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46 Sociedad MARTES 27 9 2005 ABC El Papa recibe a Hans Küng para estudiar sus proyectos de diálogo entre fe y razón Benedicto XVI y el teólogo disidente no abordaron antiguas disputas doctrinales amistoso, el Santo Padre y Hans Küng conversaron el pasado sábado en Castelgandolfo sobre la ética mundial y otras cuestiones de interés común JUAN VICENTE BOO CORRESPONSAL ROMA. Benedicto XVI sorprendió ayer al mundo revelando que recibió el pasado sábado a Hans Küng en la residencia de Castelgandolfo para hablar sobre algunos proyectos del teólogo disidente, como la ética mundial o el diálogo entre fe y razón, cercanos a grandes objetivos de Juan Pablo II que el Papa actual ha asumido como propios. Al ser viejos amigos, pues se conocieron hace medio siglo, el encuentro tuvo un clima amistoso según un comunicado de Joaquín Navarro- Valls. El texto, afinado al milímetro para evitar equívocos, señala que ambos estaban de acuerdo en que no valía la pena abordar, en el marco de ese encuentro, las disputas doctrinales entre Hans Küng y el Magisterio de la Iglesia católica por lo que decidieron concentrarse en dos áreas de trabajo más constructivas: la ética mundial Weltethos y el diálogo de la razón científica con la razón de la fe cristiana El profesor emérito de Tubinga explicó al Papa que su proyecto de ética mundial no es una construcción intelecb En un clima Antiguo amigo y compañero de Joseph Ratzinger Hans Küng y Joseph Ratzinger eran dos jóvenes sacerdotes cuando se encontraron en 1957, en Innsbruck, para hablar a fondo de teología. Concretamente, de la tesis doctoral de Küng, sobre la que Ratzinger acababa de escribir una recensión. Cuarenta años más tarde, el cardenal recordaba en su autobiografía que la había leído con gusto, reconociendo los méritos del autor, cuya simpática apertura y franqueza me agradaban. Nació así una buena relación personal, aunque ya poco después tuvimos una polémica seria... En 1959, Küng se trajo a Joseph Ratzinger a la Universidad de Tubinga como titular de la segunda cátedra de Teología Dogmática. El trabajo de Küng, fruto de su formación en la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma y La Sorbona de París, le valieron en 1962 el nombramiento como experto en el Concilio por el Papa Juan XXIII. Los problemas afloraron en 1968, cuando Küng empezó a criticar la escasez de reforma en la Iglesia, y en 1971, cuando puso en duda la infalibilidad del Papa. Sucesivamente se desmarcó en otros terrenos hasta que, en 1979, el Vaticano declaró que su enseñanza ya no podía considerarse católica. No le prohibió la docencia, y Küng continuó en la Universidad de Tubinga, pero a título personal. Desde entonces, su magisterio son sus libros y su último gran empeño, el de crear una ética mundial tual abstracta sino aportar más luz a valores morales en los que convergen las grandes religiones del mundo, y que pueden ser aceptados como criterios válidos por la razón secular En un tono muy positivo, el comunicado señala que Benedicto XVI apreció ese esfuerzo del profesor Küng y se reafirmó de acuerdo en cuanto a su intento de reavivar el dialogo entre la fe y la razón natural A su vez, el profesor Küng expresó su aplauso por los esfuerzos del Papa a favor del diálogo entre las religiones y por sus encuentros con diferentes grupos sociales del mundo moderno Hans Küng EPA Para bien del cristianismo Mas allá de las puntualizaciones del texto para evitar el escándalo de los conservadores, el hecho de recibir a Küng muestra la disposición del Papa a hablar con todo el mundo si es para bien del cristianismo. Küng no es el primer crítico del Vaticano al que Benedicto XVI abre las puertas, pues el pasado 27 de agosto recibió a Oriana Fallaci- -quien ataca violentamente la línea de diálogo con el Islam de Juan Pablo II- -y el 29 de agosto al obispo cismático Bernard Fellay, sucesor de Marcel Lefebvre, y fustigador de Papas infieles Joseph Ratzinger mantiene un talante académico, favorable al diálogo y una actitud de confianza en la capacidad humana de entenderse. Cuando era prefecto de la Congregación para El teólogo reconoció los esfuerzos de Benedicto XVI a favor del diálogo entre las diferentes religiones la Doctrina de la Fe trabajó a fondo para lograr la declaración común de 1999 en Augsburgo con la Iglesia luterana sobre la justificación, el punto de discordia que abrió la herida de la Reforma. Y en breve firmará otra sobre la sucesión apostólica En ese contexto, buscar objetivos comunes con Hans Küng no sólo facilitará superar estridencias pasadas sino que permite aprovechar la brillantez analítica del teólogo suizo en dos grandes causas compartidas como son la articulación de una ética mundial y el retorno al dialogo sereno entre fe y razón científica.