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48 Sociedad LUNES 26 9 2005 ABC Medio Ambiente El huracán Katrina desató todo su poder de destrucción en Luisiana, dejando irreconocible la ciudad de Nueva Orleáns No tienen nombres como Katrina o Rita porque antes se les asignaba el santo del día o un número, pero pudieron ser igual de violentos que éstos. Los registros del Archivo General de Indias han permitido a un grupo de investigadores españoles reconstruir la frecuencia de huracanes entre los siglos XVI y XIX, encontrando 70 no recogidos hasta ahora en ninguna cronología Huracanes del pasado TEXTO: A. ACOSTA FOTO: REUTERS MADRID. Dos violentos huracanes acaecidos el 10 y el 31 de agosto próximo pasado no sólo han destruido casi enteramente las cosechas de añil, arroz y maíz, sumergiendo en la miseria la mayor parte de estos agricultores y privando en general al vecindario de los medios de subsistencia, sino que destrozando cuantas embarcaciones se hallaban en este río imposibilitan a los comerciantes hacer expediciones para traer las cosas de primera necesidad, que por su escasez son extremamente caras. Recayendo esta calamidad sobre otra igual padecida el año anterior, su reiteración aumenta el dolor e infidelidad de los desdichados moradores, víctimas de tales desastres Esta es la descripción que Francisco Rendón, intendente de la Luisiana, hace de los daños causados por dos huracanes que afectaron a esta zona en 1794. Salvando la distancia temporal, lo cierto es que podría describir lo ocurrido en Nueva Orleáns hace pocas semanas. Este documento, procedente del Archivo General de Indias, es uno de los que ha servido a un equipo de investigadores españoles para reconstruir la recurrencia de huracanes des- de el siglo XVI al XIX. Una tarea artesanal explica Ricardo García Herrera, profesor titular de Física Atmosférica en la Universidad Complutense de Madrid y coordinador de esta investigación conjunta con las universidades de Vigo y Pablo Olavide de Sevilla. Los primeros resultados de estos tres años de trabajo han permitido identificar 70 huracanes que no estaban incluidos en ninguna cronología. Uno de ellos es el que afectó a Nueva Orleáns el 10 de agosto de 1794. Aunque es demasiado comprometido evaluar su intensidad, pues la escala está confeccionada para evaluarlo ahora y no en función de los daños de los edificios de entonces. García Herrera cree que pudo ser de categoría cuatro o superior. Luisiana, agosto de 1794 Así, el barón de Carondelet, gobernador de la Luisiana por aquel entonces, escribía que el día 10 del corriente agosto, padeció esta capital un furioso huracán mucho más largo que el del año pasado, pues que habiendo principado a las diez de la noche, se mantuvo con mucha violencia hasta las siete de la mañana en que empezó a aflojar. Sus estragos se han extendido desde la Baliza o boca del Mississippi, hasta Baton Rouge, esto es, en la extensión de más de 60 leguas Más adelante explica que las aguas subieron más de seis pies (dos metros) encima de la superficie de la tierra dejando una grande porción de árboles mezclados con cuerpos de animales y peces muertos que infeccionan la atmósfera Con descripciones como ésta los investigadores han conseguido añadir a la cronología esos 70 nuevos huracanes y también aportar nuevos datos sobre otros que sí se conocían. Los huracanes tienen un comportamiento que presenta una característica que se llama variabilidad multidecadal, es decir, que tienen como grandes ondas en las que la frecuencia aumenta o disminuye dependiendo del comportamiento del océano Atlántico. Es interesante conocer cómo se han comportado en el pasado esos patrones para poder, por ejemplo, conocer la posible influencia del cambio climático Y lo que han comprobado es que este patrón de oscilaciones se observa ya en estos registros tan antiguos. Tanto es así que los cronistas Bartolomé de las Casas y Gonzalo Fernández de Oviedo narraban que desde que habían llegado los cristianos a esas tierras había menos huracanes y después, cuando éstos vuelven a aumentar, lo atribuyen a los pecados, cuenta García Herrera. Impacto del cambio climático Lo cierto es que los datos analizados por los investigadores sugieren que la segunda mitad del siglo XVIII fue un periodo especialmente activo de huracanes, sobre todo entre 1766 y 1780. Las reconstrucciones climáticas para ese mismo periodo indican que la temperatura del Atlántico Norte se incrementó en el tercer cuarto del siglo XVIII y en ese periodo no se produjo un episodio ni moderado ni fuerte del fenómeno El Niño (los huracanes no son tan comunes durante este evento) Por tanto, este estudio viene a demostrar el valor de los archivos españoles para reconstruir los huracanes del Atlántico, pero todavía no hay evidencias concluyentes de cuál puede ser el impacto del cambio climático en la frecuencia de los huracanes explica Ricardo García Herrera.