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12 Nacional LUCHA CONTRA EL TERRORISMO ISLAMISTA MARTES 27 9 2005 ABC SENTENCIA CONTRA LA CÉLULA ESPAÑOLA DEL 11- S Abu Dahdah Imad Barakat Yarkas era el principal acusado en esta causa, pues además de atribuirle el fiscal los 2.974 asesinatos del 11 de septiembre, le acusaba también de tenencia de armas. Sobre Abu Dahdah ha recaído la mayor condena, 27 años de cárcel, 15 de ellos por conspiración para el asesinato. Es el único de los procesados que los jueces vinculan con el 11- S, y lo hacen al haber dado validez a dos conversaciones telefónicas en las que un tal Shakur le informaba de los planes de los atentados contra Estados Unidos. Driss Chebli Este procesado ha sido condenado a seis años de cárcel por un delito de colaboración con organización terrorista, lo que ha supuesto una de las sorpresas de la jornada, porque era uno de los tres procesados que se enfrentaban a las mayores penas (más de 74.000 años de cárcel) y se le imputaba, además de los asesinatos de las Torres Gemelas, un delito de integración) Los magistrados concluyen que este individuo, imputado también en la matanza de Madrid, tuviera relación con el comando de Hamburgo, autor del 11- S. Basel Al Abrash Ghayoun Autor de unos vídeos turísticos de Nueva York que le costaron una petición fiscal de más de 74.000 años de cárcel, Al Abrash ha sido el más afortunado de los tres procesados a los que Pedro Rubira atribuye los 2.973 asesinatos de los atentados de Estados Unidos, pues ha sido absuelto. No encontramos indicios que justifiquen la grave imputación dirigida contra él aseguran los magistrados en la sentencia. Tampoco se ha constatado que este procesado, a través de sus empresas, entregara dinero a Al Qaida. Con una dureza poco habitual en una sentencia, los magistrados recuerdan en varias ocasiones que los indicios no son suficientes para condenar a alguien. Los informes policiales que critica fueron asumidos por Garzón y el fiscal Rubira Cuando las sospechas no son pruebas TEXTO: N. VILLANUEVA MADRID. De la posesión de esas cintas de vídeo los investigadores han extraído conclusiones basadas en deducciones que no son fruto precisamente de un proceso de razonamiento lógico, fundamentado en hechos objetivos y constatados No es ésta la única ocasión en la que los magistrados de la Sección Tercera recuerdan a la Policía- -cuyas tesis fueron asumidas por el juez instructor, Baltasar Garzón- -que las sospechas no son suficientes para imputar a alguien la comisión de un delito. Los casos de Abu Dahdah Driss Chebli y Basel Al Abrash Ghayoun, los tres procesados para los que el fiscal solicitaba más de 74.000 años de cárcel por el 11- S, son una buena muestra de ello. A lo largo del proceso, las peticiones del fiscal, basadas en los informes policiales, se han ido desinflando hasta el punto de que el principal procesado por esta causa, Abu Dahdah es el único sobre el que han recaído los atentados de Nueva York, pero no como autor, cómplice o cooperador necesario, sino como conspirador, la más suave de las calificaciones delictivas que en relación con aquellos atentados se le podrían haber imputado. La Sala sostiene que Abu Dahdah conocía los siniestros planes de inmediata ejecución que habían ultimado Mohamed Atta y Ramzi Binalshibh, de los que estaba al corriente, y los asumió como propios siendo puntualmente informado de los preparativos que antecedieron a los ataques perpetrados contra el World Trade Center y el Pentágono El tribunal, ayer, durante la lectura del fallo de la sentencia, en la que estuvieron presentes los 24 procesados No encontramos indicios que justifiquen esta grave imputación. Sólo aparecen sospechas y conjeturas policiales haber puesto en contacto a los miembros de la célula de Hamburgo con Abu Dahdah De las pruebas practicadas no se extrae la realidad de los hechos objeto de acusación, habiéndose acreditado sólo los que figuran en el relato de hechos probados de esta sentencia, los cuales presentan una gravedad infinitamente inferior a los que se reflejan en los escritos de la acusación pública La Sala añade que para llegar a las conclusiones que ha sostenido el fiscal hubiera sido necesario, entre otras cosas, asumir un informe de Suposiciones y conjeturas La falta de pruebas ha llevado a que a Driss Chebli no se le haya podido condenar por los atentados del 11- S y a que la inicial petición del fiscal de 74.000 años de cárcel por los 2.973 asesinatos de los ataques terroristas sobre EE. UU. se haya quedado en un simple delito de colaboración con organización terrorista. El fiscal acusaba a Chebli de la Policía que resulta ser un compendio de suposiciones y conjeturas Las referencias a la instrucción de este caso, bautizado en sus inicios- -a mediados de los 90- -como operación Dátil vuelven a aparecer en el caso del procesado Basel Al Abrash, que ha pasado de enfrentarse a más de 74.000 años a ser absuelto. La Policía estaba convencida de la participación de este individuo en el 11- S. Según los informes, Al Abrash habría hecho llegar a la dirección de Al Qaida varias cintas de vídeo con edificios emblemáticos de Nueva York, grabaciones que, según la tesis de Garzón, habrían servido de base al comando de perpetró aquellos atentados. La puesta en libertad de este procesado en los primeros días del juicio hizo presagiar que las acusaciones contra él se quedarían en agua de borrajas. Y así ha sido. No encontra- mos indicios que justifiquen la grave imputación dirigida contra él. Sólo aparecen al respecto sospechas y conjeturas policiales, muchísimas sospechas y conjeturas En otro momento de la sentencia, y también en relación con este procesado, el tribunal asegura que no comparte en modo alguno las conclusiones de la Policía en lo que se refiere a la participación de Al Abrash en el 11- S. La pésima calidad de la grabación de las tan repetidas cintas, que causan hasta malestar físico a cualquiera que las visiones porque provocan cierto mareo, no pueden constituir material idóneo que sirviese a Al Qaida para seleccionar objetivos, cuando por unos pocos euros se podrían haber obtenido en cualquier establecimiento comercial cintas de vídeo que reflejan imágenes nítidas y de muy superior calidad