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28 LUNES 26 9 2005 ABC Madrid Los comerciantes calculan pérdidas que llegan al 70 por ciento a causa de las obras El Ayuntamiento asegura que la mitad de los trabajos en ejecución concluirán en 2006 b La reducción de aparcamientos para los clientes y la instalación de vallas ante las empresas son los principales problemas que lamentan los empresarios MIGUEL DOMINGO GARCÍA MADRID. Las diferentes obras que ocupan la capital está acabando con la paciencia de los conductores, pero sobre todo de los comerciantes cuyos negocios se encuentran ante las vallas. Las asociaciones de empresarios de las zonas afectadas calculan que las ventas se han resentido durante el último año con pérdidas que oscilan entre el 40 y el 80 por ciento de las ventas. Los mayores afectados son las pequeñas y medianas empresas, algunas de las cuales han tenido que optar por el cierre, al menos, temporal, hasta el final de los trabajos. La ocupación de las calles, pero sobre todo la instalación de vallas que bloquean el acceso a los comercios, son algunas de las quejas que los empresarios denuncian como los princi- pales obstáculos para atraer a los clientes. Las dificultades de circulación, la reducción de plazas de aparcamiento, el ruido y suciedad, y el incómodo tránsito por las aceras, cada vez más angostas, también ha causado que el número de turistas y transeúntes haya disminuido, sobre todo en el distrito de Centro, uno de los más afectados por las reformas subterráneas a causa del Metro y el túnel de la risa Llevamos cuatro años soportando cortes, entre unas y otras obras se quejan los empresarios de la calle de Preciados. La Asociación de Comerciantes de Gran Vía, una de las diferentes que existen en el distrito (organizadas por calles, no por barrios) advierte desde hace meses del varapalo económico. Hay algunas que no han podido pagar los alquileres, y han tenido que cerrar; otras han reducido el número de empleados hasta la mitad asegura Miguel, dependiente de una tienda de souvenirs Tenemos tiendas para ganar dinero, no para sobrevivir sentencia el gerente de una cafetería. Además de las pequeñas actuaciones de remodelación de calles, Madrid El túnel de O Donnell seguirá en obras hasta el mes de abril de 2006 FOTOS: JAVIER PRIETO Juan Carlos Durán Comerciante de la calle de Tetuán Daniel Prieto Gerente en un restaurante de O Donnell Soportamos obras desde hace cuatro años Aquí antes éramos ocho personas trabajando y ahora somos sólo tres explica Juan Carlos Durán, dependiente en una tienda de moda en pleno centro de la ciudad. Justo frente a la puerta del comercio, una gran valla de 4 metros oculta una enorme grúa perforadora. La calle donde se encuentran está bloqueada por completo desde hace meses, así que nadie puede pasar frente al escaparate. Las obras van avanzando y pronto nos llegarán a tapar la puerta explica Juan Carlos, todo un experto en zanjas. Desde que se fundara la boutique hace 10 años, casi la mitad del tiempo la ha pasado rodeada de obras. El túnel de la risa comenzó el verano pasado. Pero, sumando la construcción la esta- Ojalá acaben pronto; mientras, resignación Nuestra principal baza para atraer a clientes es la visibilidad; así que hemos notado las pérdidas, sobre todo desde que se colocaron las vallas frente a nuestra fachada, hemos tenido que poner los menús en sitios más visibles. Cuando estaban al otro lado de la calle, apenas nos afectaron, aunque sí se notaba el descenso del tráfico explica Daniel Prieto, que regenta un restaurante italiano junto al Hospital Gregorio Marañón. Tenemos los salones casi a la mitad de su capacidad Desde que fue inaugurado, hace seis años, el restaurante ha soportado otras obras incluso peores: Cuando reformaron la Maternidad, perdimos muchos clientes, ya que nos nutrimos sobre todo de los que visitan el hos- ción de Cercanías de Sol y, antes, la pavimentación de Preciados y del Carmen, resulta que llevamos cuatro años en obras Ya ni recuerdo lo que vendíamos antes- -se queja- -Supongo que tras las reformas vendrá más gente, pero hasta entonces... pital. Luego llegó el incendio del Palacio de Deportes. Creíamos que ahora repuntaríamos. Esperamos, al menos, que esto acabe cuanto antes. Nos han dicho que volverá a la normalidad al final del verano. Mientras tanto, aguantaremos con resignación