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ABC LUNES 26 9 2005 Deportes EL ASTURIANO ENTRA EN EL ÁLBUM DE ORO DEL DEPORTE ESPAÑOL 95 ALONSO, CAMPEÓN DEL MUNDO DE F 1 FEDERICO M. BAHAMONTES PARÍS 1959 No dormí nada la noche anterior porque tenía miedo a que me tirasen El ciclista, al recordar su primer Tour, señala que supongo cómo se debe encontrar Fernando Alonso en estos momentos. Este chaval es un fuera de serie, como lo fueron en su día otros grandes deportistas y artistas como Timoner, Lola Flores, Juanito Valderrama o Manolo Santana. Además es muy joven, lo que implica que aún le queda tiempo para dar al deporte español muchos más triunfos. Es su día y estará disfrutando de él Los primeros éxitos nunca se olvidan y en mi caso, 36 años después de haber ganado el Tour, aún tengo muy presente todo lo que sentí. Por ejemplo, recuerdo que no pegué ojo la noche anterior. Y ya me podía haber dormido porque era una etapa de 355 kilómetros entre Dijon y París y necesitaba descansar. Ya se pueden quejar ahora estos ciclistas baratos, que están tan mal enseñados... Y no dormí nada porque tenía sueños demoniacos. Pensé que me iban a agarrar, que me tiraban al suelo o algo de eso. Todo para que yo no ganase y no me vistiese de amarillo en París, que era lo que no quería mucha gente. Y lo mismo le pasó a Dalmacio Langarica, el seleccionador español, toda la Bahamontes, agasajado el 17 de julio de 1959, tras ganar el Tour noche con el ojo abierto y sin poder dormir, cuando más necesitábamos descansar En carrera, no quería ir por las orillas de la carretera por si me echaban a la cuneta. Fui siempre por el centro del pelotón, siempre con precaución. Sólo confiaba en Gimondi, que era mi amigo. Salimos a las siete la mañana y llegamos a las cuatro de la tarde. Hay que ver cómo estaba de precioso el Parque de los Príncipes. Cuando entré en el velódromo, lo primero que hice fue mirar a la tribuna para ver si estaba mi mujer, Fermina Lo celebramos a lo grande, en una fiesta superior en la embajada española. Todos los españoles iban con un lazo amarillo. Abrí las puertas a todos los españoles emigrantes que sufrían en Francia porque las relaciones entre Franco y este país estaban muy mal. No nos pararon en la aduana y allí pasamos de todo F. FERNÁNDEZ OCHOA SAPPORO 1972 DANIEL PLAZA BARCELONA 1992 Sentí la necesidad de ver cuanto antes a mi familia y amigos Francisco Fernández Ochoa, campeón olímpico de eslalon, dice: De aquella jornada no se me olvidará la necesidad que sentí de ver cuanto antes a mis padres, a mis hermanos y a mis abuelos. Durante mucho tiempo les había cansado diciéndoles que iba a ganar y quería verles, hablar con ellos, que no se lo creían del todo. No hubo nada especial. La nieve estaba como más me convenía, el trazado era bueno, adaptado lo mejor posible a mis condiciones, y además era muy lejos de España, por lo que no tenía presión. Es cierto que estaba entre los favoritos y yo era el primero que estaba seguro de que lo iba a hacer bien. Para mí, hacerlo bien era estar entre los tres primeros, no ganar. Y mucho menos hacerlo con tanta ventaja sobre el segundo Allí no pudimos hacer casi nada especial porque el equipo español se reducía a Aurelio García, Conchita Puig y yo. Pero la repercusión que tuvo en España fue enorme. No en vano se trataba del primer campeón olímpico español y llegaba de un deporte del que nadie se lo esperaba. El tirón de la medalla se aprovechó para potenciar más el esquí turístico. Otra cosa fue el esquí de competición, que ha sido siempre una ruina total y no por culpa de los esquiadores, porque desde mi medalla sólo se consiguió la de mi hermana Fui un pionero, como lo ha sido Fernando Alonso, a quien admiro y aprecio. Es un genio, aunque hay matices: tiene una máquina que funciona y se mide con un grupo en los que tres corren y los demás hacen bulto Estos triunfos se valoran mucho más cuando te jubilas Daniel Plaza ganó, en los 20 kilómetros marcha, el primer oro del atletismo español en Barcelona 92. Todavía me emociono cuando recuerdo aquel día. Fue el primer oro del atletismo español y competía a ocho kilómetros de mi casa. En el momento en que ganas, sabes que has hecho algo importante, pero no lo llegas a valorar del todo. Estos triunfos se valoran mucho más cuando te jubilas Durante el día de la carrera sabía que lo iba a hacer bien. Los últimos entrenamientos habían sido muy buenos, aunque en realidad llevaba siete meses preparándome para los Juegos Hice mi carrera, impuse mi ritmo y no hubo ningún tipo de sorpresa. El momento principal de la jornada fue cuando me abracé tras cruzar la línea de meta con mi entrenador, Jordi Llopart, con quien trabajé con una gran intensidad en los últimos meses. Fue, para mí, el momento más importante de la jornada. Luego, recuerdo que cogió un taxi para ir a mi casa, en El Prat. Me acompañaba Llopart. El taxista me reconoció y no me quiso cobrar la carrera. Fue el precio de la fama. Por haber ganado la medalla en unos Juegos y por ser estos en casa, la repercusión de la medalla en los medios de comunicación fue muy buena A Fernando Alonso lo considero un pionero. Es importante el boom que se ha producido con él para potenciar el automovilismo en España, aunque este deporte para subsistir necesita tener grandes empresas detrás MANUEL SANTANA PARÍS 1961 Cuando gané mi primer Roland Garros no se enteró casi nadie Manolo Santana recuerda su primer Roland Garros. En 1961 llegué a la final. Yo sí me di cuenta de que podía lograr algo histórico. Sin embargo, el triunfo pasó en España completamente desapercibido. En París no había nadie, ni un periodista, ni una radio ni televisión. Por no estar, ni siquiera estaba el presidente de la Española. Al día siguiente de vencer fui portada en toda la prensa francesa y en muchos periódicos europeos. En España, nada. Ni una llamada, ni un telegrama. Nada. En el aeropuerto sólo estaban mi familia y algunos amigos El tenis era un deporte desconocido. Gané Roland Garros en 1961 y 1964, pero no fue hasta 1965 cuando la gente empezó a vibrar. Ya había televisión y la pasión empezó a avivarse cuando eliminamos en 1965 a Estados Unidos en Barcelona, en la Copa Davis. Ese año disputamos la final de la Davis y ya sí hubo un seguimiento La gloria que en cierta medida me habían escamoteado en 1961 y 1964 me la devolvieron en 1966 cuando gané Wimbledon. Ahí sí que experimenté algo similar a lo que ahora debe de estar sintiendo Fernando Alonso. Era una superficie extraña para los españoles, era en Inglaterra y era el torneo más importante del mundo. Entonces el que ganaba en Wimbledon era considerado el número uno del mundo. Fue un triunfo que se utilizó mucho políticamente. Ahí sí que había prensa española, radios y televisión. Muchos periodistas y políticos. Mi recibimiento en Barajas resultó apoteósico. Fui portada de todos los periódicos Nunca tuve nervios. Sabía que estaba ante la gran oportunidad de mi vida y que no la podía dejar escapar. No sé por qué, pero estoy casi seguro que es lo que ha sentido Fernando Alonso en las horas previas a la carrera Me parece que Fernando y yo hemos vivido experiencias paralelas. Los dos abrimos un deporte a España y conseguimos un título que parecía imposible. Wimbledon era el monopolio de los anglosajones. A nadie se le pasaba por la imaginación que un españolito especialista en la tierra batida fuera capaz de conseguirlo. Alonso ha irrumpido en un mundo que controlaba Ferrari y Michael Schumacher. Parecía que destronar al alemán sería algo imposible. Y, sin embargo, ahí lo tenemos, campeón del mundo, el primer español que lo consigue, exactamente igual que yo en Wimbledon