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ABC LUNES 26 9 2005 55 Toros REAL MAESTRANZA DE SEVILLA LAS VENTAS El Pela se corta la coleta después de una gris actuación Monumental de las Ventas. Domingo, 25 de septiembre de 2005. Más de un cuarto de entrada. Novillos de La Campana, deslucidos y flojos en general; el 3 noble. Un sobrero de El Retamar (5 deslucido. José Manuel Sandín, de salmón y oro. Pinchazo hondo. Aviso (silencio) En el cuarto, estocada (silencio) Román Marcos El Pela de blanco y oro. Pinchazo y dos descabellos. Aviso (silencio) En el quinto, pinchazo bajo y once descabellos. Aviso (palmas) Diego Vega, de turquesa y oro. Estocada (vuelta) En el sexto, estocada (silencio) Trincherazo de Luis Vilches, que obtuvo la única oreja de la tarde PEPE ORTEGA San Miguel cojo y Vilches andando ZABALA DE LA SERNA SEVILLA. Hace un lustro, más o menos, con permiso de la desmemoria, un titular en esta misma página y en estas mismas fechas revolucionó el cotarro. Por defender la categoría de Sevilla de una flagrante tunantada, a su afición y a su público, se sintieron ofendidos sevillanos, sevillitas, toreros y partidarios: tres matadores se cayeron del cartel tapados en partes facultativos de birlibirloque. Gentes de toda España, gentes de toda Francia y gentes del extranjero se encontraron con un cartel perdido sin Curro, Manzanares y Morante, pero se improvisó otro y no se anuló la función. Todavía sobre ABC cayeron pescozones, collejas, capones y tobas; hoy, tal vez, vuelvan a caer: no hay derecho a que porque El Cid no haya podido torear su compromiso en solitario se suspenda una corrida amparándose en un argumento demagógico: la tunantada corre esta vez a cargo de la patronal. La Feria de San Miguel merecía un esfuerzo de la empresa Pagés para no quedarse amputada y mutilada, previo paso a un prematuro diagnóstico de invalidez. Canorea ha movido ficha en el vacío, con un abono vendido desde el mes de marzo, un abono teóricamente recompensado por la devolución de la suspensión pero realmente reventado por la misma. ¿Cuántos cientos de aficionados, lejanos de Sevilla, se encontraron el sábado con las puertas cerradas a cal y canto, a la espera de un caramelo que satisficiese su viaje, su inversión y su encanto por la blanca, bella y encalada Maestranza en otoño? Cojo ha dejado Eduardo Canorea San Miguel, si no inválido y desahuciado como se presiente la próxima fecha del 12 de octubre, una corrida hispano- lusa de muchos caballos. Los tres cuartos de entrada que lució la Maestranza, tres cuartos que pudie- Real Maestranza de Sevilla. Domingo, 25 de septiembre de 2005. Tres cuartos de entrada. Toros de Gerardo Ortega, bien presentados, manejables y sin ritmo los dos primeros, mejor el 3 un mulo el 4 con peligro el 5 y parado y a menos el 6 José Ignacio Uceda Leal, de tabaco y oro. Pinchazo y estocada. Aviso (silencio) En el cuarto, estocada (silencio) Eduardo Dávila Miura, de rioja y oro. Pinchazo y media (silencio) En el quinto, dos pinchazos, pinchazo hondo, pinchazo, estocada desprendida y delantera y cuatro descabellos. Dos avisos (incomprensible ovación) Luis Vilches, de rosa y oro. Media estocada tendida y pasada y descabello (oreja) En el sexto, estocada desprendida y delantera (ovación de despedida) ron ser anteayer con un cartel agraciado, ni vibraron ni sintieron con un toro que ni vibró ni sintió en su insulsa media altura ausente de calidad. Uceda Leal, pulcro, tabaco y oro, lo pasó de muleta con sobriedad y más clase y disposición que la entrega que le correspondió con racanería. El espadazo clásico de Uceda fue en el segundo envite. Dávila Miura tampoco superó el silencio sepulcral que arropó con fría manta una faena acorde al noblote e insípido toro de Gerardo Ortega. Dávila se desinfló después de una serie ilusionante en redondo que sobresalió por encima del decente cumplimiento del deber. Luis Vilches erigió toda su disposición en el albero central. Verónicas en los medios; trazo y lance fácil; vuelo grácil del capote asentado sobre las zapatillas. Igual con la muleta: asentado también, sobre las plantas ancladas, sobre su planta vertical. Toro bueno, torero con ilusión. Corrió la mano con aplomo, temple y largura. La derecha, la derecha. Y al natural bien, a secas como el toro. Medidas las series, medida la faena, la oreja no se discutió, precisamente, por su justa y aplicada medida. Los 616 kilos salpicados del cuarto contenían otras 616 arrobas de andares mulos, miradas nulas y embestidas brutas y frenadas: una tumbona de piel de vaca reseca de bravura. Uceda insistió, insistió e insistió, y volvió a matar por arriba con la facilidad de la casa, apoyo, muleta y báculo para seguir paciente el camino sin sonrisas que le espera a José Ignacio Uceda Leal en 2006. A Dávila Miura no se le olvidará en tiempo el atragantón de polvorones y aguardiente del manso y amplio quinto. Pero que fuese malo no exculpa a Dávila de lo mal que estuvo: si siempre se le ha catalogado como torero de poder, ¿dónde se dejó ayer el poder que quebranta, somete y parte? Dávila Miura se desfiguró y se olvidó de la técnica. Nunca le ganó la acción al toro que, por obvia deducción, siempre se la ganó a él. Querer hacer el toreo clásico del toro bueno al toro pésimo es un absurdo, y al final se acaba aperreado y al borde de los tres avisos. La ovación última para el matador nieto del inolvidable don Eduardo sólo se sostiene por el paisanaje y el cariño que le profesa esta afición, que bien lo quiere. Luis Vilches se volvió a mostrar firme y valiente con un toro que cada vez fue a menos y a peor, provocando un desarme, inoportuno como cualquier desarme. Vilches salió como triunfador en una feria mutilada y coja, andando hacia un futuro que, a tenor de lo visto, no le cierra sus puertas. Aprovechó sus opciones dentro de una corrida de Gerardo Ortega que si bien no se cayó, nunca rompió por ningún registro, con más notas negativas que positivas. Punto final sin olvidar las encendidas ovaciones que despertaron los oportunos quites de Domingo Navarro, un tercero efectivo y rápido como pocos. JOSÉ LUIS SUÁREZ- GUANES MADRID. El Pela se desprendió del añadido tras matar al quinto. Había realizado una faena insistente y machacona, pero en la que no dijo mucho. Desafortunada actuación con el descabello y en un rapto de pundonor tomó la decisión comentada. Anteriormente había perdido el capote, en el segundo de la tarde, a las primeras de cambio. Tras largar tela lo volvió a perder y tuvo que coger el olivo. El Pela luchó con la flojedad de su antagonista y sacó algunos derechazos aceptables entre un conjunto acelerado y extenso, aunque siempre encorajinado. Ganó terreno José Manuel Sandín en las verónicas con las que saludó al primero, que enseguida dobló las manos. Ante la invalidez del burel, todo lo que hizo el sobrino de Lucio no se pudo tomar en consideración. En el cuarto empezó a llover. Nueva flojera del novillo- -atenuada en la muleta- -y destellos no cristalizados de Sandín por las muchas circunstancias desfavorables. Diego Vega tuvo destellos con el capote durante toda la tarde. Sólo puso un par de banderillas relativamente logrado en el tercero, en el que ejecutó un trasteo pinturero pero sin ligazón. La inmediatez de la estocada hizo que se pidiera minoritariamente la oreja. Simplemente peleón y eléctrico en el sexto.