fin ineludible del fin político de ETA. Todos sabemos que el término oportunidad conlleva un significado positivo. Hablamos de la democracia como de un sistema que se legitima porque asegura la igualdad de oportunidades. En democracia todos los ciudadanos tienen las mismas oportunidades: de hacer carrera, de llegar a ocupar un puesto político, de llegar a ser ricos. Si ETA habla de oportunidad, debe ser algo positivo: se ha abierto un tiempo en el que algo positivo puede suceder para Euskadi, para la sociedad vasca, para España. No nos cerremos a esa oportunidad. Si hasta ETA reconoce que estamos en una situación de oportunidades para que algo nuevo suceda. Es verdad que inmediatamente se añade que la oportunidad de la que habla ETA está ligada a la necesidad que proclama ella misma de seguir luchando con todos lo medios habituales- -violencia y movilización popular- -para alcanzar los fines de siempre. Pero esta salvaguarda viene como añadido. Y podemos caer en la tentación de no darnos cuenta de que el problema no está en las condiciones que añade ETA a la oportunidad, sino en el mismo discurso de la oportunidad. Porque lo que es oportunidad para ETA es la desgracia de cualquiera que sea demócrata de verdad en Euskadi y en España. La oportunidad de ETA es la posibilidad de, por fin, alcanzar lo que siempre ha pre- ¿Le favorece al Gobierno que ETA continúe colocando coches- bomba? Nadie puede pensar que están ustedes negociando con ella, cuando sigue cometiendo atentados.