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ABC LUNES 26 9 2005 Internacional UN NUEVO HURACÁN CONTRA EE. UU. 23 Rita no era Katrina aunque siguiera sus pasos. El Gobierno había previsto la evacuación de quienes no se han quedado a esperar si esta vez lo hacía bien, pero no tuvo en cuenta otros problemas que se repiten: gasolina, agua y comida La vida desde el ojo del huracán TEXTO MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL LAKE CHARLES (LUISIANA) El lunes le cortaron medio pie a su padre. El jueves tuvieron que volver a cortarle hasta la espinilla, la gangrena seguía subiendo. El sábado, el huracán Rita destrozó su casa. Ni siquiera pudo llegar a ella a través de las calles inundadas, el coche se le quedó parado en el agua. El domingo por la noche, el carcelero del correccional de Port Arthur era una sombra melancólica en la oscuridad del Hotel Holiday Inn, a las afueras de las ciudad, el único en el que ya han retrocedido las aguas y por tanto ha sido ocupado por la Policía. Los pies se hunden en la moqueta empapada, el lobby está destrozado y no hay luz en todo el edificio. El lugarteniente John Jones se ha acomodado en una butaca solitaria de la entrada, donde se mueve una ligera corriente de aire, dispuesto a pasar la noche mientras reflexiona sobre su vida. En el bolsillo atesora una jeringuilla lista para aplicarse una dosis de insulina. Necesito dos inyecciones al día, sino entro en coma y la gente no sabe ni lo que me pasa explica. Como su padre, es diabético. Por eso no notó que se le había clavado una puntilla hasta que su esposa le vio la planta negra. Desde entonces, Jones ha pasado la semana tratando de salvar primero a su padre, luego a su familia y ahora, en el silencio de la noche, su propia vida aparece en perspectiva. A mis 45 años nunca había pasado por nada realmente traumático confiesa. Me fui de casa de mis padres a la universidad y luego me casé. Era fotógrafo de deportes, pero cuando tuvimos a nuestro primer hijo empecé a trabajar en el correccional. El seguro médico, ya sabes para repartir Los últimos de Lake Charles eran 30 refugiados de Nueva Orleáns, que siguen dando tumbos por el país, como si el huracán les persiguiese. Mi padre me llamó por teléfono y me dijo: Shamara, te voy a tirar en medio del No vuelvan, aquí no hay nada reclamaba a través de la radio el alcalde de la ciudad de Orange océano para que los huracanes se vayan detrás de tí relata con calma la joven de 27 años, que arrastra a sus cinco hijos por este periplo de destrucción. Del Superdome de Nueva Orleans al Astrodome de Houston, y de ahí a Lake Charles. Ni un alma Port Arthur, Beamount, Lake Charles... Toda la línea fronteriza entre Texas y Luisiana por la que entró a tierra el huracán Rita ha quedado desierta. Las imágenes de Nueva Orleans tras el paso de Katrina se habían clavado en la mente de sus vecinos con horror hasta provocar la mayor estampida humana que se recuerde en la historia de Estados Unidos. No queda un alma. Policías, periodistas, equipos de emergencia y perros abandonados. Ni una víctima directa, y no es que los daños fueran pocos. Rita no era Katrina aunque siguiera sus pasos sólo tres semanas después. Pero las imágenes de edificios caídos y ciudades inundadas se han repetido. El Gobierno había previsto la evacuación de quienes no se han quedado a esperar si esta vez lo hacía bien, aunque no tuvo en cuenta otros problemas que se repiten para desesperación de todos: gasolina, agua y comida. No vuelvan, aquí no hay nada pedía por la radio el alcalde de la ciudad de Orange. Ni siquiera tenemos hielo