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ABC LUNES 26 9 2005 Deportes 97 ALONSO, CAMPEÓN DEL MUNDO DE F- 1 FIESTA EN EL PAÍS Toda España festejó la coronación de Alonso como rey de la velocidad Miles de ovetenses dejaron pequeña la plaza de América, cuyas fuentes sirvieron para bañar su alegría y celebrar el título en la distancia ABC MADRID. El día amaneció azul tanto en Brasil como en España. Todo un presagio. La victoria de Fernando Alonso colapsó ayer todo el país, huérfano de fútbol a esas horas y tras ver que la selección de baloncesto despreciaba la medalla de bronce del Europeo. La fiesta en nuestro país no esperó a que el piloto asturiano cruzara la meta final. Mucho antes, incluso de que arrancara la carrera, la plaza de América de Oviedo ofrecía una imagen completamente distinta al resto del paisaje urbano español. Llena hasta la bandera, mientras que por las calles de las demás ciudades no circulaba un alma. Toda España se encerró ante el televisor para ver una carrera mítica. Camisetas, banderas y sudaderas con el rombo francés y la imagen del piloto asturiano poblaron el paisaje nacional de norte a sur. La victoria, aunque cantada, no fue menos celebrada. El epicentro del jolgorio se concentró en Oviedo. La Vetusta de Clarín estalló de gozo cuando Alonso cruzó en tercer lugar la bandera a cuadros. Un clamor entusiasta y una explosión de júbilo ensordecieron la ciudad por la noche. Tanto como si el R 25 del español hubiera atravesado el casco antiguo de la ciudad en su vuelta rápida. Dos mil personas acudieron al Auditorio ovetense para seguir en una pantalla gigante la carrera. Cada final de vuelta era coreada cada vez con mayor fuerza. Así hasta el final. Fue entonces cuando llegó el momento de la sidra. El ya campeón mundial quiso tener un recuerdo para los suyos al subirse al podio y escanciar la botella de champán dentro de su trofeo. Los paisanos de Madrid se bañaron hasta en la Cibeles CRISTINA ALONSO MADRID. Las gaitas que se oían ayer a las seis de la tarde en la calle en la que se encuentra el centro asturiano de Madrid sirvieron a muchas camisetas azules y amarillas de guía. Una vez dentro del portal, el olor a fabada y a sidra se hacía más intenso según se iban subiendo las escaleras que llevaban al tercer piso. Allí, una pequeña sidrería con una televisión reunía a más de cien personas. Dos jóvenes con el traje regional asturiano custodiaban la entrada, tocando una gaita y un tambor al ritmo del patria querida Estamos digiriendo la comida, que ha sido muy grande confesaba entre culín y culín Jaime, joven madrileño. Y es que el Centro Asturiano de la capital de España había preparado un original menú para la ocasión, que constaba de setas al cabrales como parrilla de salida y de dos platos más, llamados Renault el primero y Mclaren el segundo. Entre decenas de banderas de Asturias y cientos de botellas verdes, los asistentes brindaban por la futura victoria del nano Cada vez que su ídolo ocupaba la pantalla gritaban como locos. Como gane, que ganará, sacaremos las 120 botellas que tenemos preparadas y se va armar una buena aseguraba Pedro, el camarero de la sidrería. Miles de ovetenses salieron a la calle segundos después de acabar la carrera AP Sidra con sabor a cerveza Unas calles más allá esperaba una cervercería irlandesa, lugar elegido por ASMA (Asociación de Asturianos en Madrid) para vivir intensamente la llegada a meta de su paisano Más de 400 jóvenes con banderas azules a la espalda, monteras piconas y pañuelos con la cruz amarilla bebían cerveza con la mirada clavada en las pantallas. A falta de cinco vueltas para el final, de nuevo el himno, a gritos, saltando, abrazados, con las manos levantadas hacia el coche azul y amarillo que en el iba la ilusión de todos los presentes. En ese coche va toda Asturias gritaba un joven, señalando al Renault. En cuanto Alonso traspasó la meta el suelo empezó a temblar. La alegría se desató. La espaciosa cervecería, de varios pisos, se había quedado pequeña. A los pocos minutos de acabar la carrera un mensaje de ASMA empezó a llegar a los móviles de sus casi 2000 socios. Puxa Alonso. Puxa Asturias. Que bote Asturias. Que bote Madrid. Os esperamos en la Cibeles Y hacia la famosa fuente madrileña se encaminaron cientos de banderas con la cruz de la victoria. Por allí, incauto, pasó un Ferrari que fue rodeado por los aficionados de Alonso. Mi corazón va a estallar Los ovetenses le aplaudieron el gesto celebrándolo con sidra auténtica hasta las tantas de la noche. Campeón, campeón gritaban los seguidores del más joven campeón del mundo de Formula Uno. Lo nunca visto. Lo nunca soñado... hasta ayer. Por eso nadie recuerda una fiesta tan grande en Asturias. Mi corazón va a estallar decía en la última vuelta David, miembro de la peña Oviedo F 1 Fernando, gracias por transformar nuestros sueños en realidad Una pancarta colocada en el Auditorio saludaba al nuevo rey de la velocidad. No importó que la tarde noche en España comenzara a cerrarse y a saludar el otoño con lluvia. Los aficionados a la Formula Uno se dejaron bañar por el agua como hizo en el podio el piloto de Renault con el champán. El día siguiente será otra historia y Dios dirá. Todo Oviedo y toda España cuentan ahora los días para que el nuevo campeón del mundo aterrice en nuestro país. Será el momento de ver de cerca por primera vez a un rey de la Fórmula Uno. El aspecto de Oviedo, antes de la carrera, era desértico EFE La plaza de América de Oviedo reunió a miles de aficionados Reuters