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ABC MARTES 27 9 2005 Opinión 7 nada ejemplar en la moderación de precios. En cuanto al bloque restante de nuestro comercio exterior, con los países que tienen monedas distintas del euro, los responsables de nuestra política económica no tienen competencias para influir en el tipo de cambio y la fortaleza que ha tenido el euro en los tiempos más recientes ha dificultado nuestras exportaciones, que en gran parte han tenido que depender de las características de los productos que ofrecemos en el mercado. El aspecto positivo de ese tipo de cambio comunitario ha sido el abaratamiento de las importaciones de productos tan vitales para nosotros como el petróleo. La permanencia del euro fuerte, sin embargo, ha sido ya sentenciada por los resultados de los referendos sobre la Constitución Europea de Francia y Holanda y las incertidumbres que ha ocasionado. LA ESPUMA DE LOS DÍAS ESPERANZA EN EL CALLEJÓN E dedicado estos días a realizar un pequeño sondeo doméstico; he preguntado a amigos, parientes y conocidos en general cuántos homosexuales conocen que respondan al modelo Zerolo; cuántos han convertido su opción sexual, privada y libérrima, en una bandera política. La conclusión, no demoscópica pero si generalizada, es que son minoría. Son tan escasos que apenas se han celebrado unas docenas de bodas homosexuales desde que se aprobó la ley. Las cifras indican que esos polémicos matrimonios nunca fueron una necesidad social; son más bien la excusa de una maniobra política que persigue trasladar a las minorías radicales la legitimidad democrática que se CARMEN niega a la mitad de la soMARTÍNEZ ciedad. No estamos ante CASTRO una cuestión de derechos- -lo han explicado el Consejo de Estado, el Consejo del Poder Judicial y la Academia de Jurisprudencia- ni ante un gesto de progresismo social- -prácticamente ningún país de Europa admite el término matrimonio para las uniones homosexuales- se trata, simple y llanamente, de un truco propagandístico Por ello sorprende que una mujer de las convicciones y de la experiencia de Esperanza Aguirre haya entrado a ese trapo. Ella, que sufrió feroces campañas de desprestigio personal, se ha tragado el anzuelo y ha admitido el espejismo por la realidad: medio centenar de bodas gay frente a un millón de ciudadanos en la calle. ¡Curioso cálculo electoral! Zerolo es concejal del PSOE, no de un inexistente Partido Gay. Concederle a él y a sus colegas activistas la representatividad exclusiva de todo el electorado homosexual es un exceso de generosidad. Es tanto como admitir que Lidia Falcón y su feminismo permanentemente cabreado concentran todos los matices del universo femenino o que los políticos catalanes representan cabalmente a la sociedad que les ha votado. ¿Cuántos ciudadanos pueden asumir sin sonrojo el sainete del Estatuto o el rebuzno guerracivilista del conseller Huguet? Con Maragall y sus socios el nacionalismo catalán ha pasado de asfixiante a ridículo. Y en el colmo del despropósito el obispo Sistach bendice el aborto libre y la eutanasia si es por el futuro de Cataluña. ¿Estaremos ante un blindaje frente al Vaticano o ante la versión apostólica del hecho diferencial? Hace tiempo que la política española, incluida la catalana, se ha ido a dar un paseo por el callejón del Gato; las instituciones y conceptos clásicos como nación, ciudadanía o solidaridad se han pervertido hasta el esperpento. Pero esas deformidades han dejado de escandalizarnos por su reiteración abrumadora; las aceptamos de pura fatiga y así transitamos por territorios cada vez más extravagantes y lejanos. Pretender que los populares pueden encontrar una imagen favorecedora en este delirante juego de espejos cóncavos es un error suicida; la única estrategia posible pasa por romper unas cuantas lunas. Si no por principios, al menos por supervivencia. H ÁNGEL CÓRDOBA mos exportar y el encarecimiento de las importaciones hacía que las tuviéramos que reducir a los productos imprescindibles. Esto no ocurre ahora en las transacciones con los países del euro, a los que exportamos aproximadamente el 76,5 por ciento de nuestro comercio exterior y de los que importamosel 62,7 por ciento. En lo que sigamos manteniendo una inflación superior en 1,1 puntos porcentuales con la media del índice de precios armonizado (IPCA) según los datos del primer semestre, tendremos dificultadespara venderles nuestros productos. Aprobar esta asignatura tampoco va a ser fácil, porque nuestra historia económica no es En relación con esta problemática de los precios, es frecuente que se cometa un error conceptual aludiendo a la tan poco boyante situación de nuestra productividad. En la facilidad con que se confunden los conceptos de competitividad y productividad demostramos un importante bache teórico al que a veces contribuyen los mismos responsables de la política económica como puede ocurrir, por ejemplo, con el llamado Plan de Dinamización de la Economía, presentado en febrero de este año, en el que se definen como objetivos fundamentales mejorar la productividad y la competitividad. La productividad mide la relación entre los recursos empleados, principalmente horas de trabajo, y los resultados conseguidos. Un aumento de productividad supone, por eso, una reducción de los costes de producción y, por tanto, podría permitir una reducción de precios, pero esto no es automático, porque también podría suponer un aumento de beneficios sin tocar a los precios. No basta, pues, mejorar la productividad- -que es algo a lo que nuestra economía no está muy acostumbrada- -para que mejore la competitividad, si esa mejora no se traduce en una reducción de precios, y esto no siempre ocurre, si se puede mantener la misma cuota de mercado. Gran parte de las muy diversas cien medidas del Plan de Dinamización mencionado afecta a los aspectos más importantes que hemos dicho determinan la competitividad de una economía, y el Plan Estratégico de Infraestructuras y Transporte (PEIT) aprobado recientemente, es un nuevo ejemplo de la prioridad que da el Gobierno a la mejora de la competitividad, aunque ofrece reservas sobre su consistencia técnica y sus aspectos financieros. PALABRAS CRUZADAS ¿Juega ETA al gato y al ratón con el Gobierno? EL GATO QUE BUFA MANTENGO LA ESPERANZA S mucho lo que ignoro sobre lo que está pasando en el fondo en esto de las conversaciones, aproximaciones, tanteos o negociaciones entre el Gobierno o sus aledaños con ETA o sus circunstancias. Algo debe de haber porque me niego a pensar que el presidente de mi Gobierno se haya lanzado a la ventura o desventura, en todo caso aventura, en algo tan serio sin al menos tener a la vista unos cuantos clavos ardientes a los que agarrar nuestra esperanza. Ahí tenemos lo del IRA, el penúltimo movimiento del terror europeo, que parece haberse dado cuenta de lo anacrónico, absurdo, cruel e inútil de su postura. ¿No habrá algunos en ETA, por mucho que FERNANDO podamos dudar de que uno solo de entre JÁUREGUI ellos esté en sus cabales, ni uno, que haya percibido algo semejante a lo de sus colegas irlandeses? Se trata de que en esta Europa, en este mundo, mantener lo que la banda de verdugos mantiene, como si fuera un programa político, carece del más mínimo sentido, si es que alguna vez tuvieron alguno la extorsión, el chantaje y el asesinato. Sí, prefiero tomarme en serio este paso, tan comprometido, confiando en que nuestros responsables políticos no confundan, como advertía mi padre para los ilusos, transeúntes con pretendientes. Eso sería grave, claro, y por lo tanto es mejor no pensar en ello: el ser pesimistas y agoreros creo que ahora no conduce a nada excepto a matar la poca esperanza que alumbramos. P UES claro que ETA se dedica al bonito juego del ratón y el gato: es evidente que estamos ante una banda terrorista que de vez en cuando hace como que se convierte en un inocente muñeco de peluche, pero en cuanto las cosas no van como ellos quieren, enseñan las uñas y más que las uñas. Sin embargo les salen tan bien las cosas últimamente a los terroristas, que incluso destacados e ingenuos políticos dan la cara por ellos y cuentan que hace veintitantos meses que no matan; hasta ponen tono de conmiseración esos destacados políticos, como reprochando a los que no tragamos que seamos tan poco tolerantes con los etarras. No sé qué se negocia, aunque barrunto que se nePILAR gocia. Y no sé si han acabado las negociaCERNUDA ciones, aunque barrunto que las cosas no van como le gustaría al presidente del Gobierno, que ha vendido la piel del oso antes de cazarla y ha dado a entender que estaba todo a punto para pasar a la posteridad como el presidente de la paz. Pero de algo estoy segura: ETA está ahí, existe. Malparada por la política de acoso y derribo del Pacto Antiterrorista, pero existe. Con artefactos como el de Ávila ahora, o los muchos que ha colocado en los meses últimos- -y no hablemos de las caravanas de la muerte- -quiere decir a los suyos que sigue en activo. Y decir a los negociadores que más les vale ceder porque ETA está viva, con explosivos, y dispuesta a apretar nuevamente el gatillo si no aceptan sus exigencias. Mal asunto. Pésimo asunto. E ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate