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94 Deportes ALONSO, CAMPEÓN DEL MUNDO DE F 1 LUNES 26 9 2005 ABC EL ASTURIANO ENTRA EN EL ÁLBUM DE ORO DEL DEPORTE ESPAÑOL JESÚS CARBALLO PUERTO RICO 1996 Gané el Mundial porque soy, como Alonso, un gran competidor El gimnasta español, recientemente retirado, recuerda su primer título mundial, en barra fija. Me pilló desprevenido. Era entonces muy jovencito (18 años) y no llegaba mentalmente preparado para ser campeón del mundo. Recuerdo que poco antes de la final me sentía muy inseguro y con muchos nervios por la responsabilidad que tenía delante. La verdad es que me impresionaba mucho estar al lado de los grandes gimnastas del momento, enfrentándome a los que eran mis ídolos, y tampoco iba tan fuerte. Pero me considero un gran competidor, como lo es Fernando Alonso, y por eso gané el Mundial ya que supe transformar los nervios en seguridad. Y esto es muy importante para mi deporte Tras ganar el título no reaccioné como quizá lo debía de haber hecho en un primer momento. La gimnasia es un deporte muy exigente, que supone muchas horas de entrenamiento y que vives con presión y estrés. Por eso, cuando acaba la competición te relajas. Fue cuando llegué a Madrid cuando me di cuenta de la dimensión que había tenido mi triunfo. Obviamente, la gimnasia no es la Fórmula 1, pero en mi caso sí que tuvo una gran acogida en los medios de comunicación. Además, esa primera medalla de oro fue muy importante Jesús Carballo, el 21 de abril de 1996 Severiano Ballesteros, el 21 de julio de 1979, golpea una bola SEVERIANO BALLESTEROS LONDRES 1979 Me vi abrumado al principio, pero sirvió para dar a conocer el golf en España El Open Británico fue su primer gran triunfo. Fue una semana muy intensa para mí. Visualicé constantemente el campo, hice mi estrategia y traté de mentalizarme lo más posible. Era muy difícil no dejarse distraer por la presión de la prensa, fotógrafos, amigos... El torneo lo llevaba bien encaminado y llegué a la última ronda a dos golpes del liderato. Me acuerdo que antes de salir al campo vi la bandera del hoyo 18 desde el vestuario. Estaba colocada a la derecha y pensé que cuando llegase allí debía asegurarme de tirar a la izquierda. Y así sucedió. Después de muchas vicisitudes llegué a ese agujero con dos golpes de ventaja sobre Jack Nicklaus y Ben Crenshaw y apunté a la izquierda. Aunque se me fue al rough y se quedó a unos 25 metros cuesta abajo fui a ver el estado del green y no lo dudé. Tiré un aproach que casi entra y me hice con mi primera Jarra de Clarete Tras ganar el torneo tuve un sentimiento muy especial, tanto por verme abrumado allí por 35.000 personas como por haber hecho realidad un sueño. En un principio no llegué a darme cuenta de lo que había logrado. Recuerdo que Ed Burnet, que entonces era mi manager, me dijo: Has logra- do algo muy importante para ti, para tu país y para el golf. Ahora tu vida ha cambiado Ese día hice algo especial. Antes de salir en la última jornada me apoyé en la ventana del vestuario y recé un Padrenuestro. No es que sea especialmente practicante, pero en ese momento sentí que lo necesitaba. También me vestí de azul, curiosamente el mismo color de Fernando Alonso, y utilicé bolas con los números 1, 2 y 4. Luego he seguido estos ritos Para España ese triunfo sirvió de mucho. En ese momento, el golf no era nada. Lo practicaban 16.000 jugadores y había una treintena de campos. No es que no fuera popular, es que era claramente impopular. Era un juego de ricos y de viejos. Por eso, de lo que estoy más orgulloso es de haber contribuido a la explosión del golf en mi país. Recuerdo cuando me reuní con Romá Cuyás, director del CSD, y le dije que había que apostar por este deporte. Me miró extrañado, pero me dio doce millones y medio de pesetas para hacer una docena de campos populares. Hoy hay 300.000 jugadores, 300 campos y está demostrado que es una gran fuente de riqueza Fui un adelantado a mi tiempo. Por ejemplo, entonces yo era el único español y uno de los pocos europeos que tenía representante. También contribuí a que se permitiera a los europeos jugar en la Ryder Cup, y el que abrió brecha en cuanto a recibir dinero por acudir a los torneos No tuvo este triunfo excesivo rendimiento mediático. Sólo había una televisión y los medios no tenían cultura de golf. De hecho, al día siguiente en la prensa de Santander la portada se la dieron a El Cordobés y no a mí para mi deporte en España, que hasta ese momento había tenido una época vacía en cuanto a resultados y que a partir de ahí comenzó a remontar Me considero un admirador de Fernando Alonso. Estar ahí tan joven y demostrar carrera a carrera que se está en forma es algo muy difícil, aunque yo reparto los halagos entre Alonso y su equipo de mecánicos. Yo seguía la Fórmula 1 antes del boom de Fernando Alonso, pero como pasó en mi caso, sus éxitos han servido para que aumente la cultura automovilística en nuestro país y esto siempre es importante. Se vive el deporte de distinta manera cuando hay un español luchando por todo FERMÍN CACHO BARCELONA 1992 Me puse mucho más nervioso cuando fui a saludar al Rey El campeón olímpico de 1.500 metros recuerda que el día de la final olímpica estaba muy tranquilo. Por la mañana le dije a mi entrenador que iba a ser campeón y que los últimos 400 los iba a correr en 49 segundos, y luego lo hice en 50. No hice nada especial. Me eché la siesta, me levanté a las cuatro y media y fui al estadio. Pensaba que iba a ser una carrera rápida y que el rival era Morceli. Pero fue lenta y Morceli se hundió. No importaba. Estaba pletórico y supe aprovechar mi oportunidad Me puse más nervioso al final, cuando un señor trajeado me dijo que me quería saludar el Rey. Mientras subía la escalera no sabía si decirle Majestad, Señor, tratarle de usted... Pero el Rey estuvo muy agradable y me dijo: Fermín, ven que te voy a presentar a la Reina Le di un Fermín Cacho, el 8 de agosto de 1992, en lo más alto del podio par de besos y a las Infantas también A Fernando le otorgo mucho mérito porque no es fácil tener a un país pendiente ocho meses. Puede tener muy buenos mecánicos o un gran coche, pero no debe ser nada fácil tomar decisiones a 300 por hora. Al final, el que se equivoca o acierta es él