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24 MARTES 27 9 2005 ABC Internacional Londres y Dublín admiten que el IRA ha puesto fuera de uso todo su arsenal El líder unionista Ian Paisley no acepta el desarme porque no ha sido transparente Fein, Gerry Adams, llama a los protestantes a fiarse y a trabajar conjuntamente para recuperar las instituciones norirlandesas EMILI J. BLASCO. CORRESPONSAL LONDRES. El fin definitivo de la lucha armada del Ejército Republicano Irlandés (IRA) anunciado el 28 de julio, quedó confirmado ayer con la certificación de que en las últimas semanas la organización terrorista ha completado la destrucción o inutilización de todo su arsenal, según aseguraron la Comisión Independiente Internacional de Desarme y dos testigos especiales que han seguido el secreto proceso. El presidente de esta Comisión, el general canadiense retirado John de Chastelain, mostró en rueda de Prensa ayer en Belfast su satisfacción porque las armas inutilizadas representan la totalidad del arsenal del IRA Hemos observado y verificado la puesta fuera de uso de gran cantidad de armas, que creemos incluyen todas b El dirigente del Sinn las armas en posesión del IRA manifestó, sin dar detalles sobre la cantidad de armamento y munición inutilizado y escondido ahora en lugares seguros. Por su parte, el sacerdote católico Alec Reid y el metodista Harold Good, que han actuado de testigos del proceso, dijeron estar totalmente seguros de la veracidad de esta apreciación. Sin lugar a dudas, las armas del IRA están fuera de circulación declararon. También el IRA, mediante un comunicado firmado como es tradicional por P. O Neill, un seudónimo que muchos atribuyen a Adams, confirmó que el proceso de poner las armas fuera de uso ha sido completado El anuncio satisfizo a los Gobiernos de Londres y Dublín, que han recibido un informe de la Comisión Independiente con datos que no se harán públicos- -Blair se declaró convencido de que el desarme del IRA finalmente se ha cumplido mientras Ahern calificó el gesto de hecho histórico Pero la falta de evidencias fotográficas y de un inventario de las armas puestas fuera de uso fueron el argumento utilizado por los unionistas pa- El general De Chastelain, momentos antes de hacer el anuncio en Belfast Los primeros ministros británico e irlandés, Blair y Ahern, califican el desarme de paso muy importante para el proceso de paz ¡AL FIN! JOSÉ MANUEL COSTA egún los testimonios de la Comisión Independiente de Desarme y de los clérigos de ambas confesiones que certificaron el hecho, el IRA (P) ha puesto sus armas fuera de uso Con ello se cierra uno de los capítulos más negros de la historia británica. Un capítulo saldado con más de 3.000 muertes y unos 33.000 heridos (en una población que alcanza sólo unos 2 millones de personas) Una historia tan terrible que sus cicatrices a buen seguro tardarán alguna que otra generación en cerrarse definitivamente. ¿Cómo se ha llegado a este momento? Las razones surgen de una combinación entre la lucha armada y la iniciativa política. En un momento que puede situarse en torno a los primeros 80, la dirección del IRA, en gran parte idéntica al Sinn S Fein (su brazo político) acabó aceptando que habían perdido la guerra Naturalmente, el IRA podía seguir matando (y de hecho lo hizo) pero su cúpula sabía que el sueño de imponer por la fuerza a los británicos el abandono del Ulster, jamás se cumpliría. Los sucesivos gobiernos británicos tenían la misma convicción: sabían que el IRA había fracasado, pero también que podía mantener su actividad de forma casi indefinida, con elevados costes humanos y materiales. Quizás por ello los contactos entre el Gobierno británico y los terroristas católicos se mantuvieron casi ininterrumpidamente, bien de forma directa, bien mediante intermediarios. La represión, superando los excesos de 1972- 73, se mantuvo luego en una misma línea de severidad. Por su parte, y liderados por Gerry Adams y Martin McGuinnes, los republicanos comenzaron una larga andadura, nada exenta de vio- lencia, que culminó en una tregua indefinida por parte del IRA (P) y la firma de los acuerdos de Viernes Santo de 1998. Dichos acuerdos, ha de recordarse, se lograron a costa de grandes sacrificios por parte de todos los firmantes. El Gobierno de Londres aceptó liberar a los presos y la posibilidad de que los norirlandeses decidan en referéndum una eventual unión a Irlanda. La República cambió nada menos que el segundo artículo de su Constitución, borrando su histórica reclamación de los condados norteños. Y los partidos locales aceptaron una peculiar forma de democracia incluyente en la que ambas comunidades participarían del poder ejecutivo. Hoy, casi la mitad de los miembros de la Asamblea norirlandesa han sufrido pérdidas familiares en el conflicto o han sido ellos mismos objeto de atentados. Pero han decidido sentarse juntos. La paz exige mucho. ra negar credibilidad al paso dado por el IRA. El líder del mayoritario Partido Unionista Democrático (DUP) el reverendo Ian Paisley, acusó a Blair de romper su promesa de que el desarme sería transparente y verificable De Chastelain, encargado de supervisar el desarme de los grupos paramilitares desde los Acuerdos de Viernes Santo de 1998, que fijaron reglas de confidencialidad para que nadie se sintiera derrotado admitió que no hay manera de saber con certeza si hay gente del IRA que ha guardado armas pero expresó su convencimiento de que la organización ha renunciado a todo su armamento, ya destruido parcialmente en anteriores entregas y ahora inutilizado del todo. Las consecuencias políticas El general canadiense indicó que así lo cree no sólo porque lo afirma el IRA, sino porque las cantidades y tipos de armas y municiones corresponden con las estimaciones realizadas por las fuerzas de seguridad. El arsenal está compuesto por una vasta cantidad de munición, rifles, metralletas, morteros, misiles, pistolas, explosivos y sustancias explosivas. El hecho de que Chastelain admitiera que no se puede determinar si algunos miembros del IRA han conservado sus armas llevó a Paisley a insistir en su desconfianza. Para el líder del DUP no basta con que el IRA ya no vaya a cometer atentados, sino que es necesario que sus militantes dejen también la actividad mafiosa que desarrollan. Por ello, Paisley rechazó cual-