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ABC LUNES 26 9 2005 45 El mundo educativo apoya un gran pacto para estabilizar el sistema pero no a cualquier precio En órbita La cápsula y el módulo de aterrizaje llegan a la Luna. El módulo se separa y lleva a la tripulación hasta la superficie. El resto esperará en órbita para devolver a los astronautas a la Tierra. ra en cuanto a vuelos orbitales tripulados. Los norteamericanos consiguieron llegar antes que los rusos a la Luna, pero fue sólo una visita. Se diría que una vez alcanzada, no supieron qué hacer con ella. Ahora, sin enfrentamientos entre superpotencias ni bloques enemigos a los que derrotar, en una era en que los países tienden a colaborar en las grandes hazañas científicas, el hombre vuelve a la Luna. Y lo hace para quedarse. En poco más de un decenio, hacia 2018, llegarán los primeros humanos de esta segunda oleada lunar. En grupos de cuatro, esta vez, en lugar de tres. Y se dedicarán a preparar el terreno para la construcción de una base lunar permanente. Después de la Estación Espacial Internacional (ISS) una base en la Luna es el escalón lógico para preparar la expansión de la raza humana a otros mundos. Desde la Luna, en efecto, será mucho más fácil ensamblar y lanzar naves hacia destinos más lejanos, como por ejemplo Marte. Nuestro satélite dispone de suficientes reservas de agua y de minerales para abastecer a una colonia de otros doce metales, entre ellos aluminio, hierro y magnesio) contiene todos los elementos necesarios para construir estos paneles. El otro gran problema, el del agua, quedó parcialmente resuelto después de que la nave Lunar Prospector demostrara la existencia de cuantiosos depósitos de hielo en las zonas sombrías de cráteres situados en ambos polos lunares. Cientos, quizá miles de millones de toneladas de hielo, una reserva más que suficiente para mantener durante siglos a una colonia de seres humanos. Faltaba poner a punto una nave capaz de transportar hasta la Luna todo lo necesario y, sobre todo, de llegar hasta allí sin riesgo para los tripulantes. Este punto, el de la seguridad, era de vital importancia para los responsables de la NASA, especialmente después de la odisea de la última misión del transbordador Discovery y la trágica explosión, dos años antes, del Columbia Según ha dicho la propia NASA, el nuevo vehículo espacial reúne lo mejor de los programas Apolo y shuttle y es hasta diez veces más seguro que los actuales transbordadores espaciales. La agencia ha optado por volver a los cohetes, aunque más grandes que nunca. La nueva nave podrá llevar hasta la Luna cuatro personas, en lugar de tres, en una cápsula que será tres veces más grande que las Apolo. Dos cohetes llevarán, por separado, la cápsula habitada y el módulo de descenso lunar fuera del alcance de la gravedad terrestre, donde ambos se acoplarán para proseguir el viaje. Dotado con su propia propulsión, esta fase de la misión podrá aterrizar en cualquier lugar de nuestro satélite, y no sólo en la zona ecuatorial, como sucedía con los Apolo. El sistema es capaz de funcionar sin tripulantes. Los astronautas podrán permanecer hasta seis meses en la Luna... Una base permanente Diversos modelos de base lunar manejados por la agencia norteamericana señalan el polo sur de nuestro satélite como el mejor lugar para emplazar una colonia de seres humanos. La base podría abastecerse sobre el terreno de los minerales necesarios, por ejemplo, para construir paneles solares con los que recolectar a su vez la energía imprescindible para hacer funcionar los sistemas de soporte vital (energía eléctrica, oxígeno, etc) Hace ya cuatro años, un equipo de la Universidad de Houston lanzó la idea de que vehículos robóticos especialmente diseñados podrían construir paneles solares utilizando únicamente polvo lunar. Alex Freundlich y sus colegas consideraron entonces que esta mezcla de minerales (cuya mitad es dióxido de silicio y el resto una mezcla Exploración Los cuatro astronautas dedicarán siete días a la exploración lunar. Una vez establecido un puesto fijo, la tripulación podrá permanecer en la Luna por periodos de seis meses. Reentrada a la Tierra La cápsula, tres veces más grande que las Aterrizaje Con los cuatro astronautas a bordo, la cápsula toma tierra y de las misiones Apolo entra en la atmósfera y frena su caída por medio de tres grandes paracaídas. es recuperada por el Ejército. Tras cambiar el escudo térmico de su base, puede ser reutilizada, hasta diez veces, en nuevas misiones.