Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
56 Cultura MARTES 27 9 2005 ABC ANNE- SOPHIE MUTTER Violinista Frente a las obras contemporáneas aprendo más de mis limitaciones Nacida en Rheinfelden en 1963, la alemana Anne- Sophie Mutter es, aparte de la violinista más bella del panorama musical, uno de los valores instrumentales más claros de la última parte del siglo XX. Regresa al ciclo de Juventudes Musicales en Madrid, abriendo nuevo curso con Mozart TEXTO: JUAN ANTONIO LLORENTE FOTO: IGNACIO GIL Antonio Drove Los restos de Antonio Drove serán inhumados el viernes en París ANTONIO WEINRICHTER MADRID. La carrera del recién desaparecido Antonio Drove le convierte en otro de esos malditos a su pesar que abundan en el cine español. En su caso, sin merecerlo y no sin haber intentado por todos los medios dejar de serlo. Fue uno de los licenciados de la legendaria Escuela Oficial de Cinematografía, para la que realizó el corto La caza de brujas un modelo de descripción de un entorno represivo en un internado. Su siguiente mediometraje, ¿Qué se puede hacer con una chica? confirmó su talento, pero sólo le sirvió para integrarse en la industria por la vía indirecta de la escritura de guiones para Borau o Camus. A mediados de los años 70, Tocata y fuga de Lolita inaugura su trilogía de películas de la llamada Tercera Vía, cine comercial con cierto compromiso de interés más coyuntural que artístico. Hay que esperar a La verdad sobre el caso Savolta en 1979, para ver florecer el talento de Drove en este título modélico de lo que entonces se llamaba ficción de izquierda. Y luego sólo El túnel adaptación de Sábato, tras cuyo look sofisticado y reparto internacional se agazapaba un preciso ejercicio de estilo. Los lapsos entre películas los cubría Drove gracias a su condición de realizador de TVE, para la que realizó quizá su trabajo más interesante: unos sonados episodios de Curro Jiménez los cientos de latas que se trajo de un viaje a Cuba, un original programa- happening en torno a una no- entrevista con su admirado Jerry Lewis y, sobre todo, aquella larga entrevista con Douglas Sirk que luego sirvió de introducción a un ciclo sobre el cineasta (y sirvió también de modelo insuperado de cómo tratar el cine en televisión) Luego escribió su libro sobre Sirk, caudaloso y excéntrico testimonio de una cinefilia apasionada que tanto le costó, irónica y tristemente, plasmar en la pantalla grande. Sus restos serán inhumados en París. -Parece que le gustan los programas monográficos. -No es eso. Es que está a punto de cumplirse un cumpleaños sonado de Mozart. En estos días hace 250 años, su madre estaba embarazada del músico, que nacería el siguiente enero. Y me ha parecido que era un momento oportuno para empezar una serie de esos homenajes con los que seguiré todo el año próximo al que, aparte de ser uno de los mejores compositores de la historia, es quien en menos de treinta años escribió las mejores páginas para violín, ya que él mismo era un extraordinario violinista. -Ahora su fascinación se centra en las sonatas. -Porque estas 16 obras- -en realidad 15, porque hay una del final de su vida que se me escapa del concepto juvenil de las restantes- -son trabajos excelsos de su periodo vital más feliz, cuando comenzaba a escribir para violinistas de moda como Antonio Brunetti, y su Idomeneo triunfaba en Viena. Después llegaron los momentos desesperados, cuando para conseguir dinero tenía que trabajar 24 horas al día. -Más o menos las que usted. Porque en 2006 le toca cumplir con muchos compromisos. Incluyendo los 30 años de su debut internacional en el Festival de Lucerna- -Allí estaré este año con Lambert Orkis y algunas de las Sonatas que tocamos en Madrid. Lo más divertido es que será en la misma fecha que entonces: el 23 de agosto. Una coincidencia preciosa. ¿También tocó Mozart en aquel Festival, dedicado a España? -No. Fue un recital con obras de Paganini, las variaciones de Kreisler, la chacona de Bach y también de dos españoles: Sarasate y de Falla, de quien toqué la Suite Popular. ¿Mozart le requiere exclusividad en 2006? -Este año no es como 1998, que se lo dediqué entero a Beethoven. Hay mucho Mozart por lo del aniversario: giras por Norteamérica primero, en verano en el Lejano Oriente, además de todo lo de Europa desde principios de año. Pero continúo con mi música de Korngold, Rihm... ¡Una vida de locos! -Incluso un estreno. Por fin le llega la hora de Boulez. -Hace diez días recibí una carta suya en la que me decía que, con todos los homenajes que le habían hecho el año pasado por su 80 cumpleaños, va retrasado. Así que ya sé que la première no será posible en la fecha señalada. -Hace unos años decía lo mismo Mutter, con su inseparable violín, ayer en Madrid Este mes es un momento oportuno para empezar unos homenajes a Mozart con los que seguiré todo el año próximo En 2006 regresará al Festival de Lucerna, donde debutó hace treinta años. Será, como entonces, el 23 de agosto con otro concierto de Penderecki. -Entonces, aunque pospusimos el estreno de la sonata, fue distinto. Tres meses antes ya tenía entre mis manos las tres cuartas partes de la obra, y del Maestro Boulez no tengo nada al día de hoy. -Esperas aparte ¿Le da satisfacciones la música contemporánea? -Enormes. Ahí está el concierto que me escribió mi marido (André Previn) y que estrené justo después del de Dutilleux. Lo he interpretado en muchas ocasiones y es una obra deliciosa. Cuando me enfrento a obras contemporáneas aprendo más acerca de la música y de mis propias limitaciones. Y también del violín, y de las posibilidades que brinda.